El Comercio, Perú
9 de julio de 2026
Cerca de 200 adolescentes italianos llegaron al país para levantar 24 viviendas en Lurín y dos losas deportivas en Pamplona, y así beneficiar a familias en situación de pobreza.
Lejos de las playas y los viajes que suelen marcar las vacaciones de verano en Europa, 180 adolescentes italianos decidieron dedicar dos semanas a levantar viviendas y espacios deportivos en algunos de los sectores más vulnerables de Lima. Con palas, martillos y brochas en mano, los estudiantes, de entre 14 y 16 años, participaron en la construcción de 24 viviendas prefabricadas de madera en Lurín y dos losas deportivas en Pamplona, obras que beneficiarán a cientos de familias.Los jóvenes forman parte de la ONG Wecare, una organización internacional de voluntariado fundada hace dos décadas por el peruano Fernando Lozada Baldoceda. El grupo llegó al país el pasado 27 de junio y culminó ayer su labor social.Lo que comenzó hace más de 20 años con apenas 9 adolescentes se ha convertido en un proyecto internacional que moviliza cada verano a cientos de voluntarios en distintos países.Actualmente, Wecare desarrolla proyectos de voluntariado en el Perú, Argentina, Brasil y Ruanda, y este año movilizará a más de 520 voluntarios. Solo en el Perú participaron 210 personas entre adolescentes, coordinadores juveniles y personal adulto.Organizados en equipos de ocho y nueve integrantes, levantaron las estructuras prácticamente desde cero. ?Construimos los cimientos, el piso, las paredes, las ventanas y el techo?, cuenta Nicolo, estudiante de 15 años de Milán.Aunque ninguno de los adolescentes tenía experiencia previa en construcción, Lozada destaca que el entusiasmo terminó imponiéndose sobre la falta de práctica. ?Son jóvenes que nunca habían tocado una pala o un martillo, pero el deseo de transformar la vida de otras personas termina siendo más grande?, sostuvo. Para Paola Martínez, la casa entregada por Wecare llegó en el momento más importante de su vida. Hasta hace unos días vivía junto con su esposo, sus dos hijos y otros familiares en una vivienda prestada. Ahora cuenta con un espacio propio que, además, recibió pocos días antes de cumplir 36 años. ?Es un regalo de vida. Es un regalo de cumpleaños. Nadie viene y te dice que te va a regalar una casa. Para mí es una bendición de Dios?, afirma. Si bien muchas familias han recibido una vivienda, los adolescentes italianos aseguran que regresan a su país con una nueva manera de entender la realidad. ?Fue duro, pero al final del día todo vale la pena?, relató Elisa, de 15 años y procedente de la ciudad de Varese.Aunque este grupo retornará a Italia, el trabajo de la organización en el país continuará. En los próximos días llegará un nuevo grupo de voluntarios para desarrollar proyectos sociales en Arequipa, y la organización ya proyecta nuevas intervenciones en el Perú en los próximos años.