Lunes, 27 de Julio de 2026

"Yo les diría a los mayores que se abran a las nuevas generaciones"

ChileEl Mercurio, Chile 27 de julio de 2026

Lleva más de 70 años al frente de los micrófonos. Sigue activo con el programa "Nuestro canto", hoy en Radio ADN, en el cual él mismo se encarga de preparar gran parte del contenido. También trabaja con un equipo de profesionales jóvenes, de quienes, asegura, aprende cosas todos los días.

"H ola amigas y amigos, 'Nuestro canto' temporada 2026, en el 91.7 de Santiago, y la red de ADN para Chile y ADN.cl para el mundo". La voz profunda y eternamente joven de Miguel Davagnino resuena todos los domingos en la noche, a través del dial FM y del sitio web de la mencionada emisora.
A sus 87 años, Davagnino está cumpliendo más de 70 dedicado a la radio. Su programa "Nuestro canto" cumplió 50, desde que él mismo lo creó en mayo de 1976. Un emblema de la música chilena y latinoamericana, es un espacio muy representativo de su carrera y de las cosas que hoy le importan. Lo graba desde su casa, en el cerro Bellavista de Valparaíso, donde vive con su pareja, la artista visual Victoria Álvarez.
Miguel Davagnino viaja muy seguido a Santiago y, para esta entrevista, nos reunimos en la radio ADN, en calle Eliodoro Yáñez. No tiene oficina ni escritorio asignados allí, pero todos lo conocen. Varias personas se acercan a saludarlo y el "Trovador del gol" Alberto Jesús López le ayuda a encontrar un locutorio disponible para que podamos sacar las fotos. Luego, salimos a la calle, rumbo a un café, y apenas cruzamos la reja de ADN, un transeúnte lo aborda para darle la mano y mandarle saludos a su hijo, Jaime, también una destacada voz de radio y televisión.
Decir que lleva más de 70 años en la radio no es una exageración. En un café de Providencia, cuenta que aún no terminaba el liceo en su Valparaíso natal, cuando partió a Santiago a trabajar en Radio Corporación, como redactor de textos publicitarios. Su padre, Fernando Davagnino, era músico, violinista, y se había venido a la capital a integrar la orquesta de Pedro Mesías, que trabajaba para esa emisora.
En la Corporación había grandes locutores que fueron sus maestros. Menciona a Petronio Romo y a Enrique Balladares, "quien me tuvo una paciencia infinita". Al mismo tiempo, junto a un amigo actor, León Canales, se les ocurrió hacer un programa sobre teatro, música y jazz, y arrendaron un espacio en radio Cruz del Sur. En ese tiempo aprendió a tocar batería de modo autodidacta, pero su papá le prohibió estudiar música: "Creo que él pensaba que era complicada la vida de los músicos".
Cuando Miguel se mudó a Santiago, dejó en Valparaíso a su madre, María, de quien era hijo único. Hoy valora que ella "le dio alas y lo dejó volar", como le dijo alguien años más tarde, cuando ella falleció. En la capital, siendo muy joven y teniendo un "sueldo de soltero" en Radio Corporación, comenzó a frecuentar a algunos bateristas y hacerse amigo de músicos en los círculos bohemios del centro.
Tras ser despedido de Corporación junto a un grupo de trabajadores, su tío Alberto, que era como su "segundo padre", le dijo que se presentara a las pruebas para entrar a trabajar en el Banco Continental. "Eso bastó para que me volviera de inmediato al puerto". Entonces, ya tenía un objetivo claro. "Nunca había estado tan seguro de que iba a ser un locutor de las radios buenas de Valparaíso".
Le hicieron pruebas en Radio Cristóbal Colón de Valparaíso (que luego sería la Portales). "Y el 1 de noviembre de 1958 inicié mi carrera como locutor profesional". Lo que vino después fue una carrera radial en la que dice haber hecho de todo, incluso algún personaje secundario en radioteatros. Además de ser locutor, realizó coberturas que lo convirtieron en un "periodista hechizo, como había muchos en esa época", relata.
En Radio Portales de Valparaíso estuvo a cargo del programa "Calducho", que era un semillero de talentos. Allí descubrió a figuras como Larry Wilson y Luz Eliana. "Ella cantó en mi primer matrimonio, cuando aún nadie la conocía, y mi padre me dijo 'si sigue, será la Ella Fitzgerald chilena'".
En 1963 quiso volver a Santiago, pero no llegó a acuerdo con la Portales de la capital, así que el productor musical Camilo Fernández lo invitó a incorporarse a la Radio Chilena, que era de la Iglesia Católica y buscaba renovar su programación hasta entonces centrada en lo religioso. "Camilo instala el estilo de los 40 éxitos, que era la parrilla de discos de mayor éxito". En pocos meses, cuenta, la emisora alcanzó el primer lugar de audiencia.
En 1973, pasó a Televisión Nacional, donde leía el noticiario central y también estaba en Radio Magallanes. "Pero mi trabajo principal era en el sello Dicap, que tenía un departamento de extensión por el cual íbamos a las fábricas y les llevábamos un espectáculo, como Inti Illimani o Quilapayún, y también se presentaban números musicales de los trabajadores. Era un proyecto maravilloso".
