Martes, 21 de Julio de 2026

Alarma en cajas por lento avance del empleo formal y estabilidad de subsidios

ColombiaEl Tiempo, Colombia 20 de julio de 2026

Detrás de las cifras de afiliación al inicio de 2026 se esconde una realidad que enciende las alarmas en el sector de la protección social en Colombia

Detrás de las cifras de afiliación al inicio de 2026 se esconde una realidad que enciende las alarmas en el sector de la protección social en Colombia. Según el último informe de la Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas), correspondiente al primer trimestre de 2026, el empleo formal dependiente avanza a un ritmo sumamente lento, del 1,6 por ciento anual. Si bien esto representa la incorporación de 135.000 nuevos trabajadores, alcanzando un promedio mensual de 8,53 millones, la cifra resulta insuficiente para absorber la demanda laboral del país. En contraste, el promedio de trabajadores independientes que cotizan de manera voluntaria creció un acelerado 11,3 por ciento (llegando a 250.000), reflejando que el mercado laboral se está volcando con fuerza hacia modalidades de trabajo por cuenta propia y un entorno de alta informalidad, donde los aportes estables y de largo plazo son escasos. La dinámica de crecimiento empresarial está concentrada en microempresas y hogares empleadores, mientras que el sector público se erige como el principal impulsor de los recursos financieros del sistema. La reciente recomposición salarial, impulsada por el incremento del salario mínimo a comienzos de año, ha generado un fuerte desajuste financiero en el esquema de subsidios de las cajas de compensación. La categoría A —que agrupa a los trabajadores de menores ingresos, quienes reciben la mayor cantidad de beneficios y subsidios monetarios— se disparó 6,1 por ciento. Por el contrario, las categorías de mayores ingresos, que actúan como el soporte financiero del sistema, sufrieron caídas dramáticas: la categoría B se contrajo 5,6 por ciento y la categoría C se desplomó 23,9 por ciento. Para Asocajas, este comportamiento evidencia un fenómeno preocupante: al elevarse el salario mínimo, los umbrales se desplazan y "disuelven" a la clase media trabajadora hacia la base del sistema. Esto reduce drásticamente el número de afiliados que aportan recursos significativos sin reclamar subsidios directos, comprometiendo gravemente la capacidad redistributiva del subsidio familiar. A nivel regional, la fragilidad del empleo es evidente. En Bogotá-Cundinamarca y Valle del Cauca, los principales motores económicos del país, el empleo dependiente formal apenas creció 0,8 por ciento, golpeado en la capital por la parálisis de la construcción residencial y los servicios temporales. Entretanto, el Tolima entró directamente en terreno negativo con una variación de 0,1 por ciento. Aunque departamentos como Chocó (aumentó 6,5 por ciento) y Magdalena (creció 6,1 por ciento), ese movimiento depende de sectores coyunturales o del gasto público en defensa, lo que no representa una base de formalización estructural y sostenible en el tiempo. Por el lado de los empleadores, el promedio de empresas aportantes activas creció 4,2 por ciento, alcanzando la incorporación de unas 30.000 nuevas unidades al sistema. La relación entre las nuevas empresas registradas y el volumen de nuevos afiliados arroja un promedio de 4,5 trabajadores adicionales por cada nuevo aportante.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela