La Odisea en cuestión: ¿Y si Homero no fuera el (único) autor?
Una escena de "La Odisea", el nuevo film de Christopher Nolan
La expectativa por el estreno cinematográfico de Christopher Nolan sobre la Odisea ha devuelto al centro del debate cultural la obra cumbre de Homero
Una escena de "La Odisea", el nuevo film de Christopher Nolan
La expectativa por el estreno cinematográfico de Christopher Nolan sobre la Odisea ha devuelto al centro del debate cultural la obra cumbre de Homero . Este relato fundacional, que narra el accidentado regreso de Odiseo a Ítaca, no es solo una sucesión de aventuras fantásticas, sino un texto complejo que define las bases de nuestra civilización. A través de sus versos, se configuran las tensiones fundamentales entre la identidad y la alteridad, la fuerza y la astucia, el lenguaje público y a quiénes corresponde ejercerlo. El viaje de Odiseo opera como un mapa que delimita los contornos de lo humano frente a lo salvaje , estableciendo las bases políticas, morales y de género que estructuraran el pensamiento occidental durante los siglos venideros.
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1. El dilema de la autoría: creación individual o la voz de la tribu
Durante todo el siglo XIX y principios del XX, los filólogos clásicos estuvieron sumidos en un debate encarnizado sobre la autoría de la Ilíada y la Odisea . Por un lado, estaban los que pensaban que las obras habían sido escritas por una sola mente individual, Homero; y, por otro, comenzaban a surgir ideas sobre una posible creación colectiva: un mosaico de cantos que habrían sido producidos por una serie de rapsodas a lo largo del tiempo y que, eventualmente, se habrían ido unificando hasta dar como resultado las obras que conocemos en la actualidad. Esta nueva hipótesis se enfrentaba al problema de la extensión de los textos. Para aceptar que estas obras fueran de origen puramente oral, debían existir seres humanos capaces de reproducir de corrido obras monumentales de cerca de 12.000 versos. Esta imposibilidad obtuvo su primera explicación teórica a través del helenista estadounidense Milman Parry. En su tesis doctoral, Parry explica que la elección de un determinado ritmo de verso o la utilización recurrente de epítetos tales como "Aquiles, el de pies veloces" u "Odiseo, el de los mil recursos" no responde a una elección estética sino a una mera estrategia mnemotécnica. Un recurso indispensable para los rapsodas, que les permitía estructurar los versos de manera fluida y sobre la marcha, liberando sus mentes de la exigencia de una memorización literal, palabra por palabra. Sin embargo, a Parry le faltaba la prueba empírica: necesitaba encontrar un bardo analfabeto capaz de componer obras de miles de versos en tiempo real. Esta prueba aparecería recién entre 1933 y 1935, a través de un trabajo de campo realizado por Parry y su discípulo Albert Lord en los Balcanes. En esa zona, sobrevivía una tradición de poesía épica interpretada por cantores populares analfabetos, los guslari, quienes haciendo uso de un instrumento musical de una sola cuerda y una serie de recursos similares a los que Parry había descubierto en las obras homéricas, eran capaces de interpretar epopeyas de una extensión muy similar a la de la Odisea. Estos hallazgos fueron el golpe definitivo que hizo caer la concepción, esencialmente moderna, de que una obra de la complejidad y sofisticación de la Odisea sólo podía ser el resultado de una mente individual, en vez de la voz de una comunidad que, a lo largo de los siglos , fue perfeccionando su propia memoria colectiva.
2. La censura platónica: el peligro de la emoción sobre la razón
¿Cómo fue que olvidamos esta forma antigua de creación que recupera Parry? ¿Por qué resultaba tan peligrosa esta especie de enciclopedia popular creada por y para el pueblo, al punto de terminar sepultada en el olvido? Según Erik Havelock, el principal artífice del cambio hay que buscarlo en la revolución tecnológica de la escritura y, posteriormente, en la filosofía. Hacia este punto orientaba todos sus esfuerzos Platón, quien veía en esta enciclopedia popular homérica y en la poesía en general, a los principales enemigos de su nuevo proyecto civilizatorio basado en el pensamiento crítico y abstracto: "De manera que los poetas que, de pasada, en el libro V, ya habían sido denunciados como enemigos de los filósofos, quedan ahora, en el libro X, totalmente al descubierto, y excluidos de la disciplina que debe reinar en el ámbito de la instrucción filosófica.", según explica Havelock en su ya clásico estudio, Prefacio a Platón . Esta expulsión o censura platónica de su República ideal no buscaba solo reducir la importancia de Homero y de la poesía en la sociedad griega sino también cuestionar los principios morales que considera nocivos para el reinado de la razón. Por este motivo, Platón prohíbe los pasajes donde Homero muestra a los dioses cometiendo adulterio, engañando o declarando la guerra por capricho. Censura los pasajes donde los héroes (como Aquiles o Príamo) lloran desesperadamente por los muertos argumentando que esto debilitará el coraje de los soldados . Y critica las escenas donde los héroes homéricos muestran codicia, insubordinación ante sus líderes o falta de control sobre sus pasiones (como la ira de Aquiles). Con este gesto, Platón logró instaurar un veto epistemológico y moral que dominó el pensamiento occidental durante cerca de 2400 años , pero no pudo borrar por completo la profunda huella de las enseñanzas homéricas.
