El documental reconstruye un caso de acoso que comenzó con correos anónimos y demuestra cómo las plataformas transformaron los crímenes nacidos en internet en uno de sus formatos más exitosos.
Lo primero que se oye es el tono de llamada y, a continuación, la famosa frase: "911, ¿cuál es tu emergencia?". Es un inicio eficaz en el género de true crime y el comienzo de
Una tóxica historia de amor, el nuevo documental de
Netflix que está en el segundo puesto de películas más vistas en la plataforma a nivel global.
La trama sigue a Ian Díaz, un agente federal estadounidense, y a Angela, su esposa. Ella comienza a recibir mails con mensajes violentos y amenazas y las sospechas están puestas en la exnovia de Díaz. A medida que avanza el documental, la historia termina asemejándose más a una novela de
Agatha Christie, en la que todos y ninguno pueden ser el culpable.
Las historias de crímenes siempre resultaron interesantes. De lo contrario, no habría coberturas exhaustivas cuando ocurren, o productos de ficción y documental en diferentes formatos como series de televisión. En un artículo de Tudum, la publicación de Netflix, Jack Denham, un profesor universitario de sociología y criminología, explica que es cautivante ver cómo el misterio, el miedo y la violencia que, carentes en el día a día, se desarrollan en este tipo de historias, sin importar si se cuentan todas de la misma manera.
Una tóxica historia de amor es otro ejemplo de una fórmula que esta plataforma perfeccionó en los últimos años: convertir casos recientes en thrillers de múltiples giros donde internet suele ser el escenario principal. Los hechos de este documental sucedieron entre 2015 y 2016, pero hay otros con historias aún más cercanas en el tiempo.
Las redes sociales e internet son el eje del conflicto: el peligro nace allí, donde una persona desconocida sabe demasiado acerca de los hábitos y el día a día del protagonista y manda mensajes con un grado de violencia perturbador. Pero también amenaza con pasar del plano virtual al real. En
Una tóxica historia de amor, como en tantos otros de los casos que Netflix cuenta, este es el punto de quiebre.
Las redes permiten ocultar la identidad del agresor durante parte de la historia. Esa incertidumbre hace que el documental juegue con la posibilidad de que el responsable sea alguien del entorno de la víctima. El componente retorcido, en muchos casos, reside en quién está detrás del crimen y hasta dónde está dispuesto a ir.
En 2025, el documental de la misma plataforma
Número desconocido: Un escándalo de ciberacoso escolar puso en el centro este dilema: ¿qué tan cerca está tu peor enemigo? En este caso, una adolescente recibía mensajes que demostraban que la estaban persiguiendo y acosando. El motivo parecía ser celos, ya que estaba en pareja con un compañero de clase. Dado que era un pueblo pequeño, todo indicaba que la agresora acudía a la misma escuela.
En inglés, el título incluía el término catfish, utilizado para describir la creación de perfiles falsos con fines de manipulación o acoso. La práctica es tan habitual en internet que funciona como un recurso ideal para el true crime, porque detrás de una pantalla cualquiera puede construir una identidad falsa y sostenerla durante meses o años. No parece haber un límite y es eso lo que lo hace atractivo de ver: ¿hasta dónde se puede llegar con esto?
Ese interés por los delitos nacidos en internet no es nuevo. En 2019 Netflix estrenó
No te metas con los gatos: Un asesino en internet, de 2019, que abordaba a un cibercriminal que subía videos sádicos de gatos y generó que un movimiento de activistas internacional se organizara para que lo atrapen. La escalada de violencia solo sube cuanto más avanzan sus intentos.
Algo que tienen en común este documental,
Una tóxica historia de amor y muchos otros de las producciones de la plataforma es el uso de los testimonios. A veces, los dejan en evidencia, otras, hacen que sea complejo entender si están en lo correcto o no durante el transcurso de la historia y es parte de la narrativa: la información nunca aparece de manera lineal y los archivos funcionan como pistas.
En el caso de las docuseries, cada capítulo termina con un gancho. Esto hace que el espectador se sienta parte de la investigación y quiera resolver el crimen. Amanda Vicary, especializada en psicología, afirma en Tudum esto al explicar que es una especie de misterio a resolver acompañado de un sentimiento de justicia social. Además, menciona se puede discutir luego en redes sociales y foros en internet, algo que genera un sentido de comunidad.
Guste o no, Netflix es una plataforma muy buena identificando qué funciona y también generando estructuras narrativas que, una vez que se demuestra que tienen éxito, repiten una y otra vez. Hace unos años, pasó lo mismo con los documentales de sectas. Siguen haciéndolos, pero ya vivió su boom. Un ejemplo pródigo es Wild Wild Country, que repasa la historia del Movimiento Rajnísh, la secta de Osho. Muchas veces, se producen documentales y ficciones sobre la misma historia, algo que resulta ser lucrativo.
Es cierto que, en términos económicos, el éxito de estos documentales es un
win-win para las plataformas, en especial Netflix. Generalmente requieren presupuestos menores que una ficción de características similares: se trabaja con una historia real y se puede acceder a gran cantidad de archivo. Por ejemplo, en Estados Unidos los policías están obligados a usar cámaras corporales para registrar procedimientos. Desde el punto de vista documental, es un tesoro porque puede ser utilizado en vez de tener que hacer recreaciones o contar los hechos de manera indirecta a través de testimonios.
Las historias de crimen siempre resultaron interesantes. Pero antes, el miedo operaba en otros lugares, como un callejón oscuro. Ahora, el miedo reside en el grado de conocimiento previo de tu vida que puede tener otra persona y la capacidad de vigilancia constante.
Una tóxica historia de amor es otro caso de éxito que demuestra que el true crime no solo se sostiene con asesinos seriales o investigaciones de asesinato; una notificación de celular o un anónimo en internet que no tenga límites bastan para generar una narrativa que mantenga a los espectadores entretenidos y enganchados.