Origen de "Nuestro canto"
Después del golpe de Estado, se quedó sin trabajo. "Para subsistir, vendí quesos, guías camineras, tornillos, etcétera". Iba a buscar diarios y revistas a una distribuidora, en su camioneta, y los llevaba a unos quioscos de la calle Ahumada. "Un día estaba ahí, con mi pinta de trabajador, y aparece el contador de Radio Chilena, a quien yo conocía desde hacía 10 años. Me dice: '¿Qué estás haciendo aquí?'. Trabajando, le digo. Se emocionó de verme así y me dijo que la Chilena necesitaban un locutor". Y así fue como volvió a los micrófonos.
Conducía el espacio "Conversando la noche", en Radio Chilena, cuando recibió una invitación al lanzamiento de un disco del grupo Barroco Andino, en el sello IRT. Acudió y luego puso ese disco en su programa. "Era música barroca, era Bach, pero con instrumentos andinos, con zampoñas, charangos y quenas. Según relata, la música de raíz andina había sido proscrita por el coronel Pedro Ewing -secretario general de Gobierno- por considerarla "upelienta y boliviana".
"Esa noche empezó a llamar la gente, preguntando por el disco. Llamó una señora para darnos las gracias y me dijo: 'Pensé que nunca más iba a escuchar la música que ustedes están transmitiendo'. Y cortó. Eso me abrió la idea de hacer un programa con esta música". Así fue como creó "Nuestro canto", que debutó en Radio Chilena el 1 de mayo de 1976.
"Nuestro canto" se mantuvo al aire cerca de siete años, programando música del movimiento Nueva Canción Chilena, así como las voces del entonces flamante Canto Nuevo. Tuvieron que abrir el auditorio de la radio para recibir a grupos emergentes de jóvenes que querían mostrar sus temas. Desde entonces, Davagnino ha conducido muchos otros espacios, tanto en Radio Chilena como en otras emisoras del dial AM y FM.
En el año 2012, el periodista David Ponce le propuso hacer el programa "Acordes mayores", con el fin de entrevistar a figuras señeras de la música popular chilena. Tuvieron dos temporadas en Radio Cooperativa. Y en 2016, el mismo David Ponce le recordó que ese 1 de mayo, "Nuestro canto" cumplía 40 años. Entonces, hicieron un ciclo de programas, a modo de homenaje, en la Cooperativa, y un recital de celebración en la Corporación Cultural de Providencia. Tras esa conmemoración, postularon a un Fondo de Fomento de la Música Nacional que les permitió continuar las emisiones. En 2018 el espacio pasó a la Radio ADN, desde donde se emite hasta hoy.
Miguel Davagnino no estudió música, pero ha estado toda su vida ligado a ella. Cuenta que entre sus seis hijos, 11 nietos y tres bisnietos, hay más de uno dedicado a la radio y a la música. Además del locutor y periodista Jaime Davagnino, menciona a su nieto Sebastián, que tiene una banda metalera. Y agrega, con orgullo, que tiene una nieta concejala reelecta por Santiago, Camila.
-¿Cómo se logra, a su edad, estar vigente y dedicado a su vocación?
"Haciendo lo que me gusta: yo soy feliz trabajando en la radio, que me ha hecho madurar. Partí cabrito, seguramente quería ser famoso, entretenerme, jugar. Me gustaba escribir y leía mucho, y quería traspasar todo eso. Sin darme cuenta, tenía esta vocación social de poder transmitir aquellas cosas que me parecía que eran importantes para la gente. Siempre he pensado en la necesidad de la educación (a través de la radio). 'Nuestro canto' hoy día tiene esa orientación".
-¿Qué les diría a los mayores que sienten que para ellos no hay oportunidad para trabajar en lo que les gusta?
"Que uno no puede dejar de tener proyectos. Sé que hay personas que no tienen esa posibilidad porque su proyecto es sobrevivir un día más o llegar a fin de mes. Pero hablo de proyectos personales y de sueños. Yo tengo más sueños que proyectos porque, a estas alturas, los proyectos son más acotados a la realidad de lo que a uno le queda de vida".
-¿Qué proyectos tiene en carpeta ahora?
"Siempre estoy pensando en qué se puede hacer y si hay una manera más sencilla de llegar a la gente. En mi trabajo, estoy en contacto con jóvenes y ellos me enseñan que ahora se escucha radio de una manera distinta. Me dicen que ahora es mejor hacer cápsulas que un programa de una hora".
-¿Y los sueños?
"Mis sueños tienen que ver con mis hijos, nietos y bisnietos, y me da angustia pensar en el mundo que les va a tocar vivir a ellos".
-¿Estar abierto a las nuevas generaciones abre oportunidades a la gente mayor?
"Yo les diría a los mayores que se abran a las nuevas generaciones hasta donde les sea posible. Que se acuerden de que ellos también fueron rebeldes. Yo fui rebelde, pero tenía un gran respeto por aquellos a los cuales reemplacé. Había locutores que jamás se equivocaban y a nosotros nos permitieron equivocarnos y usar un lenguaje más coloquial".
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