Semana de alto voltaje empresario: un brindis que sonó a campaña y un desayuno cargado de pronósticos
Luis Caputo
La cita fue el lunes pasado, en el último piso del Banco Macro, la torre diseñada por César Pelli en plena zona de Catalinas, en el microcentro porteño
Luis Caputo
La cita fue el lunes pasado, en el último piso del Banco Macro, la torre diseñada por César Pelli en plena zona de Catalinas, en el microcentro porteño. El banquero Jorge Brito, presidente de la entidad, había convocado a más de un centenar de amigos para celebrar su cumpleaños. A los que mejor lo conocen, el evento les sorprendió por varios motivos, pero sobre todo por lo masivo y por el lugar elegido. Con la excusa de que no estaba su familia más cercana, invitó a la imponente sede del banco a todos los que lo vienen acompañando en sus distintas iniciativas privadas. Estaban sus socios de River, como Matías Patanian (Aeropuertos Argentina 2000); sus colegas banqueros, como Sebastián Eskenazi (Grupo Petersen) y Juan Nápoli (Valo); su socio en Camuzzi, Alejandro Mac Farlane; empresarios como Federico Colella (Ocasa) o el desarrollador inmobiliario Rodrigo Fernández Prieto; y hasta sus flamantes socios en Transener, Juan Neuss (Grupo Neuss y Edison Energía) y Luis Galli (Edison Energía).
Pero el dato de la noche no era tanto empresario, sino político. Entre los invitados del mundo de los negocios convivían, sin aparente incomodidad, peronistas de distintas tribus y dirigentes de Juntos por el Cambio. Ahí estaban, por caso, desde Bruno Screnci, exfuncionario de la Ciudad y hombre cercano al nuevo jefe de Gabinete del gobierno libertario, Diego Santilli, hasta Diego Bossio y Emilio Monzó, los dos sindicados armadores del proyecto presidencial de Brito. Más que una rareza, la convivencia era una demostración de poder: el que trasciende las banderas políticas y que algunos llaman "casta", otros círculo rojo, y los menos cínicos, simplemente, la Argentina que decide. En esta celebración, las velitas eran lo de menos.
"Todo el cumpleaños parecía un primer lanzamiento de campaña entre sus íntimos; era un cumpleaños extraño", confió uno de sus más cercanos, algo sorprendido. "Cuando tomó el micrófono habló de la Argentina, de lo que quería, y nos agradeció a todos, porque dijo que, más allá de que él era cabeza de varias empresas, muchas surgieron gracias al acompañamiento de los que estábamos ahí", apuntó.
Cerca de Brito siguen evitando hablar de su posible incursión en las grandes ligas de la política argentina. Aseguran que no hay nada definido. Podría terminar siendo cierto. Pero el coqueteo de uno de los banqueros más importantes del país con una candidatura presidencial por el peronismo es también evidente, tanto para sus íntimos como para la política.
Entre los empresarios, las especulaciones sobre la elección del año próximo cuentan tanto como las finanzas. Hay un reconocimiento generalizado sobre los logros de La Libertad Avanza — el superávit fiscal, la estabilidad de precios, el sinceramiento de las tarifas y el posicionamiento de la Argentina, una vez más, en la agenda de los inversores globales, entre otras victorias — , pero todavía hay incertidumbre por lo que resta. La transición, como sucedió en otros países que aplicaron planes de estabilización exitosos, c omo Israel o Chile, puede demorar años. De ahí que una idea que empieza a asentarse en el sector privado — y en la política — es que una de las principales amenazas para la reelección de Javier Milei podría no ser tanto una candidatura de Axel Kicillof, sino la de un outsider —caso Brito— o la de alguien del riñón del propio Gobierno —¿Patricia Bullrich?— que prometa sostener el rumbo económico, pero sumando una visión más dialoguista. La realidad es que, aun entre los convencidos del modelo, existe el temor a plantear matices. En eso, al menos, el gobierno libertario no innovó: en la Argentina, la disidencia en voz alta nunca fue un buen negocio. El resultado se nota en los eventos empresariales: mucho elogio en el micrófono y las dudas, como siempre, reservadas para el café.
