Martes, 04 de Agosto de 2026

Nueva cara del antidopaje en Uruguay: el factor sorpresa que evitó duras sanciones, costos y prevalencia del fútbol

UruguayEl País, Uruguay 4 de agosto de 2026

"No es una visión policíaca, es educativa", resumió Lionel De Mello, presidente de la Organización Nacional Antidopaje de Uruguay. El sistema ya no se basa solo en sortear dos jugadores al final del partido.

Durante años el control antidopaje quedó asociado a una imagen que parecía inalterable. Terminaba el partido, se sorteaban uno o dos jugadores de fútbol y, mientras el resto se retiraba del estadio, ellos eran acompañados por un oficial para entregar una muestra de orina. La escena aún existe, pero hace tiempo que dejó de ser el corazón del sistema. Entonces, ¿cómo puede ser que Uruguay haya sido observado por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) si los controles sí se estaban haciendo?

La respuesta obliga a derribar esa vieja idea. Hoy el antidopaje apunta mucho menos a los controles visibles después de la competencia y mucho más a la imprevisibilidad. Los testeos fuera de competencia crecieron, el factor sorpresa pasó a ocupar un lugar central y Uruguay reformuló su estrategia para alinearse con un modelo que busca prevenir antes que castigar.

El cambio ya mostró resultados. A comienzos de este año tres ciclistas registraron resultados adversos durante el Tour de San Carlos. Hasta hace poco los controles se concentraban principalmente en pruebas tradicionales como Rutas de América o la Vuelta Ciclista del Uruguay, competencias donde los deportistas sabían que era muy probable que fueran controlados.

"Los deportistas esperan que los controles muchas veces sean en finales y, si alguno va a doparse, no lo va a hacer ahí", explicó a Ovación el presidente de la Organización Nacional Antidopaje del Uruguay (ONAU), Lionel De Mello.

La advertencia que obligó a cambiar:

La transformación comenzó después de que Uruguay ingresara a una Watch List de la WADA, una instancia de seguimiento que el organismo utiliza cuando detecta aspectos a corregir para cumplir con el Código Mundial Antidopaje. La situación podía derivar en fuertes sanciones. "Que no se pueda competir con la bandera y que no se puedan organizar campeonatos internacionales en el país", añadió De Mello.

La principal observación no era la ausencia de controles, sino la forma en que se planificaban. "Lo que se constató antes de 2025 eran planes de testeo debilitados. Por ejemplo, si yo voy a todas las finales y hago planes de testeo es observable, es previsible. Acá lo que hay que garantizar es la impredecibilidad porque apenas se descubra un patrón común, es más fácil doparse para los deportistas", explicó De Mello.

Para adecuarse a las exigencias internacionales, Uruguay tuvo que reformular la estructura institucional del sistema antidopaje. A fines del año pasado, en la rendición de cuentas, se aprobó que a partir de 2027, ONAU pase a llamarse ONADU y deje de depender de la Secretaría Nacional del Deporte y del Comité Olímpico Uruguayo transformándose en un organismo independiente.

"La WADA pide estándares de independencia operativa absoluta e independencia jurídico institucional. Pide independencia de los gobiernos y del deporte para poder ser como un juez imparcial", señaló Lionel De Mello.

El factor sorpresa fue clave:

La mayor diferencia con el modelo anterior no está en la cantidad de controles, sino en el momento en que se realizan. Hoy una parte importante de los testeos ocurre fuera de competencia con una relación de 60-40%. Un deportista puede ser controlado durante un entrenamiento, concentración o incluso mientras desarrolla su rutina habitual, sin una competencia de por medio.

"A veces la gente, como no lo ve en la cancha, dice: 'No se están haciendo testeos'. No. Se están haciendo muchos fuera de competencia, que es la recomendación de la WADA", afirmó De Mello.

La lógica es sencilla: cuanto menos previsible sea el sistema, más difícil resulta vulnerarlo y el cambio también implica una filosofía distinta. El antidopaje moderno ya no busca únicamente encontrar al deportista que se dopó. Busca, sobre todo, que ningún deportista se anime a hacerlo. "No es una visión policíaca, es educativa", resumió De Mello.

Educación, prevención e incertidumbre forman parte de una misma estrategia. El objetivo no es solamente detectar casos positivos, sino construir una cultura en la que el deportista conozca las reglas, los riesgos y entienda que puede ser controlado en cualquier momento.

A nivel de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) ésta no define cuándo se realizan los controles, qué competencias serán fiscalizadas ni qué deportistas serán testeados. Su participación se limita a facilitar las condiciones para que la ONAU o Conmebol puedan desarrollar su trabajo.
"Nosotros no nos enteramos de que va a haber control. Llegan los médicos y en ese momento se les brindan las condiciones para que puedan realizar el control antidopaje", explicó a Ovación el presidente de la Mesa Ejecutiva, Álvaro Rivero y agregó que para los ocho equipos que participan de las competencias internacionales, la Conmebol realiza controles en cada partido.

La independencia entre quien organiza las competencias y quien controla a los deportistas constituye uno de los pilares del sistema que promueve la WADA y fue uno de los aspectos que Uruguay debió fortalecer en el último año.

Consolidación de un nuevo paradigma:

La imagen de los futbolistas sorteados al finalizar un partido seguirá existiendo. Sin embargo, ya no representa el centro del sistema antidopaje. Hoy el éxito de un programa no se mide únicamente por la cantidad de controles realizados ni por los casos positivos detectados. También se evalúa por su capacidad para generar incertidumbre y desalentar cualquier intento de dopaje antes de que ocurra.

Ese cambio de paradigma fue el que permitió a Uruguay dejar atrás las observaciones de la WADA y adaptar su sistema a los estándares internacionales. El desafío, ahora, será sostener ese modelo en el tiempo y seguir consolidando una política que apuesta menos a la persecución y más a la prevención.

El predominio del fútbol y los costos de los controles antidopaje:

"El fútbol tiene una prevalencia y los deportes olímpicos también", manifestó Lionel de Mello y agregó que "el 30% de los testeos que se hacen, son del fútbol". Además, ocho equipos uruguayos juegan internacionalmente cada temporada y "Conmebol realiza obligatoriamente controles antidoping en todos los partidos", confirmó Álvaro Rivero.

Esta más que claro que hay costos que en realidad son inversiones y esta es una de ellas, pero no por eso deja de ser considerable."Tenemos convenios, lo mandamos a Europa, en Barcelona y Madrid están los laboratorios de referencia nuestra. Los controles de orina van de 250 a 300 euros, sumando el transporte que tiene una cadena de frío y custodia. Podés mandar varias muestras a la vez. El examen de sangre es más caro, no sale menos de 2500 euros", explicó Lionel de Mello, el presidente de ONADU.

Durante 2025, el plan de testeos (TDT, por sus siglas en inglés) incluía 122 muestras planificadas y se terminaron realizando 151. El 60% fue fuera de competencia y solo el 2% dio resultados adversos. "Este año crecerá la muestra", anticipó De Mello en relación a los juegos ODESUR en setiembre y a los Panamericanos en 2027.
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