Empresas aún no han instalado medidas para captar y retener talento mayor
Persisten prejuicios sobre su adaptabilidad tecnológica, costos salariales y condiciones de salud para la integración laboral de personas mayores. Los expertos proponen impulsar programas de capacitación y flexibilizar los esquemas de trabajo.
"L a cantidad de gente que hoy día ingresa al mundo laboral versus la que sale se ha invertido. (...) La gente, que antes vivía 65 o 70 años, hoy vive hasta los 90 y necesita seguir produciendo durante más tiempo", explica Carla Fuenzalida, directora ejecutiva de Lukkap, empresa de outplacement que acaba de aplicar una encuesta a empresas de Career Star Group en 13 países, incluido Chile. Su conclusión es que, "si bien estamos bien encaminados, queda camino por recorrer" para adaptarse al envejecimiento laboral.
Según el INE, para el 2050 en Chile una de cada tres personas será adulta mayor, pero, según Fuenzalida, "el país aún no cuenta con políticas ampliamente extendidas para incorporar o retener talento senior ". El estudio de Lukkap muestra que en 61,5% de las empresas carece de políticas específicas para trabajadores sobre 55 años. Ello, a pesar de una realidad preocupante: "La escasez de talento dejó de ser algo que ocurrirá en el futuro. Ya está pasando"
Explica que "en otros países existen iniciativas orientadas a la capacitación continua, la contratación basada en habilidades o esquemas de trabajo flexibles para personas mayores (...) Uno de los mejores ejemplos son los países asiáticos".
Carlos Román, director ejecutivo de SeniorLab UC, coincide en que el mercado laboral aún no logra adaptarse al cambio demográfico. "Chile está envejeciendo mucho más rápido de lo que las organizaciones están reaccionando", sostiene. A su juicio, el desafío no radica únicamente en el aumento de la población mayor, sino en la velocidad con que ocurre el proceso: "Ya no va a ser una decisión para las empresas si quieren mantener ese talento o no. La disminución de personas jóvenes hará cada vez más necesario aprovechar la experiencia y las capacidades de los trabajadores mayores".
Pese a ello, la reinserción laboral continúa siendo compleja para este grupo. Román señala que las personas mayores de 50 años que pierden su empleo pueden tardar entre ocho y doce meses en volver a encontrar trabajo.
Según el estudio de Lukkap, la mayoría de las empresas advierte aumentos en la contratación de mayores de 55 años. Solo 30,8% percibe un aumento que califica de "leve". Además, detecta que 23,1% de las compañías se manifiesta "algo reticente" a incorporar a este grupo etario.
Una situación que, según Claudio Castillo, gerente de permanent placement de Grupo Teamwork, está relacionada con la persistencia del edadismo en los procesos de contratación. "Muchos profesionales comienzan a sufrir discriminación laboral desde los 45 o 50 años. Existe una contradicción importante porque muchas empresas enfrentan escasez de talento mientras dejan fuera a personas con experiencia", afirma.
Castillo cuestiona además algunos de los prejuicios más frecuentes asociados a los trabajadores mayores. "Una persona de 60 años hoy está en plena capacidad laboral", señala. "Tiene más expectativa de vida, mejor salud y una experiencia acumulada que puede transformarse en una ventaja competitiva para las organizaciones".
Fuenzalida sostiene que, precisamente, uno de los principales obstáculos para la empleabilidad de las personas mayores son los prejuicios. Entre ellos, la idea de que tienen dificultades con la tecnología, que representan un mayor costo para las empresas o que su estado de salud limita su desempeño. Frente a ello, destaca iniciativas de Lukkap como el programa Tu Mayor Activo, que entrega orientación y apoyo a personas mayores que buscan reinsertarse laboralmente.
No es una elección
Román agrega que en la mayoría de los casos, la necesidad de aprovechar ese capital humano es especialmente relevante, porque "la gente necesita trabajar. La evidencia demuestra que muchas personas no se pueden permitir jubilar", recalca.
Ese es el caso de Daniel Honig, actual director de Operaciones de Giser Chile, quien lleva cuatro décadas de trayectoria laboral. Aunque se pensionó hace algunos años, decidió volver a reintegrase al mundo laboral.
"Me pensioné hace algunos años, pero la pensión era mínima, por lo que continué trabajando", comenta. Sin embargo, asegura que con el paso del tiempo sus motivaciones han cambiado: "Hoy el trabajo representa un aporte económico, pero eso no es lo principal. Lo vivo desde una perspectiva más ligada al aporte y al disfrute".
Honig sostiene que uno de los principales aportes de los trabajadores mayores es la experiencia acumulada. "Creo firmemente en el valor de combinar generaciones. Un buen equipo es aquel que reúne personas jóvenes con personas con experiencia, porque esa mezcla permite generar soluciones más creativas y mejores resultados", afirma.
La discusión también involucra aspectos vinculados al bienestar. Luis Cuevas, académico de Vinculación con el Medio de la U. San Sebastián, plantea que la jubilación ya no puede entenderse necesariamente como el fin de la vida productiva: "Mantenerse activo es un factor de protección para las personas mayores", señala. La actividad laboral ayuda a preservar la salud física y mental, además de mantener redes de apoyo y sentido de propósito.
"Vamos a necesitar a esas personas", concluye Fuenzalida. "Ya no se trata solo de inclusión. También es necesidad económica".