Miércoles, 15 de Julio de 2026

El negocio oculto del Mundial: ¿quién lucra con los datos neurales y tácticos de los jugadores?

Costa RicaLa Nación, Costa Rica 15 de julio de 2026

El uso de tecnología en el Mundial plantea un fuerte debate sobre la privacidad de los jugadores. La extracción de datos biométricos crea una zona gris en el derecho deportivo y abre la puerta a un lucrativo mercado de información.

En pleno desarrollo de la justa deportiva más relevante a nivel mundial, no solamente desde un contexto futbolístico, sino también, desde su enfoque económico y financiero, es evidente el incremento de las curvas de comercio, la amplificación de la demanda de consumo, así como los flujos monetarios que esta competición internacional genera tanto para los países participantes, así como para aquellos que solamente son espectadores, siendo una dinámica de impacto directo en los fenómenos consumistas y de entretenimiento.

Este mundial en particular resulta ser el más grande de la historia, tanto en participación, al contar con representatividad de todas las confederaciones, así como una diversidad de horarios y franjas de transmisión. Debemos agregar los conceptos de rubros pagados por patrocinios, derechos de transmisión y de publicidad asociada, entre otros. Todos estos aspectos convergen en la definición de esta competencia internacional como la de mayor valía, tanto en alcance, así como en el costo, los gastos, y claro está, en sus ingresos derivados.

Ahora bien, aunque el análisis macroeconómico y financiero del fenómeno del mundial de fútbol es asociado a sus elementos de corte mercantil y monetario, en esta edición en particular surge un elemento adicional de gran atención, el cual resalta ser disruptivo e innovador en todos sus extremos, entiéndase el uso de tecnología asociada a los contenidos técnicos e incluso tácticos del juego, donde la información de los jugadores se torna fundamental para la toma de decisiones futbolísticas de los entrenadores, así como de los árbitros.

Su utilización es observable por medio del uso de diversas técnicas de carácter mecánico y electrónico que permiten extraer y extrapolar datos de los jugadores y del balón mismo, para posteriormente ser derivados por medio de algoritmos de rastreo y análisis, esto en patrones de carácter secuencial que revelan aspectos propios de la actividad biofísica de los participantes, su función dentro del terreno, así como en correlaciones con otros aspectos del entorno.

Llama la atención la amplitud del contenido de datos observados en los juegos, donde resaltan triangulaciones en relación con recorridos en el terreno de juego, posicionamiento de los jugadores, tanto de forma individual y en bloque, así como movimientos y posiciones de carácter milimétrico del balón. En principio esto parece generar un sentido de mayor tecnicidad en la aplicación del reglamento de juego y decisiones basadas en evidencia.

Es indiscutible el avance y el aporte sustancial que estos aspectos aportan al juego, no obstante, y al analizar la información recopilada por estas tecnologías, surge la interrogante sobre la naturaleza misma de los datos obtenidos provenientes de los jugadores, deviniendo en la pregunta sobre su sensibilidad e intimidad, es decir, sobre la posible revelación de información adyacente y ulterior, que no necesariamente sea aquella que se requiere meramente para un análisis técnico del juego. Acá resalta la observancia de la aplicación de tecnologías tales como los chalecos con tecnología de posicionamiento global, los chips de recopilación de la actividad biofísica de los deportistas, e incluso, sensores que revelan al detalle la actividad corporal, y dependiendo de su calibración, incluso de implicaciones neurales.

En línea de lo anterior, llama la atención la posible extracción de datos biométricos asociados a la información del posicionamiento y recorrido de los jugadores, es decir, puntos tales como palpitaciones, respiración, activaciones nerviosas, alertas fisiológicas, e incluso, dependiendo de la tecnología utilizada, se podrían tener elementos ligados a activaciones neurales para la toma de decisiones dentro del rectángulo de juego, implicando así la creación de una categoría de información sensible de la persona evaluada.

Este concepto, aunque no parece ser ajeno a la legislación internacional aplicable a la protección de la persona frente al tratamiento de sus datos y la autodeterminación informativa como derecho fundamental, parece crear una nueva subclasificación, ya que se estaría ante datos de carácter biométrico por activación y acción deportiva. Esta información extraída de la persona futbolista, en principio, parece ser únicamente aplicable para un análisis tecnificado de las condiciones de juego y los aspectos tácticos de los sistemas estratégicos utilizados, así como del rendimiento deportivo, pero a su vez, podría repercutir en la revelación de información sensible y adyacente a la persona.

Cabe indicar que el uso de este tipo de tecnología no parece ser voluntario, es decir, su utilización deviene de disposiciones específicas de la reglamentación utilizada para la competición, donde bajo la óptica de una obligatoriedad técnica, se compele a los jugadores a someterse al uso de las herramientas en cuestión, señalando a la vez, que no pareciera ser lógico tampoco la eventual negatoria de utilización por parte de alguno de los deportistas profesionales involucrados, pues en esencia estos datos buscan dar un beneficio funcional a los equipos participantes. Destaca acá la interrogante sobre el valor financiero y lucrativo de esta data generada, la cual permite establecer patrones, perfiles y curvas de conducta biométrica de los futbolistas, así como datos generalizados y agrupados de los equipos participantes, precisando ser información de alto valor epistémico, pero claro está, también financiero para su venta en videojuegos, seguros, apuestas, y otros.

Con base en lo antes planteado surge un análisis de interés, puesto que el jugador involucrado se convertiría a la vez en el evaluado bajo una tecnología de corte biométrico sensorial, pero a su vez en sujeto protegido, detallando que su condición jurídica tendría dos eventuales hechos, convirtiéndose en objeto generador de evidencia, pero a la vez en un sujeto con un bien jurídico tutelado de carácter sensible que debe ser protegido, esto a la luz del resguardo de su esfera de privacidad e intimidad, en especial, al considerar que la información obtenida revela activaciones corporales, que incluso podría extenderse a dinámicas sensoriales, nerviosas, e incluso neurales.

Bajo esta lógica, llama la atención lo que parece ser un área gris materia del Derecho Deportivo, el cual, al presentar un cruce con la protección de datos, pudiese dejar en una clara condición de vulnerabilidad al deportista, donde sus datos íntimos de carácter biométrico y neural podrían estar siendo extraídos y explotados lucrativamente, esto sin contar con un consentimiento expreso, y más que esto, sin conocer a fondo el tipo de información obtenida y sus usos eventuales.

A estos efectos, toma especial importancia la figura del consentimiento, no solamente informado, sino razonado y valorado, implicando que más allá de simplemente ser una cláusula contractual aceptada por los integrantes de los equipos participantes, sea un documento que realmente explique la esencia de la información, así como la razonabilidad de su extracción, además de los fines y las aristas asociadas a su protección y seguridad, brindando un mínimo de certeza al futbolista, a los cuerpos técnicos, y a los gestores de los datos propiamente.

Sin duda el fútbol moderno ha evolucionado, donde la información y la tecnología son esenciales en la generación de los armados tácticos de los equipos, así como en la toma de decisiones de los cuerpos técnicos, no obstante, la condición humana siempre debe privar, idea definida incluso por los mismos estatutos de ente rector de este deporte, de forma que la discusión sobre la naturaleza y lucro sobre datos parece ser pertinente, logrando así evitar la creación de un biomercado de información asociada a la esfera íntima, biofísica y neural de los futbolistas participantes, quienes, primeramente, son personas de derecho.

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El autor es abogado, analista financiero y profesor.

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