Geoglifos de Pintados, figuras trazadas en los cerros por los caravaneros
En medio del desierto, a 95 km de Iquique, se encuentran los Geoglifos de Pintados, figuras creadas con piedras en las laderas de cerros que están muy bien conservadas y resguardadas en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal, que administra Conaf
En medio del desierto, a 95 km de Iquique, se encuentran los Geoglifos de Pintados, figuras creadas con piedras en las laderas de cerros que están muy bien conservadas y resguardadas en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal, que administra Conaf.
Fueron elaborados entre los años 700 a. C. y 1500 d. C. por grupos de caravaneros que conectaban el altiplano, los oasis interiores y la costa mediante una extensa red de intercambio.
Las huellas de animales aún permanecen marcadas sobre el suelo. Son los antiguos senderos por donde avanzaban largas caravanas de llamas, cargadas con productos del altiplano y rumbo a la costa. Es al levantar la vista que aparecen decenas de figuras gigantes dibujadas sobre las laderas de los cerros: camélidos, personajes de largas túnicas, aves, peces y complejos diseños geométricos. Todo forma parte de los Geoglifos de Pintados, considerados uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Chile.
"Las primeras descripciones de estos geoglifos fueron realizadas por los viajeros y naturalistas de mediados del siglo XIX", cuenta la arqueóloga Daniela Valenzuela, investigadora de la U. de Tarapacá e integrante del comité científico de la Fundación Geoglifos de Tarapacá, que trabaja arduamente para lograr que sean declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Valenzuela relata que durante las décadas de 1960 y 1970, los arqueólogos Luis Briones y Lautaro Núñez estudiaron en profundidad estas representaciones. Briones también trabajó en la conservación de los geoglifos en esa época.
"Núñez plantea la famosa hipótesis de la relación entre los geoglifos y las rutas caravaneras. Pintados es el ejemplo más elocuente de esta relación (...) porque en el lugar no hay agua, no hay nada que pueda explicar la posición de los geoglifos pintados en función de algún recurso, sino que están en puntos estratégicos en relación con las rutas caravaneras", explica Valenzuela.
"Se ha malinterpretado un poco la hipótesis de Núñez, como si fueran señales de tránsito. Él nunca dijo eso", apunta Valenzuela. "Lo que él propuso era una solución logística, pero siempre con un componente ceremonial y ritual. No eran unos simples letreros; eran una forma de ir sacralizando el paisaje", aclara.
Wendolyn Yáñez, directora ejecutiva de la Fundación Geoglifos de Tarapacá, explica que los caravaneros descendían desde el altiplano con llamas cargadas de quínoa y otros productos andinos. En la costa obtenían pescado seco, sal, moluscos y conchas marinas utilizadas en ceremonias. Pintados ocupaba un lugar estratégico dentro de ese recorrido.
"Las investigaciones del profesor Núñez muestran que aquí existían paskanas (lugar de descanso) donde llegaban las caravanas. Se han encontrado plumas de guacamayo, espinas de pescado y corontas de maíz como parte de ofrendas, lo que evidencia una importante dimensión ritual", indica Yáñez.
Las figuras fueron realizadas principalmente mediante una técnica mixta. En algunas partes fue una tarea extractiva: se retiraba la capa superficial de piedras oscuras para dejar al descubierto un suelo más claro que generaba el contraste. En algunos casos también se acumularon piedras sobre los bordes o el centro de la figura para resaltar el diseño.
Quienes conocen bien el sitio insisten en que su valor no está únicamente en los geoglifos. "Hay que entender el entorno. Desde los miradores se observan las antiguas rutas caravaneras, el salar de Crespos -que en las mañanas cruje por el cambio de temperatura- y la inmensidad del desierto. Todo forma parte de una misma experiencia", señala Yáñez.
El lugar está bien protegido por Conaf. El visitante se encontrará con un museo de sitio en el que se explica el contexto de los geoglifos y una ruta que lo guía para ver las figuras en los cerros, sin dañarlas.
En 2025, el Complejo Arqueológico Geoglifos de Pintados ingresó a la Lista Indicativa de Chile para optar a ser Patrimonio Mundial de la Unesco. Hoy se avanza a paso firme en pos de ese objetivo.
A tener en cuentaA tener en cuenta
Cómo llegar: Se encuentran a 95 km al sudeste de Iquique. Desde allí, el trayecto en auto tarda 1 hora y 15 minutos, aproximadamente.
Horarios: Es parte de la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal, bajo la administración de Conaf. Se puede ir de martes a domingo de 9:30 a 17:00 horas.
Entradas: Deben adquirirse previamente a través de la plataforma tickets.pasesparques.cl. Los adultos pagan $4.500 y los jóvenes (entre 13 y 17 años) $2.800. Adultos mayores y niños deben obtener una entrada, pero que es gratis.
Qué llevar: Abundante agua, gorro, bloqueador solar y calzado cómodo.