La Moneda no logra contener las declaraciones cruzadas de ministros por sobretasa de EE.UU.
El canciller dice que "más que enojado" por la medida, está ocupado en resolver el alza de los aranceles, mientras el titular de Agricultura, Jaime Campos, habló de "chiva" y de "violentar" el Tratado de Libre Comercio.
El jueves pasado La Moneda recibió una noticia que encendió las alarmas en su estrategia de política exterior. Estados Unidos, a quien el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, definió como el "principal socio estratégico" de Chile, anunció un aumento en los aranceles para más de 40 economías del mundo, entre ellas, la chilena.
Así, el gravamen a bienes exportados pasaría de un 10% a un 12,5%, bajo el argumento, según indicó Washington, de que la economía chilena facilita el "trabajo forzoso".
Además de transgredir el Tratado de Libre Comercio vigente entre ambas naciones, la medida está generando incomodidad en el palacio presidencial, pues el vínculo con el gobierno de Donald Trump era, hasta antes de la medida arancelaria, "fuerte" y "confiable". Incluso, la estrecha relación venía fortaleciéndose desde antes de que la administración de José Antonio Kast asumiera el Ejecutivo.
Hasta ahora la Cancillería se ha enfocado en dar explicaciones comerciales, en la línea de que están en una etapa de "negociación".
"Tenemos un espacio de negociación abierto con el USTR, el Departamento de Comercio (...). Hoy día ya tenemos un 60% de nuestros productos exentos de estos aranceles. Lo que queremos hacer es trabajar para que ese número aumente", dijo desde Perú el canciller, manteniendo el tono "cauto" que lo caracteriza.
Pero este no ha sido el único tono que han adoptado las autoridades de La Moneda, e incluso legisladores oficialistas. Tanto el ministro de Defensa como el de Agricultura, Fernando Barros y Jaime Campos, respectivamente, han cuestionado la decisión impuesta por la Casa Blanca.
Campos y Barros endurecen tono
"En castellano antiguo: pésimas, lamentables noticias. Lo que se está haciendo con Chile es una actuación arbitraria del gobierno norteamericano, puesto que está violentando el Tratado de Libre Comercio que ya habíamos suscrito", dijo el titular de Agricultura, y agregó: "Chiva que inventaron para imponernos esta medida arancelaria".
En una línea similar, el ministro Barros había señalado el lunes -horas antes de que el canciller, junto a la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, realizaran la vocería oficial por el tema- que le "parece muy injusto" la sanción desde Washington y, frente a ello, añadió que "genera dudas en la cercanía y confiabilidad de la relación" entre ambos países.
En tanto, el canciller señaló ayer desde Lima que "más que enojándonos estamos ocupándonos de resolver este problema".
Si bien fuentes del Gobierno han consignado que la vocería por el alza en los aranceles la tiene Cancillería, y que los dichos de ministros como Barros o Campos son solo "opiniones", las disímiles versiones han generado incomodidad al interior del Palacio y también en el círculo diplomático cercano a Kast.
Desde la visión de los analistas (ver relacionado) Claudio Alvarado, del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), y Gonzalo Müller, académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD), es "previsible" que haya distintas declaraciones entre las autoridades del Ejecutivo, aunque prevén que podría haber roces entre los secretarios de Estado que se inclinan "por las respuestas del sentido común".
Críticas internas
"Hay una carencia estratégica de política exterior", comenta bajo reserva un miembro de la diplomacia chilena, en referencia al vínculo que La Moneda ha estado desarrollando, a partir del pasado 11 de marzo, con la Casa Blanca.
Uno de los "objetivos" del Presidente Kast es "recomponer" la relación con la administración de Donald Trump, luego de los públicos cuestionamientos que su antecesor, Gabriel Boric, hizo en contra del mandatario norteamericano y tras las sanciones que se generaron por el polémico proyecto del cable chino.
