El consumo de vegetales en niños y adolescentes es insuficiente en todo el mundo
Ninguna región del planeta alcanza las recomendaciones sobre alimentos como frutas y verduras, según la investigación. Expertos advierten que esto repercute en el desarrollo y el aprendizaje y eleva el riesgo de enfermedades crónicas.
Generaciones de niños y adolescentes han escuchado por años la misma recomendación: hay que comer vegetales.
Sin embargo, un estudio global que analizó la dieta de esta población muestra que, aunque estos alimentos forman parte de ella, su consumo en todo el planeta sigue siendo menor al recomendado.
Una investigación de la Universidad de Tufts (EE.UU.) estudió el consumo de alimentos vegetales saludables -definidos como frutas, verduras, legumbres y frutos secos- en menores desde el nacimiento hasta los 19 años. El análisis consideró información recopilada entre 1990 y 2018 en 185 países.
Los resultados, publicados ayer en la revista BMJ Global Health, revelaron que la ingesta de estos alimentos es insuficiente.
Según los datos, los menores de entre los 2 y los 19 años consumen menos de tres porciones al día. Sin embargo, la OMS recomienda desde esa edad y luego a la población general consumir al menos cinco porciones de frutas y verduras al día.
Gloria Sánchez, pediatra nutrióloga y presidenta de la rama de Nutrición de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe), explica que antes de los dos años no existe una meta específica de porciones diarias de frutas y verduras.
Colores y texturas
En esta etapa, "se recomienda ofrecer estos alimentos todos los días, con variedad de colores y texturas", promoviendo su aceptación de manera progresiva, dice Sánchez.
A partir de los dos años, la recomendación es alcanzar las cinco porciones diarias de frutas y verduras, idealmente distribuidas en tres porciones de verduras y dos de frutas durante día (ver infografía).
De lo contrario, el consumo insuficiente puede tener consecuencias para la salud y el desarrollo, advierten tanto los autores del estudio como especialistas locales.
"Cuando los niños no reciben suficientes alimentos adecuados, esto perjudica su salud física y mental, limitando su energía, metabolismo, aprendizaje y estado de ánimo", advirtió el autor principal del estudio, Dariush Mozaffarian, cardiólogo e investigador de la U. de Tufts.
Paulina Mella, nutricionista de Clínica Dávila Vespucio, añade que "cuando los niños y adolescentes consumen menos frutas y verduras de las recomendadas, disminuye el aporte de nutrientes fundamentales para su salud y su desarrollo".
Así, "esto puede afectar distintos aspectos, desde el funcionamiento del sistema inmunológico hasta el crecimiento, el rendimiento escolar y el desarrollo cognitivo".
Cecilia Sepúlveda, nutricionista pediátrica de Clínica U. de los Andes, agrega que el bajo consumo de verduras y frutas también implica una menor ingesta de fibra, "lo que puede afectar la salud digestiva y contribuir a alteraciones de la microbiota intestinal".
A largo plazo, añade, también priva a los menores de "compuestos antioxidantes que protegen frente a enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas".
En la misma línea, los autores del estudio advierten sobre riesgo de desarrollar patologías como dislipidemias (alteración en niveles de grasas en la sangre) e hipertensión.
Al analizar los resultados por región, los datos mostraron que el este y sudeste asiático lideran el consumo gracias a una alta ingesta de verduras, mientras el sur de Asia registra los niveles más bajos.
América Latina y el Caribe, en tanto, destacan por un mayor consumo de frutas, legumbres y vegetales con almidón, como camote y yuca. Sin embargo, en ninguna región se alcanzan plenamente las recomendaciones nutricionales. En promedio y en todas las edades, se consumen menos de cuatro porciones al día.
Según Sepúlveda, "en Chile, la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario ya había mostrado hace años que los niños consumían menos frutas y verduras de lo recomendado". Y, a su juicio, "eso puede significar que estén reemplazándolos por otro tipo de alimentos más ultraprocesados y que se asocian a obesidad y sobrepeso".
De acuerdo con registros nacionales, apenas un 35% de los preescolares chilenos consume 2 o más porciones al día de frutas y verduras.
A ello se suma, plantea la experta, "que tenemos bajo consumo de legumbres, que también son muy importantes para la salud".
Para los expertos, el desafío está en transformar el consumo de frutas y verduras en un hábito cotidiano.
Para ello, Mella recomienda establecer rutinas alimentarias, que van desde incluir siempre estos alimentos en la compra del supermercado hasta definir las comidas en las cuales incorporarla, como "una fruta en la colación o como postre".
Sepúlveda advierte que existe una etapa crítica conocida como neofobia alimentaria, que suele aparecer entre los 18 meses y los dos años. "Muchos niños comienzan a rechazar alimentos y algunos padres dejan de ofrecérselos, lo que puede reducir sus gustos. La recomendación es a seguir presentándolos en distintas preparaciones, aunque sean en un comienzo rechazados", asegura la nutricionista.
Mella también enfatiza la importancia del ejemplo familiar. "Los niños copian lo que ven. Ver a los papás comiendo frutas y verduras favorece su aceptación y ayuda a consolidar hábitos a largo plazo".