¿Terminó la era del juguete? Toy Story 5 reaviva el debate sobre las pantallas en la infancia
Para las expertas, el desafío es evitar que estas desplacen experiencias ligadas al juego tradicional que son esenciales para desarrollar habilidades como empatía y creatividad.
Bonnie, una niña de ocho años, descubre que todas sus amigas tienen algo que ella no: una tablet .
Esta es una de las escenas centrales de Toy Story 5, la nueva entrega de Pixar que se estrenó hace dos semanas en Chile. En ella, Bonnie comienza a percibir que sus pares no usan juguetes tradicionales y que el dispositivo electrónico es clave para relacionarse con otros niños.
Sus padres, preocupados, terminan comprándole una tableta llamada Lily Pad.
Ante el nuevo escenario, sus juguetes analógicos también sienten inquietud. Es tal su preocupación que incluso consultan a los juguetes de niños vecinos para entender qué está pasando.
"!La era del juguete terminó¡ ¿No te enteraste?", exclama uno de ellos con tristeza.
La historia parece haber tocado a muchos padres. En los días posteriores a su estreno, la película ha generado debate sobre el papel de las pantallas en la infancia y las dificultades de las familias en relación con ello.
El tema ha sido discutido en Cartas al Director, donde lectores han reflexionado sobre los mensajes que transmite la cinta.
María Jesús Simpson, psicopedagoga y coordinadora de carreras de educación del IACC, destacó en una carta la escena en la que "Jessie, la vaquera, menciona en más de una ocasión que los niños crecen cada vez más rápido y van perdiendo la magia de jugar".
Consultada sobre el tema, Simpson plantea que "las pantallas no son el problema, sino el lugar que ocupan en la infancia".
En su opinión, el verdadero peligro está en que estas desplacen experiencias fundamentales en el desarrollo infantil, como el juego cara a cara con otros niños.
"En los niños, este tipo de juego es una necesidad, no un lujo. Jugar con otros es una forma natural para que puedan resolver problemas y desarrollar su imaginación, además de construir vínculos significativos", asegura Simpson.
Concuerda Viviana Tartakowsky, psicóloga y directora de la Escuela de Psicología UBO, quien ha investigado sobre el tema, y afirma que "el juego offline es el principal vehículo de la comunicación infantil".
Según explica, este espacio cumple funciones más allá del entretenimiento, pues los menores desarrollan pensamiento crítico, comunicación, empatía y regulación emocional, entre otras habilidades.
Francisca Romo, académica de Pedagogía en Educación Parvularia de la UDP, también destaca el rol del juego simbólico -cuando los niños imaginan personajes, situaciones o historias-, porque "ayuda al desarrollo del lenguaje y del pensamiento creativo".
Tartakowsky dice que "por eso es importante como sociedad recuperar el juego físico, más tradicional, que expone la película".
Las expertas son enfáticas en que no se trata de demonizar la tecnología. "Pero sí hay que saber que no hay evidencia científica que dé cuenta de la necesidad de que un niño menor de seis años tenga pantallas para su desarrollo cognitivo y emocional", señala Tartakowsky.
Después de esa edad, asegura, "se pueden intercambiar juegos en el mundo online y juegos en el mundo presencial. Pero siempre priorizando este último".
Ponerse de acuerdo
Romo también cree que lo clave sigue siendo "tener un balance". En su opinión, "no está mal que los niños utilicen dispositivos en momentos acotados y limitados del día. Pero hay que promover las otras cosas que son fundamentales para el desarrollo".
Para muchos padres, la gran pregunta es cómo lograr ese balance en la práctica. De hecho, la película muestra cómo Bonnie, tras recibir su tableta, pasa horas concentrada en el dispositivo y deja en segundo plano actividades y juegos que eran parte de su rutina.
Para las expertas, la respuesta podría estar en ponerse de acuerdo. Según recomiendan, es útil conversar con otros padres, compartir inquietudes y construir acuerdos comunes para ayudar a evitar que los niños queden atrapados entre criterios opuestos sobre el uso de las pantallas.
"De lo contrario, les puede pasar lo que les ocurre a los papás de Bonnie, que sienten que es un problema que solo les está pasando a ellos y no hay cómo enfrentarlo. Si se hace de forma colectiva es más fácil", comenta Tartakowsky.
Romo concuerda en que "la familia, las escuelas y los jardines infantiles tienen que tener espacios donde se privilegie principalmente la interacción real, presencial, el juego y el movimiento".
''Es importante el llamado a recuperar el juego físico, más tradicional (...). Este es fundamental para la salud mental de los niños y su desarrollo".
VIVIANA TARTAKOWSKY PSICÓLOGA Y DIRECTORA DE LA ESCUELA DE PSICOLOGÍA UBO