Martes, 21 de Julio de 2026

Con QR e ingresos sin mochila, los eventos masivos para escolares refuerzan controles de entrada

ChileEl Mercurio, Chile 20 de julio de 2026

Organizadores de encuentros con estudiantes aseguran que hoy la prevención es clave e incorpora nuevas tecnologías, protocolos de resguardo y planificación anticipada.

La seguridad en eventos masivos pensados para escolares ha ido evolucionando y algunas instituciones han comenzado a incorporar nuevas estrategias para fortalecerla.
La tecnología se ha vuelto una ayuda en muchos casos: en Uniacc, desde hace cerca de un año cuentan con sistemas de reconocimiento facial para controlar el acceso de estudiantes, docentes y funcionarios (los tienen en todas sus sedes). Y cuando la universidad recibe grupos de escolares, el ingreso también se gestiona mediante códigos QR generados previamente para cada participante.
Hace pocas semanas, por ejemplo, cerca de 700 alumnos de 3° y 4° medio participaron en talleres de invierno bajo este sistema. "Más que resguardo, estamos implementando algunos protocolos de control y de prevención", explica Cristian Molina, director de Marketing, Difusión y Comunicaciones de Uniacc. El objetivo -dice el representante- es mantener un registro de quién entra y sale.
Eso sí, Molina indica que no realizan revisión de mochilas ni pertenencias: "Más que nada, hemos estado garantizando que el que entra es la persona que va a la universidad o el que está invitado".
En la U. de Talca también explican que han fortalecido sus protocolos. Andrea Cerda, directora de Ciclo de Vida Estudiantil, señala que hoy existe "una planificación más integral" para visitas guiadas y actividades masivas, incorporando evaluación preventiva de recorridos, responsabilidades compartidas con los colegios, inducciones de seguridad y criterios de acompañamiento según los perfiles de cada grupo.
Y no son los únicos. Dos semanas faltan para el inicio de una nueva edición de Protagonistas 2030, el Summit de Educación Superior organizado por "El Mercurio" que este año -el 4 y 5 de agosto, en Espacio Riesco- reunirá a cerca de 5 mil alumnos de 3° y 4° medio con universidades, institutos profesionales, escuelas matrices e investigadores. Como en sus ocho versiones anteriores, el objetivo es acercar a los estudiantes a distintas áreas del conocimiento y así orientarlos en su futuro académico.
Pero, a diferencia de los eventos pasados, esta vez la organización incorporó una medida inédita: todos los asistentes deberán ingresar sin mochilas, una decisión que es parte de un nuevo decálogo de convivencia.
El cambio responde al crecimiento que ha experimentado el encuentro -que este año reunirá a cerca de 60 colegios-, pero también da cuenta de esta tendencia más amplia: las instituciones que organizan actividades masivas para estudiantes están revisando la forma en que planifican estos eventos, reforzando controles de acceso, protocolos preventivos y coordinación entre distintos actores.
La preocupación también se observa fuera de Chile. En Francia, por ejemplo, las recomendaciones para eventos masivos de carácter cultural o deportivo dirigidos a jóvenes contemplan no solo medidas para el control de accesos, sino también la instalación de afiches y mensajes que promuevan la solidaridad entre los asistentes, el respeto por la actividad y el cuidado mutuo, con consignas como "compartamos la fiesta". En Estados Unidos, en tanto, algunos establecimientos han optado por exigir mochilas transparentes o restringir determinadas prendas de vestir (como capuchas) para facilitar los controles de ingreso durante actividades masivas.
"Hoy los protocolos son mucho más preventivos y consideran distintos escenarios de riesgo antes de que la actividad se inicie", explica Rodrigo Badilla, presidente de la Asociación de Empresas de Seguridad Privada y Transporte de Valores (Aseva). Así, más que solo incorporar medidas aisladas, "lo que ha cambiado es la forma de planificar la seguridad", agrega.
Esto implica analizar previamente cada actividad, revisar los flujos de ingreso y salida, las vías de evacuación, la distribución del personal y la coordinación con organizadores y autoridades. Dependiendo de la evaluación de riesgo, pueden establecerse controles de acceso que sean más rigurosos, revisión de pertenencias, restricciones al ingreso de determinados elementos o sistemas tecnológicos de apoyo.
Badilla indica que el contexto de violencia escolar actual "ha influido de manera significativa" y señala que "la seguridad ya no se entiende únicamente como la capacidad de reaccionar frente a una emergencia, sino como un proceso de prevención permanente". El especialista incluso plantea que muchas veces existen señales previas, como "comentarios o antecedentes que circulan entre los propios estudiantes y que terminan convirtiéndose en un 'secreto a voces'". De ahí que, bajo su mirada, el desafío sea contar con mecanismos que permitan "captar, evaluar y canalizar esa información de manera oportuna".
Cultura de cuidado
Sin embargo, Cerda advierte que los protocolos por sí solos no bastan. "La seguridad también se construye educando", plantea. "Los protocolos son fundamentales, pero cobran sentido cuando van acompañados de una cultura de cuidado, respeto y corresponsabilidad".
La especialista agrega que el contexto actual exige fortalecer la planificación, pero también aprovechar estos encuentros para enseñar convivencia. "Cada actividad masiva representa una oportunidad para modelar formas de relacionarnos basadas en el respeto, la colaboración y el cuidado mutuo".
Siguiendo esta línea, la U. del Desarrollo señala que no realiza inspecciones de mochilas o pertenencias personales en sus eventos de admisión, aunque sí exige inscripción y acreditación previa para controlar el acceso de asistentes.
Sumando a miles de estudiantes cada año, otro evento masivo que ha reforzado la planificación es la Feria de Postulación y Matrícula de Educación Superior, que se realiza en Santiago (Centro Cultural Estación Mapocho) y Concepción.
Según su director general, Ricardo Carrasco, en su caso, la recomendación es que los escolares asistan siempre acompañados por un apoderado -algo que ocurre en más del 60% de los casos-, porque estos ayudan a controlar el buen comportamiento de los postulantes.
Esto último no siempre sucede cuando los niños están solo con compañeros, indica. Carrasco además agrega que cada versión contempla coordinación con Carabineros y Bomberos para enfrentar eventuales contingencias.
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