España, el éxito de un modelo: estilo consolidado y el aporte del cambio demográfico
El plantel de España celebra en el podio del MetLife de Nueva Jersey
Para referirse al gol de Ferran Torres, España no deja de recordar el de Andrés Iniesta
El plantel de España celebra en el podio del MetLife de Nueva Jersey
Para referirse al gol de Ferran Torres, España no deja de recordar el de Andrés Iniesta. Establece el puente temporal, con 16 años de diferencia, entre el primer título mundial y el segundo. Ambos fueron en el segundo tiempo de los suplementarios, después de madurar un dominio del juego sobre la base del pase y la paciencia para llegar a la zona de definición. No es solo casualidad, hay coherencia y un estilo.
Un gol fue para ganarle la final a Países Bajos en 2010 y el otro para vencer la resistencia de la Argentina. España tiene razones para justificar que lo del domingo, en el MetLife de Nueva Jersey, excede a lo que es un éxito circunstancial. Es la consagración de un modelo futbolístico que tiene raíces aún frescas, pero arraigadas, y del que cabe esperar fructíferas ramificaciones.
España pasó por el elefantiásico Mundial de 48 selecciones y tres países con un plantel que fue el sexto entre los de más bajo promedio de edad, con 27,73 años. Bastante por debajo de la Argentina, que tuvo una media de 29,04 y quedó 40°, entre los ocho más veteranos. Frente a la Argentina, entre los titulares y los seis que ingresaron desde el banco, solo alineó a un futbolista de más de 30 años (el defensor Aymeric Laporte, con 32). La FIFA distinguió al zaguero central Pau Cubarsí (19) como el mejor futbolista joven del Mundial, distinción que en 2022 recayó en Enzo Fernández.
Mientras el plantel se paseaba triunfal este lunes por las calles de Madrid ante una multitud, recibió la noticia de que volvió al primer puesto del ranking FIFA. Ahora repite la secuencia 2008/2010, cuando también fue campeón de la Eurocopa y el Mundial. Hace dos años, el mismo domingo en que la Argentina venció a Colombia y retuvo la Copa América, España superó en la final a Inglaterra y fue campeón de la Eurocopa.
Luis de la Fuente, más que un entrenador, se considera un seleccionador. "España es un equipo creado desde el convencimiento en una idea. El acierto pasa por la elección de los jugadores para que se integren a esa idea. Al fin y al cabo, ¿qué hace un seleccionador? Pues seleccionar. Porque luego, en conceptos técnicos, tácticos y futbolísticos, todos bebemos de las mismas fuentes".
Uno de los profesores de Scaloni en el curso de director técnico dirigió, desde 2013, las selecciones Sub 18, 19 y 21, con la obtención de dos títulos europeos. Hace seis años, en la final del Sub 21, venció 2-1 a Alemania, con goles de Dani Olmo y Fabián Ruiz, en un plantel que contaba con Unai Simón, Mikel Merino y Mikel Oyarzabal, todos presentes en la definición contra la Argentina. La definición de Nico Williams; el gol no fue convalidado por una infracción previa
Hace diez días, España obtuvo el título del europeo Sub 19 tras derrotar 2-0 a Alemania. Es el último campeón olímpico (París 2024), con cinco futbolistas que repitieron presencia en el Mundial: Pau Cubarsí, Eric García, Marc Pubill, Álex Baena y Joan García.
"Lo que quiero es que todos los jugadores se sientan exactamente igual de importantes. Aquí no hay titulares y suplentes. Esta selección es un equipo. Se han solucionado partidos con los jugadores que entran desde el banco. Y esos futbolistas que juegan mucho menos tiempo que otros son muchas veces más protagonistas", expresó De la Fuente unos días antes de la final del Mundial, que le terminó dando la razón con el gol de Torres, que había reemplazado a Oyarzabal a los 17 minutos de la segunda etapa. También un suplente, Merino, resolvió en los últimos minutos los triunfos en octavos y cuartos de final contra Portugal y Bélgica, respectivamente. Luis de la Fuente, el entrenador que antes pasó por las categorías juveniles de España
Esta selección mantiene, a grandes rasgos, el patrón futbolístico que marcó una nueva era con la conquista de la Eurocopa 2008. Quedaba desterrada la furia, una invocación a la testosterona que no daba resultado, para abrazar a la pelota con mediocampistas creativos y compañeros que predicaran el mismo libreto. España pasó a considerar la pelota como el eje de todo , ya sea para defenderse, porque tenerla es una manera de desgastar al rival -la Argentina se cansó de perseguirla-, como para atacar, aunque muchas veces se excedió con una posesión horizontal e inocua. El mejor ejemplo de este defecto fue la eliminación en el Mundial 2022 ante Marruecos, partido en el que alcanzó 1000 pases sin hacer un gol. Esa selección la dirigía Luis Enrique, que alguna lección habrá extraído porque su Paris Saint Germain se propone dominar los partidos con un ritmo más alto y transiciones veloces. Mal no le está yendo: es bicampeón de la Champions League.
Ahora España incorporó matices que antes no tenía, especialmente con dos extremos que agregan aceleración, desborde y profundidad. Lamine Yamal (19 años) y Nico Williams (24) fueron fundamentales en la obtención de la Eurocopa 2024. Ambos llegaron al Mundial muy justos desde lo físico, saliendo de procesos de recuperación de lesiones. Yamal terminó siendo más una pieza valiosa por saber integrarse al colectivo que por su brillo para desequilibrar individualmente. Y de Williams se recordará su asistencia de cabeza, ganándole la espalda a Nahuel Molina, para el gol de Torres. Lamine Yamal cae ante la marca de Tagliafico durante la final
Las presencias de Yamal y Williams añaden otra novedad: la de los jugadores que son hijos de la inmigración. El delantero de Barcelona podría haber representado a Marruecos -recibió la convocatoria- por la nacionalidad de su padre, y el de Athletic Bilbao a Ghana, de donde son sus padres (de hecho, su hermano Iñaki integró la selección africana en el Mundial).
Esto obedece a la transformación demográfica que se dio en España entre 1990 y 2010: la población inmigrante pasó de alrededor de un millón a más de 6,2 millones de personas. La Federación Española advirtió que eso repercutía en el fútbol base. "Analizamos cerca de 200 jugadores por generación", explicó Francis Hernández, excoordinador de las categorías inferiores de la Roja. Y agregó: "Hicimos un trabajo muy exhaustivo para identificar a todos aquellos futbolistas con posibilidad de representar a más de un país". Entre las generaciones 1996 y 2010, Yamal fue uno de los 125 jugadores detectados que podían ser elegibles para dos o más selecciones.
Del gol de Iniesta, un castellano puro de Fuentealbilla , al de Torres, tras un pase de un hijo de ghaneses. Futbolísticamente, España se expande. Tiene muy claro y definido un estilo de juego; presente y futuro en sus intérpretes, y la nueva diversidad de los flujos migratorios.