Así trabajan los más de cien perros rescatistas tras el terremoto en Venezuela
Entrenan desde sus primeros años de vida para aprender a utilizar su olfato en la detección de quienes aún permanecen con vida, incluso a 10 metros bajo los escombros.
Tras haber sido rescatado de una situación de maltrato y abandono, Tsunami pasó de ser un perro sin hogar a convertirse en uno de los canes más reconocidos de Venezuela.
El border collie de 9 años es llamado por miles de venezolanos un "héroe nacional" tras participar durante los últimos días en la búsqueda de sobrevivientes luego del doble terremoto que afectó al país caribeño el pasado 24 de junio.
Imágenes difundidas en redes sociales lo muestran recorriendo zonas de escombros en La Guaira -uno de los lugares más afectados por el sismo- junto a equipos de rescate.
Según informaron el sábado medios digitales venezolanos, solo ese día Tsunami había logrado identificar a 13 personas con vida. Su trabajo ha hecho que existan cuentas de Instagram de fans del animal, como @tsunami.k9 con 110 mil seguidores y donde se publica sobre sus rescates.
Pero Tsunami no está solo. Según han informado autoridades venezolanas, alrededor de 137 perros rescatistas han participado en las labores de búsqueda de personas atrapadas tras la tragedia.
Junto a él también trabajan canes provenientes de múltiples países, incluidos varios de la región, integrados a equipos especializados de búsqueda y rescate, una disciplina conocida como Urban Search and Rescue (USAR).
Entre ellos figuran Ambicioso y Consejera, de México, que habrían contribuido al rescate de un niño de 9 años tras once horas bajo los escombros; además de Arkadas, un pastor alemán de ese mismo país que enfrenta en Venezuela su primera misión internacional.
Vínculo con Chile
Otros perros que han ganado reconocimiento son Hades y Furbo, una dupla de Ecuador conocida por su agilidad y precisión y que además tiene un vínculo con Chile. Parte de su formación estuvo a cargo del chileno Gerardo Donoso, bombero rescatista y presidente de la Fundación K9 Búsqueda y Rescate, dedicada al entrenamiento canino para este tipo de eventos.
"Son mis alumnos, así que estoy muy contento del desempeño que han tenido", cuenta Donoso, quien ha entrenado y certificado a múltiples de los canes de Sudamérica que ahora están en Venezuela.
En rescates, "al día de hoy no existe nada en el mundo que reemplace la capacidad de un perro detectando", afirma Donoso. Actualmente hay diversos equipos tecnológicos que ayudan a localizar víctimas, "pero ninguno ha logrado igualar la capacidad de un perro que trabaja en esto", añade.
"El perro en realidad no busca personas, busca olores de personas vivas", explica Donoso.
Cuando alguien queda atrapado bajo una estructura colapsada, continúa liberando partículas que ascienden y se desplazan entre los escombros. El perro es capaz de detectarlas incluso si la persona está 10 metros hacia abajo.
"Lo que va a hacer es ladrar avisando que encontró la salida del aroma", señala el especialista.
Luis Casanova, guía canino y jefe de instrucción del área metropolitana de KSAR Chile, acota que por esa razón durante muchas operaciones se solicita silencio. Los últimos días se compartieron miles de veces en redes sociales videos de rescatistas que gritaban "a partir de ahora, !silencio total¡", durante labores de búsqueda.
"Si tú tienes mucha gente hablando o haciendo ruido, probablemente no escuches el ladrido del perro", advierte Casanova.
Según explica, las búsquedas suelen realizarse en períodos relativamente cortos. "Lo habitual es que un perro trabaje entre 10 y 15 minutos antes de ser retirado para recuperarse por unos 20 minutos. Y no se recomiendan más de cuatro horas de labores diarias. Él está utilizando todos sus sentidos cuando está buscando", afirma Casanova.
A ello se suma el esfuerzo físico para desplazarse sobre estructuras inestables. De hecho, Tsunami fue uno de los perros que el fin de semana recibieron suero tras mostrar fuertes signos de cansancio.
El proceso de entrenamiento puede tomar hasta cinco años de preparación y aunque hay casos en que comienzan cuando adultos, es más común que la preparación empiece incluso antes de que el animal nazca. "Se seleccionan padres y camadas con características adecuadas para este tipo de trabajo, como capacidad olfativa, resistencia y agilidad", explica Donoso.
Posteriormente viene la socialización temprana. "Los cachorros son expuestos a distintos estímulos, incluyendo ruidos fuertes, superficies metálicas, escaleras, frío, calor y ambientes poco habituales para que sean más fuertes", comenta Casanova.
En la siguiente etapa entrenan regularmente en estructuras colapsadas y escenarios pensados para simular condiciones reales de desastre, añade el experto. Allí se utilizan objetos con olor humano y juguetes como recompensa.
En Chile, los perros rescatistas también son claves en distintas emergencias, dicen los especialistas.
La labor más frecuente está vinculada a la búsqueda de personas extraviadas en zonas agrestes, "pero también han participado en desastres como el terremoto de 2010, derrumbes en Valparaíso y, en algunos casos, avalanchas de nieve", puntualiza Donoso.