Que la situación tuvo una desmejora en los últimos 12 meses es un convencimiento que incluso tiene una parte importante de los frenteamplistas (40%), según un informe de Cifra.
La creciente desaprobación de la gestión del gobierno de Yamandú Orsi ya no es un problema que se comente en voz baja: es una preocupación que se ventila en cuanto micrófono se cruzan los integrantes del gabinete o los principales referentes del Frente Amplio en el Parlamento. Todo el arco político del oficialismo percibe, sin reservas, que no solo continúa en aumento la opinión negativa de los uruguayos sobre la marcha del gobierno -llegó al 65%, según la última medición de Cifra, o al 56%, de acuerdo con la de Factum, ambas de estos últimos días-, sino que también existe una desconexión que sigue agudizándose entre las expectativas de los votantes de la coalición de izquierda y lo que está concretando la Torre Ejecutiva, fundamentalmente, aunque no solo, en materia económica.
Es cierto que algunos pronunciamientos son también expresión de pujas en la interna del gobierno, como la del senador comunista Óscar Andrade, quien consideró este jueves, en el programa Lado B de TV Ciudad, que para una parte "muy importante" de los militantes de izquierda este gobierno es una suerte de "hijo no querido". Pero también hay un problema -"muy grave", al decir de Andrade- que ahora el gobierno apuesta a revertir de dos formas: con una Rendición de Cuentas de marcado perfil social -hay un aumento del gasto de US$ 31 millones para engrosar y unificar las transferencias dirigidas a la primera infancia- y con una intensa campaña de comunicación, que tiene a los principales actores del Ejecutivo grabando y difundiendo videos institucionales que resumen logros económicos.
El presidente marcó el camino con un video suyo el jueves por la mañana; lo siguió horas después el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez; luego el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila; y seguirán haciéndolo otros integrantes del gabinete en estos días, señalaron a El País fuentes de Presidencia.
Como común denominador, en los videos se repasa el aumento de las jubilaciones por encima de la inflación, el incremento de los salarios y la creación de 26.000 puestos de trabajo. Esto mismo se refuerza en giras, como hizo este viernes en el departamento de Soriano el prosecretario JorgeDíaz, quien insistió en el crecimiento del 0,9% de la economía en el primer trimestre del año.
Los números
El punto de partida con el que los dirigentes contactan en territorio es el reflejado en las encuestas. La consultoraCifra lo constató en un informe divulgado esta semana en Telemundo, que mostró que el 49% de los uruguayos considera que la situación económica del país es mala -mientras que un 35% cree que es buena y un 16% no tiene opinión-. Entre los votantesfrenteamplistas, el malestar también es relevante: el 37% cree que el desempeño económico es malo.
El problema ha crecido de forma sostenida desde el inicio de este gobierno. En su primer año, un 27% se mostraba negativo respecto a la economía, mientras que un 31% la veía de manera satisfactoria. La cifra aumentó al inicio de este 2026, cuando llegó al 31%; en espejo, la aprobación de la situación se redujo del 31% al 25%, hasta llegar a la fotografía de hace unos días. El incremento de este fenómeno, ya entre febrero y junio de 2026, puede medirse también en una comparación puntual con el año anterior, según se señala en otro pasaje del informe de Cifra al que accedió El País.
Cuando la consultora preguntó si "la situación económica del país está mejor o peor que un año atrás", la percepción mayoritaria fue de desmejora. Los números dicen esto con claridad: en el verano, un 42% decía que la situación había empeorado en los últimos 12 meses -un 23% sostenía lo contrario y un 32% no veía cambios-, mientras que al final del otoño esa percepción de empeoramiento trepó al 62%, con una visión optimista que bajó al 13% y una opinión media que también se redujo al 20%.
La consulta sobre el último año muestra, además, que entre los frenteamplistas hay una parte considerable (40%) que percibe una desmejora -solo un 26% entiende que la situación es más favorable-. Por supuesto, el pesimismo es mucho mayor entre quienes se identifican como colorados o blancos.
Entre los primeros, el 98% cree que la economía empeoró; algo similar, aunque no tan pronunciado, ocurre con los votantes nacionalistas: un 72% entiende que la situación está peor, un 16% la ve igual y solo un 4% opina que hay una mejora.
Lo que se espera
La ecuación, hasta cierto punto, es sencilla: si la gente empieza a tener más dinero, la valoración de la coyuntura repuntará. Pero esto, de ocurrir, llevará un tiempo, advirtió Mariana Pomiés (ver recuadro), además de que depende, particularmente, de la aprobación de una Rendición de Cuentas cuyos votos en el Parlamento, hoy, no están asegurados.
En eso trabaja la bancada frenteamplista, que ya tiene asumido que, a diferencia del año pasado, no parece haber vía libre para conseguir el apoyo de los dos representantes de CabildoAbierto en la Cámara Baja, reconoció a El País el diputado Mariano Tucci.
"CabildoAbierto tiene una actitud diferente a la que tuvo en el Presupuesto Quinquenal", dijo el legislador del Movimiento de Participación Popular. "Ha colocado una vara que para algunos de nosotros es insalvable, como la situación de la gente recluida en Domingo Arena, la eliminación de la Institución Nacional de Derechos Humanos o cualquier unidad del Estado vinculada a las políticas de género". Eso, lamentó, fue establecido "de manera pública" como condición para negociar.
Cambio rápido depende de frentistas
El "verdadero cambio" en la opinión pública se dará -reflexionó en diálogo con El País la socióloga Mariana Pomiés- cuando los ciudadanos sientan un impacto "en el bolsillo o en su hogar", lo que siempre lleva tiempo.
Sin embargo, la aguja de la percepción ciudadana también puede moverse a partir de los anuncios del gobierno al remarcar los cambios que se aplicarán el año que viene, una vez que la Rendición de Cuentas -en caso de aprobarse- comience a regir, así como la Ley de Competitividad, que dependerá de la negociaciónparlamentaria. Pero creer o no si el camino es el acertado tiene un "sesgo" político.
"Para los frenteamplistas puede ser una luz de esperanza, mientras que en los de la oposición, que no le creen nada al gobierno, difícilmente mejore la percepción".
Por ende, la clave en estos primeros meses para saber si es posible revertir la desaprobación, sobre todo en los temas económicos, "se basará en cuánto le creen los frenteamplistas a su gobierno".
Por eso el PoderEjecutivo se está dirigiendo "a los suyos"; no obstante, Pomiés consideró crucial que los actores del oficialismo "estén todos alineados" para que "no se generen mensajes distorsivos".