Con todo, la administración libertaria parece haberse oxigenado tras la salida de Manuel Adorni. Al menos, el exjefe de Gabinete ya no forma parte de la conversación. El ministro de Economía, Luis Caputo, expuso ayer ante unos 80 CEO y empresarios miembros de IDEA, el think tank empresario de perfil más alto, en un desayuno en el piso 24 del hotel Sheraton, sin necesidad de hacer malabares para sortear un tema que incomodó durante los últimos cuatro meses a todo el gabinete libertario. IDEA suele organizar desayunos cerrados una vez al mes. Hacía tiempo que uno no convocaba tanta gente como el que tuvo a Caputo de orador. Todos quieren detalles de cómo sigue el plan.
Se fueron, en gran medida, contentos. Muchas de las preguntas versaron sobre competitividad. El ministro les aseguró que el Gobierno buscará seguir bajando impuestos y retenciones, además de apuntalar infraestructura. Que le gustaría avanzar en más recortes, pero que están restringidos por el nivel del superávit fiscal. Música para el sector privado. En esa línea, se animó a cuestionar a quienes se preguntan por la falta de derrame de la minería o del petróleo al resto de las industrias. "Vayamos al extremo — dijo Caputo—. Ponele que industrias como la minería no generen nada, pero traigan 50.000 millones de dólares para 2030, ¿no creen que va a ayudar a bajar impuestos para otras industrias?", azuzó. Y les adelantó a los empresarios que está en diálogo con varios gobernadores para que haya algunas provincias que hagan punta en la rebaja de impuestos y se transformen en casos testigo que ayuden a arrastrar al resto. Chaco ya había hecho una movida hace tiempo, pero se habla del tema con otras, como Catamarca.
También dejó varias definiciones para el mundo financiero: la política monetaria, dijo, será siempre "restrictiva". "Va a haber más dólares que pesos; el próximo debate debería ser que hay que prestar dólares a los que no producen dólares", adelantó. "Estamos yendo a una competencia de monedas", subrayó.
El ministro, no obstante, dijo estar convencido de que los medios son en buena parte responsables de que la economía no esté creciendo más , como ellos creen que debiera estar sucediendo. La economía, explicó, se mueve por la confianza y las noticias negativas que presentan los medios atentan contra ella.
Pero la realidad es que en el equipo económico hace tiempo que trabajan en diversas ideas en pos de insuflarle algo de aire a la actividad que, si bien avanza, no lo hace de forma pareja, sobre todo en sectores generadores de empleo, como la industria y la construcción. Por eso es que hace semanas se suceden las reuniones con banqueros para avanzar en algún plan para impulsar nuevamente el crédito privado, paralizado desde que la mora empezó a crecer con fuerza en todas las carteras. El miércoles hubo un almuerzo en Adeba, con algunos de los principales representantes de la gremial bancaria y miembros de Economía, entre los cuales estaban el secretario de Finanzas, Federico Furiase, y el director del BICE Felipe Núñez. Siguen las conversaciones con respecto al uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para ayudar a motorizar el negocio de los créditos hipotecarios. Una estimación que manejan en Economía es que el FGS podría sumarle 0,5 puntos porcentuales al crecimiento del PBI. Algunos ya hablan de un plan para después del Mundial.
Pero también hay un pedido por los préstamos al consumo. En los bancos ahora se las ingenian para enmascarar la aceleración de los impagos de las tarjetas de crédito. El problema de la mora, que originalmente comenzó con los créditos personales, se trasladó de lleno a las tarjetas. "Están todos tomando medidas: dan refinanciaciones, bajan el pago mínimo, cambian la fecha de pago; todos los bancos están haciendo lo imposible para no blanquear la mora", admitió un ejecutivo de una entidad.
El financiero no es, sin embargo, el único canal que el Gobierno aspira a aceitar para impulsar el crecimiento. Hay especial interés en que salgan en el Congreso dos proyectos: el de inviolabilidad de la propiedad privada —que habilitará a los extranjeros a comprar tierras— y el de las reformas a la Ley de Inocencia Fiscal. Hay, aseveran en el Gobierno, al menos cuatro pasteras con intenciones de instalarse en el litoral una vez que se apruebe la ley. El proyecto de inocencia, calculan en tanto, podría entrar en vigencia para el último trimestre del año.
Todo sea para encarar 2027 con la economía a toda marcha. Milei, dijo Caputo, tiene, según el mercado, 90% de chances de reelegir. Pero por las dudas, mejor no dejar huecos para que surja algún otro. Interesados hay.