¿Y las estrellas sudamericanas...?
Para el tiempo @JorgeBarrazaOk
Último tango Jorge Barraza
Nos invade una melancolía: ya casi se nos fue el Mundial
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Último tango Jorge Barraza
Nos invade una melancolía: ya casi se nos fue el Mundial. Y un pantallazo parece decir que Europa tiene un predominio absoluto sobre el resto del planeta. Algo de eso hay, aunque también debe considerarse que goza de 16 cupos al torneo, una cifra altísima, y que se nutre cada día más de la raza afrodescendiente, que potencia sus selecciones. A propósito, a comienzos de semana se dio un jugoso diálogo en la TV Azteca entre Jorge Valdano e Iker Casillas, comentaristas de la cadena mexicana en este Mundial. Arrancó Casillas: -Al final, si pierden Argentina y Colombia, son todos europeos. El gran nivel está ahí. -Pero primero tienen que perder -replicó Valdano. El periodista Christian Martinoli, en el panel, recordó que el goleador de la Copa es sudamericano (Messi) y ahí surgió el debate sobre quiénes han sido los mejores de la historia y Valdano saltó: -De Sudamérica han salido los más grandes de todos: tenemos a Di Stéfano, Pelé, Maradona, Messi… y hemos dejado entrar a Johan Cruyff porque alguno había que poner de Europa, ¿no? -También están Platini, Xavi, Iniesta, Pirlo…-, reaccionó Casillas. Y Valdano lo remachó: -De segundo escalón también tenemos una veintena nosotros. Rigurosamente cierto. Pero debemos admitir una realidad: por Europa hoy están brillando Haaland, Mbappé, Harry Kane, y por nuestra América ha quedado solo Messi, un Messi de 39 años, estratosférico, pero de 39. Síntoma inquietante: no hay surgimiento de nuevas estrellas acá. Al menos no en este tiempo. El Real Madrid, como es su hábito, quiere meternos por las narices a Vinicius, pero Vinicius está un par de escalones abajo. El colega colombiano Marino Millán nos acota: "En las grandes selecciones brasileñas de otras épocas Vinicius a lo sumo era suplente. Y quién sabe…". A propósito del tema, más allá de la suerte de Noruega en el Mundial, uno de los grandes triunfadores de este torneo es Erling Haaland, goleador letal, pero más que eso un jugador positivísimo, alegre, simpático, gracioso, al que sus compañeros aman por todo lo que les da. Entre ver la arrogancia en la cara de Cristiano y la frescura simple en la del Vikingo no hay comparación posible. A propósito, Haaland ha hecho en un partido lo que Cristiano Ronaldo no pudo en 6 Mundiales: dos golazos fantásticos para eliminar a un peso pesado como Brasil en fase de mata mata. Él solito logró encender en un país no tradicional en fútbol la ilusión de ser campeones mundiales, algo completamente insólito para Noruega hasta antes de la aparición del Androide. ¿Por qué lo cotejamos con Cristiano Ronaldo? Porque el 7 de Portugal disputó media docenas de Copas del Mundo y en ninguna le fue bien. Pocos goles, casi todos en duelos de grupo, apenas uno (de penal ante Croacia) en partidos de eliminación directa. A los 41 años, y después de verlo en la Eliminatoria, no se podía esperar mucho tampoco en esta, pero él exigía jugar y ser titular siempre. Le hizo dos goles a Uzbekistán, el peor equipo del certamen. Con todas las prevenciones que genera su idolatría en Portugal, han comenzado a criticarlo y responsabilizarlo de este mal Mundial de Portugal. "Cristiano Ronaldo: no queremos ‘matarte’, pero ya basta". Escribió Francisco Vaz de Miranda en el diario deportivo A Bola. "Es hora de que Cristiano Ronaldo se aparte porque, como ya constatamos, su ego no le permite ser sustituto de un jugador que, hoy en día, ofrezca un rendimiento superior", añadió. Y cerró con más dureza: "Cómo habría sido este Mundial sin la malsana obligación de tener a Ronaldo en el campo 90/90/90 siempre será un misterio". Los medios, cuidándose o sin poner la firma (porque la posible reacción de Cristiano mete