3. La fundación del patriarcado: la voz masculina y el silenciamiento de la mujer
En su libro Mujeres y poder. Un manifiesto , Mary Beard analiza cómo la exclusión de la voz femenina en el ámbito público constituye uno de los pilares de la fundación del patriarcado en la cultura occidental. La autora sitúa el origen de esta práctica en los albores de la literatura, específicamente en el Canto I de la Odisea de Homero . En esta escena, Penélope interviene en la gran sala de su palacio para pedirle al bardo que cambie un canto que le genera dolor. Es en ese momento cuando su joven hijo, Telémaco, la interrumpe de manera tajante para relegarla de vuelta a su habitación y al trabajo doméstico: "Madre mía -replica-, vete adentro de la casa y ocúpate de tus labores, del telar y de la rueca… El relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo del mío. Mío es, pues, el gobierno de la casa". Este arrebato, lejos de ser una simple impertinencia juvenil, representa para la autora "el primer ejemplo documentado de un hombre diciéndole a una mujer "que se calle", que su voz no había de ser escuchada en público". Así, el análisis de Beard evidencia que, desde la tradición clásica, el proceso de maduración del varón y la consolidación de la autoridad de la palabra masculina han requerido, de forma sistemática y estructural, el silenciamiento de las mujeres en la esfera pública. En este punto es donde cobra relevancia la nueva traducción de Emily Wilson que Nolan utiliza en su transposición cinematográfica . Tradicionalmente, los traductores hombres habían tomado decisiones sesgadas sobre ciertos términos. Por ejemplo: cuando Odiseo regresa y cuelga a las esclavas que habían tenido relaciones con los pretendientes de Penélope, las traducciones previas solían llamarlas "prostitutas", proyectando un juicio moral sobre el término original. Wilson restituye la frialdad del original griego de: "sirvientas" o "esclavas", elección que corrige la traducción previa al tiempo que subraya la violencia estructural y de propiedad del mundo homérico.
4. La frontera de la alteridad: mapas de lo bárbaro y lo exótico
La Odisea es, fundamentalmente, el relato de un viaje geográfico que es también un viaje antropológico. En su ensayo Memorias de Ulises: relato sobre la frontera en la antigua Grecia, el historiador François Hartog analiza cómo el poema funciona como un verdadero mapa de la alteridad. Para el ciudadano griego de la época clásica, el texto fijaba los límites de lo aceptable, trazando una frontera entre el mundo de los hombres (el espacio civilizado de la polis ) y el mundo de los monstruos, los salvajes o los seres divinos. El encuentro con el Cíclope Polifemo es, en este sentido, paradigmático. Hartog explica que Polifemo representa la alteridad absoluta, el reverso exacto del ideal griego. El Cíclope no practica la agricultura, no posee leyes ni respeta las reglas de la hospitalidad. Esta diferencia fundamental, adquiere un matiz eminentemente cívico: "De la obra se desprende nítidamente que "bárbaro" no significa ante todo o necesariamente barbarie (crueldad, exceso, molicie...), sino que la escisión fundamental es "política": pasa entre quienes conocen la polis y quienes, al ignorarla, viven y no pueden sino vivir sometidos a reyes". Es por este motivo que al vencer al Cíclope, Odiseo no sólo salva su vida sino que reafirma la superioridad de la astucia técnica y política de la civilización frente a la fuerza bruta y desorganizada del salvajismo. Por otra parte, el helenista Carlos García Gual plantea que el viaje de Odiseo está atravesado por una tensión trágica entre dos fuerzas contrapuestas: el nostos (el regreso al hogar) y la fascinación por lo exótico. El héroe vive bajo el peligro constante de perder su identidad en las geografías fantásticas de la alteridad. Los Lotófagos ofrecen el olvido a través de una planta, Circe animaliza a los hombres convirtiéndolos en cerdos, Calipso ofrece la inmortalidad y la eterna juventud a cambio de renunciar a Ítaca. El viaje es un peligro porque lo exótico es seductor. Volver a casa implica resistir la tentación de disolverse en el Otro.
5. La areté de Odiseo: la inteligencia adaptativa frente a la fuerza bruta
La transformación del héroe griego marca la transición de la Ilíada a la Odisea . En su obra monumental, Paideia , Werner Jaeger señala que: "La educación es el principio mediante el cual la comunidad humana conserva y transmite su peculiaridad física y espiritual". Bajo esta premisa, el ideal de excelencia o areté se reconfigura profundamente entre ambos poemas homéricos. En la Ilíada , la areté de Aquiles se vincula con la destreza guerrera y una ira ingobernable que prefiere a una muerte temprana cubierta de gloria. En cambio, la Odisea redefine este concepto como la capacidad de soportar el sufrimiento para restaurar el orden social.
Odiseo es el polytlas (el que mucho soporta), el hombre de la paciencia infinita que asume el dolor como parte de su destino. Mientras Aquiles se quiebra frente a la ofensa, Odiseo domina sus emociones, calcula y posterga su furia. Esta contención emocional constituye la esencia de la mêtis (inteligencia adaptativa). El héroe de la Odisea ya no vence por la fuerza bruta, sino por su capacidad de mimetizarse con el entorno: el paso del guerrero impulsivo al hombre sabio y resiliente.
El valor de la transposición que Christopher Nolan trae a los cines no radica en su fidelidad arqueológica sino en la demostración de que los dilemas de la Odisea siguen latiendo debajo de nuestras preocupaciones contemporáneas. Al enfrentarnos a este relato, descubrimos que nuestras discusiones sobre los límites de la autoría en la era de las IA, los debates en torno a la cancelación y la censura de contenidos, la deconstrucción urgente de las estructuras patriarcales de la palabra y nuestra relación conflictiva con lo diferente y lo extranjero, lejos de ser nuevos ya estaban cifrados en los versos que los aedos recitaban al calor del fuego.