Contra la naturaleza
Ante mí, un magnolio tempranamente florido resiste
Ante mí, un magnolio tempranamente florido resiste. Yo había predicho que los vientos desparramarían sus flores. A su lado, el tronco de un altísimo roble se levanta sobre un cementerio de sus ramas. Cerca, el magnolio... blanco.
Yo supuse que algunas construcciones serían barridas, instaladas contra natura. Pero veo las noticias y, como las flores del magnolio, algunas resisten hasta ahora.
¿Cuál es el secreto?
Consulté a una inteligencia artificial.
"Los pétalos de los magnolios sobreviven a tormentas gracias a su evolución prehistórica, que los dotó de una estructura gruesa, coriácea y encerada sumamente resistente". Pétalos "coriáceos" significa similar al cuero: flexibles, resistentes al agua, difíciles de doblar.
Y más:
"Al ser una de las familias de plantas con flores más antiguas del planeta, evolucionaron antes de la existencia de las abejas y desarrollaron flores ultra-fuertes para no ser destruidas por los escarabajos polinizadores".
La ingeniería y la arquitectura pueden copiar la naturaleza. Estudiar las estructuras de las flores del magnolio inspirará diseños resistentes.
Incluso, supongo, para construir en quebradas, como Venecia instalada en sus canales. Pero la inteligencia artificial me dice "en quebradas, no".
Igual, copiar la naturaleza abre mundos en ingeniería, arquitectura, medicina, educación y arte. Pienso.
La primera vez que conversé con el actual rector de la U. Católica, Juan Carlos de la Llera, creador de los disipadores de energía instalados en grandes edificios para atenuar los sismos, me habló de la importancia para los ingenieros de estudiar la inercia. La inercia es un fenómeno natural, digo yo, que opera en el columpio, fenómeno que, descompuesto en las fuerzas que lo constituyen, desata la imaginación del ingeniero creativo.
O cómo las estaciones del año inspiran a un compositor como Vivaldi.
O cómo el perfil del martín pescador en el diseño del tren bala en Japón.
Un fenómeno como el que vivimos nos impulsa a corregir, a crear. Como los arquitectos Enrique Browne y Borja Huidobro que han incorporado lo vegetal, su forma y sus funciones, en las obras que diseñan.
Pero, a veces, la imaginación se pasa.
¿Cómo hacer de la noche, día? Está la luz eléctrica, claro. Pero, este mes, el gobierno de EE.UU. ha autorizado la operación de una empresa, Reflect Orbital, que quiere poner en órbita espejos que les reflejen la luz del Sol a los sectores oscuros de la Tierra. ¿Contra natura? ¿Dónde fijar los límites?
Estos fenómenos que hoy vivimos nos pueden mostrar criterios para ideas que nos pueden alegrar o también indignar. Mientras, está el noble magnolio, ante mi ventana, florido, gracias a su diseño prehistórico para resistir.
Inspirador.