La figura de España: ¡el equipo! ‘Dios le da a quien más merece’
jenny gámez- editora de deportes
Un legendario entrenador de hockey decía en los 80 que "el nombre del equipo, en el pecho, es mucho más importante que las letras del nombre del jugador en la espalda"
jenny gámez- editora de deportes
Un legendario entrenador de hockey decía en los 80 que "el nombre del equipo, en el pecho, es mucho más importante que las letras del nombre del jugador en la espalda". Y la frase aplica a cabalidad para España, nuevo campeón mundial, que ha llegado a la cita en México, Estados Unidos y Canadá respondiendo a cabalidad a su rótulo de favorito. "El destino estaba escrito, hecho para ganar", señaló el héroe de la gran final, Ferrán, a quien efectivamente el gol del título le llega como en una mueca de la fortuna. Ferrán, como Iniesta El héroe de la jornada podría ser el atacante menos mediático, el que sufrió la anulación de su primera anotación en la Copa del Mundo contra Arabia Saudita en la primera fase y suplicaba ante las cámaras que lo validaran, pero tuvo que esperar al partido de la final, nada menos, para celebrar. Fue titular en el inesperado empate contra Cabo Verde y uno de los más criticados, y por eso marcarle a Argentina, en el segundo tiempo del alargue, le supo más que dulce: "Una liberación muy grande. He sido una persona muy criticada en el Mundial. Gracias a Dios que siempre me da esas fuerzas para seguir. Dios le da las cosas al que más se lo merece", dijo. Ahora su nombre aparece al lado del legendario Andrés Iniesta en los libros de historia del fútbol español. Tenía razón en su reclamo. Triunfo de equipo Y aún así puede decirse que este segundo título en la historia de España es, más que nunca, una victoria de equipo. El técnico Luis de la Fuente llevó también mucho de incredulidad en el proceso de formación de estos chicos que hoy se coronan de su mano, fieles a su idea de respeto a la pelota y de reivindicación del fútbol de antaño, de puro amor por el balón más allá del demandado esfuerzo atlético. España ama la pelota más allá de toda consideración y por eso, aunque gane o pierda en el camino, no se separa de ella y no acude ni al pelotazo, ni al juego brusco, ni al desgaste físico como método de funcionamiento. La necesita, la respeta, la usa, la protege, como en la final contra la Argentina de Messi, porque sabe que no traiciona. Así se labró el título. España se armó desde la solidez de un arquero, Unai Simón, que solo recibió un gol en 8 partidos y que sostiene un récord de imbatibilidad que borra todo asomo de duda. Pero también cuenta con una zaga en la que no desafina nadie: Porro, Cubarsí, Laporte y Cucurella no son solo bastión defensivo, sino primeros atacantes desde su zona, tanto que los laterales pueden considerarse los mejores atacantes en el remate del campeonato. Además, De la Fuente conformó el denominado mejor medio campo del mundo, con un Rodri imperial, Olmo y Fabián Ruiz como dinamizadores en la tarea ofensiva, y arriba Yamal y Baena, abastecedores de Oyarzábal. A partir de ahí, los suplentes Ferrán, Nico Williams, Pedri, el infalible Merino... todos entraron siempre bien, demoledores. Por eso hoy España es campeón no gracias a un caudillo, sino a su grupo. La satisfacción es doble.