Con desfiles, ferias y espectáculos, Trump le pone su sello al 250º aniversario de EE.UU.
Una carrera de Indycar por las calles de Washington y un desfile naval por Nueva York forman parte de las actividades conmemorativas.
Cuando en 1976 EE.UU. celebró el bicentenario de su independencia, el país venía saliendo del trauma de la guerra de Vietnam y del escándalo de Watergate que provocó la renuncia de Richard Nixon. En medio de esas tensiones, el gobierno de Gerald Ford promovió una conmemoración que resaltara la unidad nacional y los símbolos patrióticos, con hitos como un desfile naval de grandes veleros que recorrió los principales puertos, o el llamado "Tren de la Libertad", que hizo una gira ferroviaria por todos los estados contiguos con documentos históricos y obras de arte. Con énfasis en el progreso y el desarrollo tecnológico, ese año se inauguró en Washington el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian.
Cincuenta años después, EE.UU. celebra su 250º aniversario -el semiquincentenario- en medio de reproches por la presunta politización de los principales actos conmemorativos por parte del Presidente Donald Trump.
"En 1976, una parte importante del pensamiento detrás de los eventos era fomentar el patriotismo entre todos los estadounidenses, un sentimiento de conexión con el país que uniera a toda su población. Este año, la única conexión que Trump parece querer fomentar es la de la mayor cantidad posible de estadounidenses con él mismo", comenta el historiador Ian Reifowitz, autor de "Riling Up the Base", "The Tribalization of Politics" y varios otros títulos en los que investiga la identidad nacional y la retórica mediática.
Las fricciones comenzaron en la organización. Hace una década el Congreso aprobó una comisión bipartidista para coordinar las celebraciones, denominada America 250, pero en diciembre pasado la Casa Blanca lanzó un grupo paralelo y con financiamiento público-privado, Freedom 250, que desde entonces ha realizado gran parte de los anuncios de los eventos conmemorativos. Entre ambos ha habido varios roces por los fondos recibidos y sus atribuciones, y controversia por las donaciones a Freedom 250.
Desfiles navales y carreras de autos
El resultado ha sido una mezcla entre algunas actividades con clara invocación patriótica y de ejercicio de memoria histórica, con otras conmemoraciones más cuestionadas, que responden más al sentido del espectáculo.
Entre las primeras, destaca el desfile naval Sail 4th 250, que ha sido anunciado como una reunión "sin precedentes" de grandes veleros provenientes de 32 países, entre ellos el buque escuela "Esmeralda" de la Armada de Chile. En estos días y hasta el 10 de julio, también se realiza una Gran Feria Estatal de EE.UU., a lo largo del National Mall, desde el Capitolio hasta el Monumento a Washington, en el que hay exhibiciones históricas y pabellones con las contribuciones de cada estado del país. Y tal como dicta la tradición, se celebrará el mismo 4 de julio con lo que ha sido descrito como "el mayor despliegue pirotécnico en la historia del mundo".
Otros eventos, en cambio, han generado polémica por su vocación hacia el espectáculo. El propio Trump se mostró muy entusiasta por prestar los jardines de la Casa Blanca para la realización de un inédito combate de "todo vale" organizado por la UFC, que tuvo lugar el 14 de junio, coincidiendo con el cumpleaños del Presidente. Se ha anunciado también un circuito de 2,7 km del "Freedom 250 Grand Prix", una carrera de autos de la serie IndyCar que en agosto recorrerá la capital con una gran recta por la avenida Pennsilvania. También ha sido llamativa la convocatoria para los "Patriot Games", una competencia en la que cada estado debe enviar a sus mejores atletas juveniles, lo que ha provocado comparaciones irónicas con la serie distópica de libros y películas "Los Juegos del Hambre".
Por otro lado, han generado un intenso debate en EE.UU. algunas iniciativas impulsadas personalmente por Trump. El Presidente propuso la construcción de un Arco del Triunfo en Washington, similar al que ordenó erigir Napoleón Bonaparte en los Campos Elíseos de París, "pero mejor y más grande", de 250 pies de altura (76 metros), entre el Cementerio Nacional de Arlington y el Memorial de Lincoln. Consultado sobre a quién homenajeará el monumento, el mandatario respondió: "A mí. Y será hermoso".
Monedas y pasaporte conmemorativos
Trump también ha querido acuñar su rostro en las monedas conmemorativas por el aniversario. El secretario del Tesoro, Brandon Beach, confirmó que una de las ediciones especiales de 1 dólar llevará un diseño con el perfil del Presidente de traje y corbata, con los puños apoyados sobre un escritorio, a pesar de una ley de 1866 que prohíbe que se utilice el retrato de una persona viva en el dinero. La semana pasada, el mandatario presentó un nuevo pasaporte, de edición limitada, con su imagen.
El analista político Jonathan Alter, autor de "American Reckoning" y editor sénior de Newsweek por tres décadas, afirma que muchas de estas acciones reflejan el "culto a la personalidad" que promovería Trump y han terminado "manchando la celebración del 250º aniversario" de Estados Unidos. "Todo en la vida pública estadounidense hoy está extremadamente polarizado, y el 250º aniversario no será la excepción. Como se supone que estas celebraciones deben ser unificadoras, la polarización será aún más evidente", lamenta.
Debate por "camiones de la libertad"Hay todavía otro campo de polarización en este aniversario: cómo se escribe la historia de 250 años del país.
Inspirado en el "Tren de la Libertad" de 1976, la organización Freedom 250 lanzó seis museos móviles conocidos como "Freedom Trucks", que están recorriendo los estados. Sin embargo, varios historiadores han señalado que presentan una versión demasiado conservadora y estrecha de los hitos del país.
La Casa de Moneda, por otro lado, ya acuñó algunas monedas conmemorativas, pero descartó diseños que habían sido recomendados por un comité especial, que aludían a la abolición de la esclavitud, el sufragio femenino y los derechos civiles; en cambio, eligió para las monedas de 25 centavos ilustraciones de momentos patrióticos como el Pacto de Mayflower, la Guerra Revolucionaria y el Discurso de Gettysburg.
"Trump politiza el pasado para justificar su poder en el presente. Y ve el 250º aniversario como una oportunidad para fusionar el patriotismo hacia el país con la lealtad hacia él", dice Johann Neem, historiador y profesor en Western Washington University, quien lamenta cómo la "profunda polarización" está contaminando la memoria histórica del país en este semiquincentenario. "La historia se ha convertido en un peón en las guerras culturales del país. Para Trump, los progresistas traicionaron al país al enfatizar únicamente sus peores aspectos. En respuesta, Trump ofrece un pasado purificado. Ambos enfoques distorsionan la historia", afirma.