El Comercio, Perú
16 de julio de 2026
El país enrumba hacia su quinta transferencia democrática
El país enrumba hacia su quinta transferencia democrática. Ciertamente, no se trata de una transición cualquiera: se produce luego de un proceso electoral dilatado y con insólitos tropiezos. Sin embargo, ¿cuál puede ser su impacto en esta coyuntura? Estas palabras podrían apuntar a la respuesta: ?El sufragio, panacea de la democracia liberal, no funcionó en este país o funcionó con intermitencia o funcionó mal. O, a veces, tuvo resultados conflictivos. En las instituciones que mediante él se establecieron, surgieron características de enfermedad que el tiempo no curó sino hizo crecer?. ¿No suenan acaso familiares en tiempos en que el país retoma la bicameralidad buscando la estabilidad perdida en la década reciente? ?El Poder Ejecutivo osciló frecuentemente entre el abuso y la impotencia. El Poder Legislativo, caracterizado en forma creciente, dentro de los últimos tiempos, por la mediocridad de sus miembros, salvo excepciones, acentuó su afán de interferir en la administración pública y de aprobar leyes empíricas o movidas por minúsculos e impuros intereses o proclives a acentuar el desequilibrio en el fisco?. Nota bene: se acaba de aprobar un crédito suplementario. Prosigamos: ?El presupuesto de la República fue confeccionado, por lo menos en los últimos 15 años de vida constitucional, apresuradamente, en la mesa de las comisiones parlamentarias, sin plan orgánico, bajo la obsesión de atender a exigencias de carácter personal, local o partidista?. Obviamente, esto tuvo impacto en el servicio civil. ?La burocracia quedó, en gran parte, a merced de contingencias políticas; junto con nombramientos arbitrarios hubo postergaciones también injustas [?]. En suma, el Estado Peruano fue y continuó siendo un Estado empírico?. Los pasajes referidos corresponden al final de ?El azar en la historia y sus límites?, ineludible conjunto de ensayos de Jorge Basadre publicados en 1971 (Penguin-RH, 2021). Por entonces, el país cumplía 150 años de vida republicana y poco menos de tres de dictadura velasquista. Hoy, a 55 años de su publicación, estas páginas relucen sin perder un ápice de pertinencia y actualidad. El hecho es triste: proyecta la imagen de un país que ara sobre el desierto, aparentemente incapaz de aprender de sus reiterados estropicios. En suma, una historia de pocas luces y muchas sombras. Recientemente, esas luces han iluminado el camino de la economía nacional, cuyas proyecciones siguen siendo promisoriamente positivas. Las sombras, en tanto, se ciernen sobre la política, acostumbrada, hoy por hoy, a la mediocridad y la indolencia, concluyendo la que, sin lugar a duda, se recordará como la década perdida. Ad portas de un nuevo ciclo político, las palabras de Basadre interpelan con renovada vigencia al entrante liderazgo político que asumirá las riendas del Estado. ¿Tendrá la visión suficiente para guiar al país a esa promesa largamente postergada?