Domingo, 28 de Junio de 2026

El interminable legado de Borges

ChileEl Mercurio, Chile 28 de junio de 2026

A 40 años de la muerte del escritor argentino, en Buenos Aires se le recuerda con exposiciones y también con nuevos libros: además de la reedición de sus obras completas, Martín Kohan lo analiza como prócer nacional y Nicolás Freibrun disecciona su rol político. También se rescata el clásico "Borges", de su amigo Adolfo Bioy Casares.

Podría ser la trama de un cuento del mismo Jorge Luis Borges, pero no es una ficción. En alguna parte de Mar del Plata, descubren unas cintas con las grabaciones de las 10 clases que dio Borges en 1966 en la universidad de la ciudad sobre literatura inglesa y estadounidense. La docena de alumnos que estuvo presente las recuerda con fascinación, pero las cintas están dañadas. Entonces, una alumna lo recuerda: ella transcribió las palabras de Borges. Las expectativas se desatan, porque quizá, quién sabe, en esas clases perdidas el maestro entregó alguna clave desconocida. Sin embargo, cuando las leen no hallan más que lo que ya todos sabemos: la erudición de Borges es tan extensa y detallista que podría ser interminable. No hay vuelta de tuerca borgiana.
Las clases se publicaron el año pasado en el libro "Curso de literatura inglesa y norteamericana" (Lumen) y además de demostrar la enorme cantidad de lecturas de Borges, prueban también que cada vez que hablaba de literatura tenía algo valioso que decir. Cuando no brillante. A la vez, insisten en una idea: la obra del autor de "El Aleph" aún no está cerrada, crece, incluso puede cambiar y claramente está viva. Quizá es lo común con un autor de su estatura -Bolaño le daba la misma relevancia que Cervantes-, pero ahora que se acaban de conmemorar 40 años de su muerte, su vitalidad se renueva: se han reeditado sus obras completas, hay nuevos ensayos literarios y políticos sobre su obra y en Buenos Aires lo recuerdan con exposiciones, pues en el Centro Cultural Recoleta se recreó su habitación en su departamento en la Plaza San Martín, además de exponer objetos personales, primeras ediciones y manuscritos
Resignarse a ser un eco
Nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, Borges murió el 14 de junio de 1986 en Ginebra. Tenía 86 años y nadie tenía muchas dudas del impacto de su obra en la literatura mundial: poco antes de morir, él mismo escogió los textos que aparecerían en las "Obras completas" que publicó la canónica colección francesa Bibliothèque de la Pléiade. Quizá la importancia de esos tomos - estar ahí era mejor que ganar el Nobel de Literatura, dijo Borges- podría haber fijado los límites de su obra, pero estos siguen cambiando y abriendo discusiones: en los últimos meses, editorial Alfaguara reeditó en tres tomos los libros del autor en "Cuentos completos", "Ensayos completos" y "Poesía completa", una tarea aparentemente sencilla, pero en el último título venía una ausencia que encendió la ira de los borgeanos.
Según constató el escritor argentino Matías Serra Bradford, en ninguno de los tres volúmenes se incluyeron las 50 primeras páginas del libro de poemas "El hacedor", que están compuestas por prosas. Aparentemente no calzaban en los géneros dispuestos en los títulos -cuentos, ensayos, poesía-. "El hecho es tan pesadillesco e inverosímil que cualquier lector que lo descubra inspeccionará una vez y otra, desconfiando del sentido de la vista ante un Borges descaradamente deshecho", dijo Serra Bradford, para recibir de vuelta la respuesta de la editorial y de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges: siguieron el criterio del autor, que en 1979 excluyó esas páginas de prosa en una edición de su obra poética reunida.
Pero ubicar esas páginas de "El hacedor" no es difícil, dado que la multiplicación de los libros del autor de "Ficciones" se ha vuelto ya irrastreable. En parte, es el efecto de ser un clásico que empieza a vivir más allá de cualquier control. El escritor Martín Kohan acaba de lanzar "Lo que entiendo por Borges" (Godot), un ensayo que explora la figura del escritor como pieza del panteón nacional y que excede los límites literarios. Al inicio menciona dos pequeños hitos: la célebre atribución a Borges del poema "Instantes", una declaración de arrepentimientos demasiado cursi para ser escrito por él, pero que desactiva su perfección. Y una iniciativa ciudadana que impacta inesperadamente su obra: en el poema "Fundación mítica de Buenos Aires" (1937), menciona la manzana donde está su casa, enmarcada por las calles Guatemala, Paraguay, Gurruchaga y Serrano. Pero esa cuadra ya no existe más, pues en ese tramo la calle Serrano ahora se llama Borges.
"Cuando digo Borges, no digo Borges: ese hombre de carne y hueso nacido en 1899 y muerto en 1986, el que escribió 'El Aleph' o 'Ficciones' o 'Fervor de Buenos Aires'", escribe Kohan en su libro, planteando la idea general. "Cuando digo Borges pienso en esa figura que la imaginación argentina ha compuesto y ha fijado en ese nombre. Pienso en la configuración mental y colectiva que se ha ido construyendo sin precisar para eso a la persona real, y con frecuencia prescindiendo hasta del conocimiento de su obra", agrega el autor de la novela "Ciencias morales".
Parte de una larguísima lista de autores argentinos que han indagado en el autor de "Funes el memorioso" -Piglia, Beatriz Sarlo, Alan Pauls, Silvia Molloy, Juan José Saer, etc.-, Kohan evita desentrañar sus cuentos o poemas, para pensar en el autor como una figura de la cultura argentina. En parte, también es lo que hace el politólogo Nicolás Freibrun en "Borges y la política", publicado por editorial Siglo XXI hace dos semanas. Reconocido como antiperonista, Borges fue sin embargo un intelectual escurridizo en la arena política y Freibrun rastrea sus pasos: "Hay quienes se resisten a leerlo por considerarlo gorila, antiperonista, europeizante, o porque tuvo un entusiasmo juvenil con (el demócrata Hipólito) Yrigoyen, pero después empezó a desconfiar de la democracia y a volverse cada vez más conservador, o porque habitaba una burbuja imaginaria y no quería contaminarse con los problemas de su tiempo. ¿Hay algo de verdad en todo esto?", anota el autor para empezar a analizar al escritor.
La conmemoración de los 40 años de la muerte del autor ha traído otro anuncio: la reedición de "Borges", el diario que llevó su amigo y cómplice Adolfo Bioy Casares por cuarenta años. Publicado originalmente en 2006 y hoy inencontrable, es un volumen de 1.700 páginas que documenta en la cotidianidad las lecturas, juicios e impresiones del escritor. "Come en casa Borges" anota una y otra vez Bioy Casares y se lanza a detallar esas noches de diálogos interminables. La nueva edición la lanzará Planeta en septiembre, en dos tomos.
Quizá solo el libro de Bioy Casares se salva de una advertencia que hiciera en 1978 el cronista mexicano Alejandro Rossi: escribir de Borges, como Kohan y Freibrun, "es resignarse a ser el eco de algún comentarista escandinavo o el de un profesor norteamericano, tesonero, erudito, entusiasta; es resignarse, quizás, a redactar nuevamente la página cientonoventaicuatro de una tesis doctoral cuyo autor a lo mejor la está defendiendo en este preciso momento".
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