pavura) sostuvieron virtualmente que CR7, con su ego, ha tenido "secuestrada" a la selección durante veinte años. "Hemos dilapidado una generación de oro por él". Y le dieron palo a Roberto Martínez, el técnico español que nunca se animó a dejarlo en el banco. No es el único al que le ha ido mal en el Mundial. Vitinha venía con el cartel de campeón de Europa, crack supremo del Paris Saint Germain y posible candidato al Balón de Oro. Abiertamente, naufragó. No tuvo peso alguno en su equipo y fue reemplazado en los cinco juegos que disputó el cuadro lusitano. Sus acciones se desplomaron. Luis Díaz arribó del Bayern Munich para ser la bandera de Colombia. Fracasó colectiva e individualmente. Es eléctrico, y ese es uno de sus fuertes, pero quizás quiere hacer todo a 100 km por hora y termina chocando o ensuciando sus propias jugadas. Apenas un gol. Como Cristiano Ronaldo, quien se apagó definitivamente es James Rodríguez. Se sabía que estaba en malas condiciones físicas, aunque se esperaban sus pases o centros precisos. No hubo nada de eso. Caminó todo el Mundial, no gravitó. Posiblemente haya sido su adiós de la selección. De Brasil no se salvó nadie, ni Vinicius con sus cuatro goles. Él no pudo desnivelar a Noruega como Haaland sí aniquiló a Brasil. Lamine Yamal llegó en fase de recuperación a Estados Unidos. Sin embargo, tras las primeras seis presentaciones no ha convertido ni mostrado nada de lo mucho que se le elogia y reconoce. España no ha ganado por él, su aporte ha sido casi nulo, sin embargo, despertó un poco ante Bélgica. Podría descollar en lo que resta y ser campeón. Ahí se reivindicaría. Kylian Mbappé ha aprovechado al máximo esta oportunidad para borrar su año en blanco en el Real Madrid. "Estoy en mi mejor momento de forma", reconoció en rueda de prensa. Y se le nota: vuela. Está incluso más preciso que nunca frente al arco. No hay duda de que, por una cuestión de edad, pronto pasará a Messi como máximo goleador de los Mundiales. Incluso Francia es el favorito total a levantar la Copa y él sería la perla de Les Blues. También Harry Kane descolló ampliamente en su característica de artillero, pero también de armador, de jugador inteligente y puntual frente al arco. Hace goles y los prepara. Muy respetado por todo el mundo, pues además es un deportista que hace culto del juego limpio y siempre es muy sobrio dentro del campo, declarando y por comportamiento. Un gentleman del área. El gran ganador individual del Mundial, aunque lo suyo es todo en función de equipo, es Messi. Casi nadie esperaba tan fabulosa prestación de un individuo que lleva 22 años en Primera División. Es anormal. Según las predicciones de Betfair, la casa de apuestas, Leo aumentó un 966 % sus posibilidades de ganar el Balón de Oro 2026. Llegó a la Copa con 0,94 % de opciones de conquistar el trofeo, pero ahora tiene un 10,34. Encabeza el lote de posibles ganadores Harry Kane con 22,27 %, seguido de cerca por Kylian Mbappé (19,3 %) y luego, más alejados, Ousmane Dembélé y Michael Olise, ambos con un 12,06 %. Haaland estaba muy abajo antes del Mundial. Ahora podría escalar algunos puestos. Por estas horas nos viene a la mente Joan Laporta, el señor que echó a Messi del FC Barcelona en julio de 2021 por considerarlo un lastre deportivo y económico. Lo tenían, le abrieron la puerta y lo empujaron. Es, seguramente, la decisión más catastrófica de la historia del deporte. Sus hinchas se perdieron de ver al mejor futbolista de todos durante cinco años. Y el club de generar montañas de ingresos. Para justificar tamaño error deslizaron que renovar a Messi significaba la bancarrota del club. En este lustro, Messi fue dos veces Balón de Oro, campeón mundial, campeón de América, "inventó" a un mínimo club llamado Inter Miami, lo puso en el firmamento universal y lo hizo rico. Y aún está por verse qué más podría lograr en el fútbol. Nunca se sabe con él.