Sin embargo, en el mundo diplomático señalan que la relación entre Santiago y Washington tiene un problema "profundo", puesto que desde la administración de Kast no habría un "norte claro" respecto a la agenda que se quiere impulsar. Esto se vendría desarrollando, a juicio de ellos, desde que funcionaba la Oficina del Presidente Electo (OPE), es decir, antes de que se instalara el mandatario en La Moneda.
A esto se suma que, a casi una semana de haberse conocido el alza en los aranceles, el jefe de Estado no se ha referido al respecto, y tampoco el embajador de Chile en Washington, Andrés Ergas.
Además, desde el oficialismo hay preocupación de que la sobretasa sea un "castigo" por el vínculo que Santiago tiene con Beijing, su primer socio comercial. Aunque, en un ánimo de mantener el equilibrio diplomático con las dos potencias comerciales, el canciller agregó desde Lima: "El mes de agosto va a ser muy significativo para los efectos de la negociación con Estados Unidos, pero también para seguir trabajando en los mercados de Asia".
A fines del próximo mes se espera que la Cancillería sostenga una reunión con el embajador Jeff Goettman, encargado de las negociaciones de EE.UU. con México y Canadá.
Por el momento, Cancillería, el Ejecutivo y el sector privado buscan "mitigar los efectos" de la medida, a través de un plan que las autoridades de Teatinos 180 le presentaron al gobernante, en búsqueda de "evaluar posibles exenciones a la medida" y "resguardar la competitividad de los productos nacionales", según establece un comunicado de Presidencia.
No obstante, tras la sobretasa, figuras al interior del Palacio señalan que de todas formas van a "evaluar" el vínculo con EE.UU.
''Lo que se está haciendo con Chile es una actuación arbitraria del gobierno norteamericano, puesto que está violentando el Tratado de Libre Comercio que ya habíamos suscrito".
JAIME CAMPOS MINISTRO DE AGRICULTURA
''Más que enojándonos estamos ocupándonos de resolver este problema y más allá de las declaraciones, lo que les puedo decir es que tenemos un espacio de negociación abierto".
FRANCISCO PÉREZ MACKENNA MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES
Dichos de Barros y Campos sintonizan con el "sentido común" y con los intereses de sus ministerios, según analistasDesde el lunes, La Moneda ha sido protagonista de disímiles versiones de parte de sus autoridades por el alza en los aranceles impuestos por Washington. Los dichos de los ministros Fernando Barros (Defensa) y Jaime Campos (Agricultura), versus el tono "cauto" del canciller Pérez Mackenna, dan cuenta de la dificultad al interior de palacio para sobrellevar el tema.
"La propia Moneda no ha bajado una línea política respecto de cuál es la posición de Chile frente al alza de tasa unilateral por parte del gobierno del presidente Trump", dice el académico de la Universidad del Desarrollo Gonzalo Muller. Esa sería, según él, una de las razones de estas descoordinaciones en las vocerías, mientras que la segunda se refiere a la existencia de una "tensión entre los que están por las respuestas del sentido común, de la defensa de los intereses de Chile, más allá de cualquier amistad o cercanía con nuestro liderazgo político", versus los que no. "Yo creo que en esa línea se incluye tanto el ministro de Defensa como el ministro de Agricultura. Y me parece que son respuestas que le hacen bien al Gobierno, porque llevan a ambos ministros a sintonizarlo con el sentido común mayoritario de Chile", agrega Muller.
Por su parte, el director ejecutivo del IES, Claudio Alvarado, dice que la sanción de EE.UU. fue un "balde de agua fría" para La Moneda, y que "los ministros Barros y Campos están expresando un sentir directamente relacionado con los ámbitos de sus respectivas carteras, mientras que Cancillería seguramente apuesta a conseguir algún arreglo de última hora", y agrega: "El hecho también revela la imperiosa necesidad de fortalecer la conducción de nuestra política exterior".