EE. UU. cambia vía legal para mantener política comercial
La Administración Trump optó esta semana por una nueva vía para mantener su ofensiva arancelaria después de que los tribunales frenaran parte de sus anteriores medidas, con un nuevo paquete de gravámenes contra más de 80 países que, según Washington, no cuentan con leyes eficaces para impedir la entrada de bienes producidos con trabajo forzoso bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974
La Administración Trump optó esta semana por una nueva vía para mantener su ofensiva arancelaria después de que los tribunales frenaran parte de sus anteriores medidas, con un nuevo paquete de gravámenes contra más de 80 países que, según Washington, no cuentan con leyes eficaces para impedir la entrada de bienes producidos con trabajo forzoso bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, dejó claro ante el Congreso que el cambio de base legal no supone un giro en la política comercial de Trump. "Los medios específicos que utiliza esta Administración han cambiado, pero la estrategia comercial no", afirmó, al defender la intención del Gobierno de seguir utilizando los aranceles y las negociaciones comerciales como herramientas para impulsar la reindustrialización del país, proteger el empleo y reducir el déficit comercial. Los nuevos gravámenes, de entre el 10 y el 12,5%, entraron ayer en vigor, en sustitución del arancel global temporal del 10% que expiraron el jueves. Trump había impuesto ese gravamen en febrero después de que el Tribunal Supremo anulase la base legal utilizada para imponer la mayoría de sus anteriores aranceles globales. Hasta ahora estos gravámenes estaban justificados bajo la llamada Sección 122 y tenían una vigencia de 150 días a no ser que el Congreso actuara para ampliar su aplicación. Las nuevas tarifas , bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, permiten reemplazar los aranceles con unos nuevos con el pretexto de luchar contra el trabajo forzado. A diferencia del anterior gravamen, impuesto como una medida temporal para hacer frente a problemas de balanza de pagos bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, los nuevos aranceles se sustentan en la Sección 301, que permite al presidente responder a prácticas comerciales extranjeras consideradas injustificadas o discriminatorias. Los nuevos aranceles no se aplicarán a todos los productos, debido a que quedan fuera el petróleo y el gas, determinados recursos nacionales, los bienes cubiertos por el acuerdo comercial entre EE. UU., México y Canadá y productos que ya están sujetos a aranceles impuestos por motivos de seguridad nacional, como automóviles y acero. El trabajo forzoso,
es cuestionado La Administración sostiene que los nuevos gravámenes responden a que las economías afectadas no han aprobado o aplicado de forma eficaz leyes que prohíban la importación de productos fabricados mediante trabajo forzoso, lo que, según Washington, coloca en desventaja a las empresas estadounidenses que sí cumplen con esas normas. La controversia se debe, entre otros factores, a que algunos de los países afectados ya cuentan con restricciones contra las importaciones vinculadas al trabajo forzoso. Canadá, por ejemplo, prohíbe la entrada de esos productos, mientras que la Unión Europea tiene prevista una prohibición que entrará en vigor en 2027.