Miércoles, 01 de Julio de 2026

Jorge Fernández Díaz: cómo el cine lo ayudó a enfrentar el bullying, evitó que fuera a Malvinas y lo reconcilió con su padre

ArgentinaLa Nación, Argentina 23 de junio de 2026

Jorge Fernández Diáz en la nueva temporada del ciclo De Autor "El gran vínculo que teníamos mi padre y yo era el cine

Jorge Fernández Diáz en la nueva temporada del ciclo De Autor



"El gran vínculo que teníamos mi padre y yo era el cine. Me di cuenta de que había explorado muy poco ese asunto, no solo en el sentido literario, sino en el sentido existencial. Ahí está el germen de ‘El secreto de Marcial’" , dice Jorge Fernández Díaz en el ciclo De Autor , exclusivo para suscriptores de LA NACION . Se refiere a la novela con la que ganó el Premio Nadal de España.

Su crónica novelada "Mamá" fue un antes y un después en su carrera literaria, pero siempre le quedó rondando la idea de por qué su padre era solo un capítulo de esa historia. "Él no podía hablar conmigo de manera muy contundente, entonces muchas veces a lo largo de la vida utilizó las películas como modo de conversación" , señala. Fernández Diáz: "Mi padre muchas veces a lo largo de la vida utilizó las películas como modo de conversación"

El autor volvió a ver las películas que veía con su padre cuando era chico y empezó a recordar cosas que su padre decía, callaba o expresaba oblicuamente. "Mi madre era una camarera y mi padre era un mozo de bar. Él veía conmigo de manera alucinada un televisor en blanco y negro. Yo era un niño, él había salido de una aldea, pero no había conocido el mundo . Esa televisión en blanco y negro los sábados transmitía desde la una de la tarde hasta las diez de la noche una película tras otra. Luego venía Hollywood en castellano, que era otra película, más para adultos", recuerda y agrega: "Para nosotros era una ventana al mundo : ahí veíamos cómo se vestían de esmoquin, cómo tomaban las copas, cómo eran los romances, cómo eran los espadachines, cómo era la historia. Esos sábados fueron formativos".

"Para nosotros la televisión era una ventana al mundo"

Cuando sufrió bullying en el colegio, el cine lo salvó . Recuerda que estaban viendo la película "¡Qué verde era mi valle!" , de John Ford -el artista más grande que conoció en su vida-, sobre unos mineros galeses que se parecían mucho a su familia asturiana. El chico de la película venía golpeado del colegio, como venía él, y, también como él, no les contaba a los padres que le pegaban, pero ellos se daban cuenta. Entonces, la solución que tienen los padres y los hermanos es enseñarle boxeo al chico . "Mi padre y mi madre se miraron. Mi madre me anotó en una academia de judo al día siguiente y mi padre me compró un kimono. Yo hice j udo y nunca más se metieron conmigo en el colegio . Entonces, yo digo que John Ford me salvó la vida y también mi padre y mi madre, que no tomaron de la experiencia, sino del cine lo que tenían que hacer. Eso pasó muchas veces a lo largo de la vida" , rememora. El autor habló sobre su último libro: "El secreto de Marcial"

Otro ejemplo fue cuando avisó en su casa que quería presentarse como voluntario para ir a Malvinas . Su padre, con una excusa insólita, lo citó en el bar y le preparó un sándwich. Y le dijo: "¿Te acuerdas de esa película en blanco y negro que vimos de tres combatientes que volvían de la Segunda Guerra Mundial? Y a uno de ellos le faltaban los brazos y solo tenía ganchos por manos. Qué buena película era". Se trataba de "Los mejores años de nuestra vida" , de William Wyler. "Mi padre no me podía decir ‘no vayas a Malvinas. No te presentes de voluntario, esta guerra es absurda, podés perderlo todo y arruinarte la vida para siempre’. Era incapaz de decirme esto, pero me lo dijo a través de una película" , afirma Fernández Díaz.

El micromundo de los inmigrantes en la Argentina y el valor del sacrificio constante en desmedro del gozo están presentes en "El secreto de Marcial". Cuando Marcial descubrió que su hijo quería ser escritor, lo dio por perdido. "No había hecho todo este sacrificio para que yo fuera un vago. Empieza a confundir la literatura con la vagancia y eso nos distanció más de lo que uno se puede imaginar , porque él para no verme sufrir se apartó de mí. Nos hablábamos de vez en cuando, en los cumpleaños, en Navidad. No es que había un encono, pero no podíamos conectar. Cuando entré en el periodismo, peor todavía . Eso nos distanció mucho, fue muy traumático para mí", recuerda. Fernández Diáz: "Mi padre no me podía decir ‘no vayas a Malvinas'"

La literatura que lo había separado de su padre los volvió a unir cuando Fernández Díaz descubrió que había muchas cosas que no se podían contar como noticias y recurrió a la novela negra para compartir con los lectores del diario La Razón lo que sabía de la mafia del fútbol y secuestros extorsivos. "Una vez sonó el teléfono en la Redacción y yo atiendo. Era mi padre, que no me llamaba nunca. Creí que era una emergencia. Y él, sin decirme nada, me dijo: ‘¿Va a recuperar el dinero?’. Me detuve, porque yo iba adelante con el capítulo. El capítulo del día terminaba cuando un periodista llevaba un dinero para un rescate, apoyaba el bolso en el piso y un pibe de la calle se lo robaba. Yo no me acordé hasta que me acordé. Entonces me saltaron las lágrimas a los ojos", relata.

- ¿Para qué querés saberlo, papá?

- Porque aquí todos los clientes lo están leyendo, quedaron muy nerviosos y me comisionaron para que yo les diga si va a recuperar el dinero.

- Sí, lo va a recuperar, papá. Y él me dijo: "¿estás seguro?". Como si no estuviera seguro de que yo estaba realmente escribiendo eso. Sí, yo lo escribo papá, te aseguro que va a recuperar el dinero.

"Yo no me acordé hasta que me acordé. Entonces me saltaron las lágrimas a los ojos"

"Me cortó. Ese episodio nos amnistió, nos indultó mutuamente . Decidimos dejar atrás esa desconexión y en la medida de lo posible, siendo mi padre un poco lacónico con los sentimientos, volvimos a estar juntos, a poder hablar", evoca el autor.

Fue muy impactante para él que en el entierro de Marcial había hombres y mujeres que no conocía y que lloraban más que su familia , que había vivido 33 días de agonía. "Yo casi deseaba que mi padre hubiera tenido una amante después de tantas décadas de desamor con Carmina. Deseaba sinceramente que hubieran tenido alguna historia de amor fuera para que la vida no hubiera sido tan amarga entre ellos. Algo de eso hay en ‘El secreto de Marcial’", concluye. Fernández Diáz: "Yo casi deseaba que mi padre hubiera tenido una amante después de tantas décadas de desamor con Carmina"
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