La Nación, Costa Rica
4 de agosto de 2026
Opinión: El uso de herramientas de inteligencia artificial para consultar temas de salud mental crece a nivel global, impulsado por barreras financieras y de acceso a profesionales.
Si hoy le pregunta a alguien a quién recurre cuando se siente ansioso o tiene problemas para dormir, cada vez más la respuesta será un chatbot, y no un amigo o un médico. En una encuesta realizada a 19.000 adultos en 18 países que AXA llevó a cabo con Ipsos a principios de este año, el 61% de los encuestados afirmó que utiliza la IA para temas de salud mental, con porcentajes que superan el 80% en algunos países asiáticos. Esto implica que, para un segmento significativo de la población mundial, la IA es una herramienta viable de apoyo psicológico.
El aumento en el uso de chatbots para abordar problemas de salud mental no es del todo sorprendente, dado que el 26% de los encuestados mostró síntomas de depresión, ansiedad o estrés en niveles graves o más extremos, un incremento de tres puntos porcentuales desde 2022. Encabezando la lista de causas declaradas de esta "epidemia silenciosa" se encuentran la inseguridad financiera y los rápidos cambios económicos y sociales.
La tecnología siempre conectada también ha contribuido al deterioro de la salud mental. La mayoría de los adultos jóvenes señaló que el tiempo frente a las pantallas afecta negativamente su vida diaria, aunque pasan un promedio de más de cinco horas al día frente a una pantalla fuera del trabajo. Esta es la paradoja de la vida digital moderna: las personas reconocen que sus hábitos no les están sirviendo bien, pero las presiones sociales y profesionales mantienen su comportamiento bloqueado.
Resulta preocupante que las personas recurran tan fácilmente a herramientas digitales para afrontar problemas de salud mental que, en algunos casos, esas mismas herramientas han agravado. Pero aún más alarmante es que, entre quienes usan un chatbot para temas de salud mental, el 42% dijo que casi siempre sigue los consejos que este le da. Y mientras que el 38% afirmó confiar más en estas plataformas que en los profesionales humanos de salud mental, el 28% reconoció que seguir la recomendación de un chatbot le ha llevado a conductas dañinas.
No se trata de una actividad marginal. La encuesta muestra que se está utilizando una herramienta relativamente nueva, a menudo sin salvaguardas, por personas que con frecuencia están menos capacitadas para evaluar lo que se les dice, ya sea porque son inexpertas y están mal, o simplemente porque no tienen acceso a un profesional. A nivel global, solo el 40% de las personas que necesitaron apoyo en salud mental durante el último año vio a un profesional, siendo el costo, el tiempo y el estigma las razones más citadas para no buscar atención.
Las personas están integrando la IA en su vida emocional no como un complemento de un sistema de salud que funciona correctamente, sino más bien como una puerta de entrada accesible a una atención que ha permanecido fuera del alcance de la mayoría. La pregunta no es si la IA tiene cabida en el tratamiento de la salud mental (ya está ahí, brindando apoyo psicológico sin supervisión). La cuestión es si los líderes de salud, los empleadores, las aseguradoras y los constructores de sistemas de IA asumen la responsabilidad de definir su papel.
Hay tres razones para ser optimistas sobre la posibilidad de orientar esta tecnología en una dirección beneficiosa, basándose tanto en los datos como en la experiencia clínica de la autora.
En primer lugar, la IA puede aprovecharse para ampliar el acceso al apoyo en salud mental, actuando como un puente entre una persona en dificultades y un sistema complejo. Para alguien que no puede pagar una cita o que tiene miedo de pedirla, una herramienta de IA bien diseñada podría ayudarle a poner nombre a lo que siente y orientarla hacia la atención adecuada. Sin duda existe necesidad de una herramienta así: solo el 60% de los encuestados confía en sus amigos y familiares para brindar apoyo en salud mental, y casi la mitad de quienes tienen empleo dijo que no hablaría de sus dificultades psicológicas con su empleador. Una conversación inicial con un chatbot, privada y libre de juicios, podría ser la diferencia entre pedir ayuda y permanecer en silencio.
En segundo lugar, la IA podría ahorrar tiempo a los clínicos y cuidadores, un recurso escaso. Una de las causas más citadas del agotamiento entre los profesionales de la salud es la pesada carga administrativa. Y el burnout suele tener efectos en cascada, degradando la calidad de cada interacción con los pacientes. El desarrollo de herramientas de IA responsables que puedan asumir tareas de documentación liberaría a los clínicos para concentrarse más en la conexión humana, que es uno de los factores protectores más sólidos en materia de salud mental.
Por último, la IA podría funcionar como identificadora de patrones. Como muestra la encuesta, muchas personas ya perciben que su salud mental está moldeada por múltiples factores superpuestos, como el trabajo, las finanzas, la soledad, el tiempo frente a las pantallas y el sueño. Los sistemas de IA podrían ayudar a los usuarios —y a los sistemas de salud que les brindan apoyo— a identificar y abordar mejor estas presiones, conectándolos antes con el tipo de ayuda adecuada.
Por supuesto, emplear la IA en intervenciones de salud mental exige sólidas características de seguridad. Las herramientas impulsadas por IA deben diseñarse y gobernarse de forma que informen claramente qué pueden y qué no pueden hacer, y que deriven hacia un profesional cualificado siempre que se detecte riesgo. Además, los clínicos y los pacientes deben participar en el desarrollo de estas herramientas desde el principio, en lugar de ser consultados solo para opinar sobre productos ya terminados. Hacer menos que eso podría agravar la misma crisis que estas herramientas pretenden abordar.
La IA no va a esperar a que las instituciones sanitarias se pongan al día. A medida que más personas con problemas psicológicos recurren a los chatbots en lugar de llamar a un médico, se vuelve aún más importante que las herramientas a su disposición hagan más bien que daño.
---
Anne Lepetit es Directora Médica (Chief Medical Officer) de AXA Health Business.