Argentina superó otro día de sufrimiento: a semifinales
José Orlando Ascencio - subeditor de deportes @josasc
Nada ha sido fácil para Argentina en este Mundial desde los octavos de final
José Orlando Ascencio - subeditor de deportes @josasc
Nada ha sido fácil para Argentina en este Mundial desde los octavos de final. Ya tuvo que exprimir fuerzas en un alargue para derrotar a la sorprendente Cabo Verde y llegar desde atrás, cuando ya se veía superada, contra una Egipto que, por momentos, la hizo ver muy mal. Esta vez, sin jugar bien, pero con un corazón a toda prueba, tuvo que ir de nuevo a la prórroga para vencer 3-1 a Suiza y meterse en semifinales del Mundial 2026. La espera Inglaterra. Argentina parecía resolver el partido con tranquilidad. Consiguió la ventaja muy rápido, a los 10 minutos, gracias a Lionel Messi, esta vez en el papel de asistidor, en un cobro de tiro de esquina, para encontrar en el primer palo la cabeza de Alexis Mac Allister. Sin embargo, Argentina no encontraba el control del partido. Suiza, tímidamente, fue ganando metros y agarrando la pelota, hasta comenzar a generar peligro. Primero, a los 19, Djibril Sow probó de media distancia, pero encontró bien ubicado a ‘Dibu’ Martínez, que encajonó la pelota. Y luego, el arquero y Lisandro Martínez tuvieron que llegar al mismo tiempo a hacer un cierre providencial cuando Breel Embolo ya se encaminaba a la portería, a los 31. Después de sufrir corriendo detrás de la pelota en el remate de la primera etapa, Argentina trató de retomar la calma e intentó hacer circular el balón, pero sin generar ningún peligro, hasta que vino el segundo aire para Suiza, aunque, tal como había sucedido contra Colombia, no tenía pegada. La cancha comenzó a inclinarse hacia la portería del Dibu, que tuvo que volar para tapar un remate de lejos de Xhaka: la pelota le picó justo en el borde del área chica, lo que aumentó el grado de dificultad del remate, a los 65. Pero dos minutos después, Suiza encontró el premio a sus buenas intenciones. Dan Ndoye armó una pared con Ricardo Rodríguez y remató desde un ángulo difícil: la bola se metió por entre las piernas de Dibu y el partido se ponía 1-1. Si faltaba una polémica, llegó de parte del VAR: desde las pantallas, el mexicano Guillermo Pacheco llamó al central, el portugués João Pinheiro, a revisar una acción que había pitado como falta de Leandro Paredes a Embolo, con tarjeta amarilla incluida. Allí se dieron cuenta de que el suizo simuló. Como ya estaba amonestado, Suiza se quedó con diez, a los 72, justo antes de la pausa de hidratación, que esta vez fue más tarde de lo acostumbrado. El 1-1 y la posterior expulsión hicieron que Suiza se metiera atrás, armara dos líneas de cuatro y le entregara la pelota a Argentina, que quedó adormecido, tocando el balón lejos de zonas de compromiso y tratando de buscar con algún balón profundo la posibilidad de romper el muro. Casi lo consigue gracias a un descuido de la defensa, que durmió mientras Nico González corría para evitar que se fuera la pelota por la raya final. De allí salió un centro al que Mac Allister no pudo darle dirección con la cabeza. Luego, en el primero de los diez minutos de adición, con los suizos haciendo una fila delante del portero Kobel, Messi comenzó a enganchar a ver si encontraba un hueco. Lo logró, pero su remate de derecha se fue por fuera. Y luego, a los 90+9, el portero suizo se estiró para sacar un extraordinario remate de tijera de Lisandro Martínez, que cazó un rebote en un córner. Así, el partido se fue a alargue. Suiza no tenía opción diferente a apostarle a los penaltis, con sus figuras lesionadas, como Manzambi, y con inferioridad numérica. Scaloni trató de meterle alegría al ataque con el ingreso de Thiago Almada por Enzo Fernández, pero los primeros 15 del alargue fueron como el remate de los 90: el balón fue de lado a lado sin que hubiera como abrir hueco. Argentina comenzaba a encontrar grietas. Kobel tuvo que exigirse para atajar un remate de Messi. Y, finalmente, a los 112, fue la media distancia la que resolvió el partido: Julián Álvarez colgó la pelota en un ángulo. Ya Suiza se la jugó: o empataba o lo sentenciaban. Y en un contragolpe, a los 120, Almada tuvo un mano a mano con Kobel. Del rebote, Lautaro Martínez anotó el 3-1 y les devolvió el alma al cuerpo a los hinchas, que sufrieron más de dos horas hasta, por fin, entregarse de nuevo al festejo.