Sábado, 25 de Julio de 2026

Lo que diga la masa

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de julio de 2026

Quiero hablar sobre la forma en que consumimos el pasado Mundial de fútbol e intentaré ser claro porque es la tercera vez que escribo sobre el tema, lo que me parece un abuso

Quiero hablar sobre la forma en que consumimos el pasado Mundial de fútbol e intentaré ser claro porque es la tercera vez que escribo sobre el tema, lo que me parece un abuso. Todo lo que se oyó durante un mes sobre Argentina y Messi, yo lo llevo oyendo tres décadas sobre el Barcelona y se llama manipulación. Buena parte de esas voces salieron de simpatizantes del Real Madrid, club que cuenta con 400 millones de hinchas y el eco de los medios deportivos más consultados del planeta: los diarios As y Marca, y El Chiringuito, espacio televisivo especialista en difundir ignorancia y odio. No quiero seguir sin decir que me tienen sin cuidado Real Madrid y Barcelona, así como las selecciones de Argentina y de España. Yo soy de seguir más jugadores que equipos, y mis preferidos han sido Scholes, Kaká y Messi. A su vez, nunca disfruté tanto el fútbol como con el Sã o Paulo de Telé Santana, y cuando Revivo, Mazinho, Karpin y Mostovoi jugaban juntos en Celta de Vigo. En fin, que antes no entendía que en España son más importantes los clubes que la selección y que la guerra entre Madrid y Barcelona es a muerte. Tanto que muchos de sus hinchas no siguen al equipo nacional si no hay jugadores de su club en ella: cuando Luis Aragonés no llevó a Raúl a una Eurocopa, la prensa y fans merengues le dieron tratamiento de enemigo de la patria. Sin embargo, mi ceguera era tal que en la final de 2014 quise que ganara Alemania porque no me gusta cómo manejan los gauchos la derrota. Luego empecé a ver con cuidado que en varios medios todo lo del Madrid era bueno y lo del Barcelona, malo. Según la prensa de la capital, en Cataluña hay una manga de ineptos que tienen al club al borde de su desaparición; mientras tanto, en el Real todo es felicidad, un día más en el paraíso. Sus partidarios no soportan que nada del Barcelona destaque, en parte porque no les importa el fútbol, solo quieren ganar títulos para sentirse bien. Por eso son capaces de decir las peores cosas de Guardiola, Xavi y Yamal, pero sobre todo de Messi porque el argentino es el máximo ídolo del club. No solo cuestionan con lupa todo lo que hace y gana, sino que crearon una rivalidad con Cristiano Ronaldo y, encima, quisieron hacer creer que el portugués era mejor. Tanta ha sido la persecución que cuando el diez quebró el récord de goles en un año establecido por Gerd Müller treinta años atrás, salieron a decir que un señor en Zambia de apellido Chitalu había hecho más alguna vez. Y así es con todo. Si alguien de las inferiores del Barcelona despunta, los jóvenes del Madrid son mejores; los títulos blancos son épica pura, mientras que los de los culés son gracias a los robos. Y ojo que así son muchos partidarios del Barcelona, capaces de refutar las quince Champions que tienen los madridistas, lo que pasa es que no tienen la misma capacidad de difusión. Pues esa estrategia de difamar fue lo que se vio en este Mundial (en teoría, potenciada por casas de apuestas y cuentas verificadas que monetizan las interacciones) y por eso gente que no suele ver fútbol se comió una campaña masiva que venía desde el Mundial pasado y que incluyó cifras y citas falsas, así como imágenes y videos manipulados con inteligencia artificial. Poco antes de la final una amiga me preguntó por los robos a Cabo Verde, Egipto y Suiza, y ahí confirmé que mucha de la gente que no quería que Argentina repitiera título era hincha del Madrid y lo hacía era por Messi, y que su fuerza fue tal que se comió el cerebro de muchos que optaron por repetir lo que oían. Este Mundial confirmó lo manipulables que somos: empezó con un discreto jugador neozelandés que pasó de cinco mil seguidores en Instagram a cinco millones, y terminó con Messi, el futbolista más laureado de la historia, no solo como un villano, sino como un fracasado por haber perdido una final tras haber hecho su mejor Mundial a los 39 años.
Lo que mostró el Mundial
Adolfo Zableh Durán
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