Jueves, 02 de Julio de 2026

Un diálogo de refinamiento musical

ChileEl Mercurio, Chile 2 de julio de 2026

El recital ofrecido en Casas Lo Matta por el guitarrista Luis Orlandini y el violista Cristóbal Giesen constituyó una experiencia artística de especial refinamiento, no solo por la excelencia interpretativa de ambos músicos, sino también por la singularidad de una formación camerística poco habitual, como es el dúo de guitarra y viola

El recital ofrecido en Casas Lo Matta por el guitarrista Luis Orlandini y el violista Cristóbal Giesen constituyó una experiencia artística de especial refinamiento, no solo por la excelencia interpretativa de ambos músicos, sino también por la singularidad de una formación camerística poco habitual, como es el dúo de guitarra y viola.
La primera parte estuvo íntegramente dedicada a Johann Sebastian Bach y se inició con la Toccata en Mi menor BWV 914, en la transcripción para guitarra realizada por el propio Orlandini. Desde el comienzo quedó en evidencia la categoría del guitarrista chileno, particularmente en la fuga Allegro que cierra la obra, resuelta con una combinación admirable de precisión digital, claridad contrapuntística y una memoria sencillamente asombrosa. A la impecable ejecución se suma el mérito de haber concebido una transcripción que conserva -e incluso potencia- la riqueza y dificultad de la partitura original.
A continuación, Cristóbal Giesen interpretó la Suite BWV 1007 en la versión para viola de Simon Rowland-Jones. Su lectura se distinguió por la serenidad del discurso, la nobleza del sonido y una profundidad expresiva que evitó cualquier énfasis innecesario, permitiendo que la música respirara con absoluta naturalidad.
La primera parte concluyó con la Suite BWV 996, nuevamente en la versión para guitarra de Orlandini. El intérprete desplegó su musicalidad, destacando especialmente la Bourrée y el brillante impulso de la Giga final, resuelta con virtuosismo, energía y una admirable claridad de articulación.
Tras el intermedio, ambos músicos abordaron la versión para viola y guitarra de la Sonata "Arpeggione" D. 821, de Franz Schubert. La sustitución del piano por la guitarra generó un espacio sonoro de gran intimidad, donde el extraordinario trabajo de coordinación entre los intérpretes alcanzó un diálogo musical de notable equilibrio. El Adagio constituyó el punto culminante de la interpretación: la respiración compartida, el refinamiento del fraseo y la delicadeza con que ambos construyeron las largas líneas melódicas produjeron un momento de profunda emoción. Resultó admirable la manera en que guitarra y viola, con naturalezas tímbricas tan diferentes, dialogaron sin perder nunca sus identidades.
Fue un concierto de inesperada belleza, sostenido por dos intérpretes de excepcional madurez musical. La calidad de las transcripciones, el rigor estilístico y la compenetración camerística hicieron de esta una velada verdaderamente inusual, no solo dentro del panorama musical chileno, sino también en el contexto internacional. Como encore , ambos artistas ofrecieron una delicada versión para guitarra y viola de la célebre "Méditation", de la ópera "Thaïs", de Jules Massenet.
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