El último pitazo: el vacío que deja en algunas personas el fin de la fiebre mundialera
El triunfo de España puso término a un ritual colectivo que durante semanas movilizó emociones, fortaleció vínculos y alteró la vida cotidiana de millones de personas. Especialistas explican por qué el "bajón" anímico que algunos vivirán por estos días es más común de lo que parece.
Durante poco más de un mes, millones de personas organizaron sus días en torno a un mismo ritual: hubo partidos durante y al terminar la jornada laboral, reuniones familiares improvisadas, conversaciones de oficina que giraban en torno a un gol o una polémica arbitral, álbumes que volvieron a unir a niños y adultos, e incluso "pollas" que mantuvieron la competencia fuera de la cancha.
Por eso, ahora que el Mundial de Fútbol llegó a su fin, no solo termina un campeonato, también desaparece, de golpe, una rutina cargada de emociones.
Aunque Chile no estuvo presente en la cita planetaria, el fenómeno también se vivió con intensidad. Y esa sensación de vacío que muchas personas comenzarán a sentir en estos días no es solo una impresión: responde a mecanismos emocionales, sociales e incluso biológicos.
Alejandro Fernández, psicólogo y académico de la U. de Valparaíso, reconoce que a partir de hoy será uno de los "viudos" del Mundial.
"Aunque el fenómeno no impacta a todos por igual, los mundiales van marcando épocas en la vida de las personas; te acuerdas de lo que pasó en competencias pasadas, por ejemplo", explica.
El especialista sostiene que este torneo tuvo características particulares que amplificaron su impacto. El aumento de selecciones significó más partidos, muchos de ellos en horarios compatibles con la vida cotidiana. A ello se sumó el interés por las estrellas que disputaban posiblemente su último Mundial, como Messi y Ronaldo, y fenómenos paralelos como el éxito del álbum del Mundial.
Por otro lado, además del espectáculo deportivo, el Mundial funciona como una gran historia compartida. Fernández recuerda que desde hace algunos años se estudia la llamada "depresión post-serie", esa sensación de vacío que aparece cuando termina una producción televisiva con la que el espectador desarrolló un fuerte vínculo emocional.
"El Mundial también es una historia. Uno se involucra con equipos, jugadores y relatos que acompañan durante semanas, y cuando termina aparece una sensación similar", precisa.
Efecto de masas
El fenómeno no es nuevo, pero cada vez se le presta más atención. Tras el Mundial de Sudáfrica 2010, un estudio de la consultora Horizon detectó que casi el 70% de los encuestados manifestó haber experimentado algún grado de vacío emocional luego del certamen.
Las emociones, sin embargo, no se explican únicamente desde el plano psicológico. La psiquiatra Eugenia Escorza, coordinadora de Psiquiatría y Salud Mental de Clínica Dávila, precisa que durante un partido el organismo experimenta verdaderas descargas neuroquímicas.
"Cuando hay un gol se produce una efervescencia dopaminérgica y adrenérgica (asociadas al placer y la acción). Reaccionamos con toda nuestra química y fisiología. Después esas sustancias disminuyen de manera repentina, generando un contraste emocional importante".
A ello se suma otro ingrediente: la dimensión colectiva del evento. "Estos rituales generan pertenencia e identidad. Compartir un partido, comentarlo o celebrar con otros entrega un sentido de unidad que desaparece cuando el torneo termina".
Y es que el Mundial trasciende más allá de los 90 minutos de cada partido, como agrega la psicóloga Fiorella Mauriziano, de Grupo Cetep. "Lo que más impacta es que genera muchas emociones compartidas. En la oficina, por ejemplo, rompe la rutina, favorece relaciones y crea un sentido de pertenencia con personas con las que quizás antes apenas conversábamos".
Según la especialista, la brusca disminución de esa intensidad emocional explica buena parte del bajón anímico. "Hay una baja rápida de dopamina y serotonina luego de semanas de emociones intensas. No hablamos de un problema de salud mental, sino de un proceso natural de readaptación a la rutina".
Precisamente, esa adaptación es la clave para comprender que el fenómeno suele ser pasajero. Juan Pablo Westphal, psicólogo de Clínica Santa María, lo interpreta como parte de los ciclos normales de la vida. "Cuando termina un ciclo positivo aparece una nostalgia natural. Es un pequeño duelo por perder algo que disfrutábamos".
Lejos de intentar reemplazar inmediatamente esa experiencia con nuevos estímulos, el especialista plantea que vale la pena permitirse vivir esa nostalgia. "Si saltamos constantemente de una experiencia a otra sin procesar lo que terminó, necesitamos cada vez más estímulos para sentirnos bien".
Los expertos coinciden en que, para la enorme mayoría de las personas, el vacío desaparece en pocos días al retomar las actividades habituales. Solo quienes presentan trastornos de salud mental previos o viven situaciones de mayor vulnerabilidad podrían experimentar síntomas más persistentes, como desesperanza, alteraciones del sueño o pérdida de interés generalizada, casos en los que recomiendan consultar con un profesional.
Mientras, la receta es sencilla: recuperar las rutinas, fortalecer los espacios de encuentro y, a la larga, encontrar nuevos intereses compartidos. "Si hay algo que llenó tu vida y ahora ya no está, tienes que buscar algo más", dice Fernández. Un club de lectura, juegos de mesa, una serie o simplemente volver a reunirse con amigos pueden ocupar el lugar que durante unas semanas tuvo el fútbol.
Cambio de contenidoSemanas antes de que comenzara el Mundial y, sobre todo, durante su desarrollo, los algoritmos de plataformas de contenido y redes sociales (como YouTube, Instagram o TikTok) priorizaron el contenido relacionado con la competencia en respuesta al volumen de interacción global.
"Se trata de una serie de reglas con las cuales funciona cada una de las redes sociales en función del comportamiento de las personas", explica Ariel Jeria, gerente general de la agencia Rompecabeza. Como la gente comienza a buscar más contenido relacionado, "los algoritmos van mostrando cada vez más de lo mismo. Entonces se genera esa sensación de que estamos rodeados de fútbol, pero es porque el algoritmo está respondiendo a la intención de búsqueda de los usuarios".
Al concluir el evento, la visibilidad de estos temas comenzará a disminuir drásticamente, obligando al algoritmo a volver a su distribución de contenido habitual. "Esto ni siquiera es cuestión de semanas, sino que en 24 a 48 horas puede ser que ya prácticamente no haya videos (sobre el Mundial) circulando en estas plataformas".