Martes, 21 de Julio de 2026

Lección de resiliencia de banca de A. Latina

ColombiaEl Tiempo, Colombia 21 de julio de 2026

Felipe Villarreal
Históricamente, América Latina ha sido asociada con la volatilidad y la incertidumbre

Felipe Villarreal
Históricamente, América Latina ha sido asociada con la volatilidad y la incertidumbre. Sin embargo, hay una paradoja reciente que desafía esta visión: ¿cómo es posible que esta región haya construido una banca corporativa más sólida y resiliente que la de muchos mercados desarrollados? Los datos rompen los paradigmas. Según nuestro reciente análisis en McKinsey sobre la banca mayorista, entre 2021 y 2024 el sistema bancario latinoamericano entregó una rentabilidad sobre el capital promedio del 16,1%. Para ponerlo en perspectiva, esta cifra prácticamente duplica el 8,6 % registrado en Europa. La explicación detrás de estos resultados radica en la experiencia diaria. Crecer en mercados con ciclos económicos complejos obligó a las instituciones locales a ser flexibles por necesidad. Al estar menos acostumbrados a la previsibilidad de otras regiones, los bancos latinoamericanos aprendieron a ajustar sus estrategias rápidamente, haciendo de la adaptación una práctica habitual. El pilar de esta solidez es un modelo operativo que prioriza la cercanía. A diferencia del enfoque que predomina en otros mercados, la banca regional es profundamente relacional. En Brasil, por ejemplo, el 75% de las grandes empresas concentra sus operaciones en pocos bancos. Conocer al detalle los flujos de caja permite a las instituciones actuar como aliados reales cuando el ciclo económico cambia, apoyándose en un manejo de riesgo disciplinado que prioriza plazos más cortos y garantías robustas. Esta cercanía se complementa con un grado de especialización por industria. Las instituciones líderes entendieron que no hay espacio para soluciones genéricas; combinan el conocimiento de las regulaciones de cada sector con el uso de análisis de datos e inteligencia artificial para identificar alertas de manera temprana. Lo más interesante es que esta capacidad no nació en un contexto de estabilidad, sino precisamente de la necesidad de operar en entornos complejos. Durante años, la volatilidad fue vista como una desventaja para América Latina. Hoy ocurre lo contrario: la experiencia acumulada para gestionar el riesgo, mantener relaciones de largo plazo y adaptarse rápidamente se ha convertido en una ventaja competitiva difícil de replicar. En un escenario global donde la incertidumbre es cada vez más frecuente, esas capacidades resultan más valiosas que nunca.
Socio de McKinsey & Company .
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