‘El nuevo gobierno recibe un paciente en estado crítico;
la prioridad es estabilizarlo’
carlos arturo garcía m
carlos arturo garcía m.CarlosGarciaM66artgar@eltiempo.com
Aunque Bruce Mac Master, presidente de la Andi, reconoce que el país entra en una nueva etapa, prefiere no quedarse mirando el retrovisor. Su atención está puesta en los enormes desafíos que enfrentará el gobierno de Abelardo De La Espriella y en las decisiones que, a juicio del empresariado, serán determinantes para recuperar la confianza, reactivar la inversión y devolverle competitividad a la economía. Colombia, afirma, llega al cambio de gobierno "como un paciente en estado crítico" que primero habrá que estabilizar antes de pensar en acelerar su crecimiento. A pocos días del 11.º Congreso Empresarial Colombiano y de la 82.ª Asamblea Nacional de la Andi, que reunirán en Cartagena a empresarios, líderes gremiales y a buena parte del nuevo gobierno, Mac Master, en entrevista con EL TIEMPO, se refirió a la necesidad de recuperar la seguridad, emprender una verdadera reforma tributaria estructural, destrabar la infraestructura, garantizar la seguridad energética y volver a reconocer al sector productivo como uno de los principales motores del desarrollo del país. Doctor Mac Master, ¿cesó la horrible noche? Más que pensar en lo que termina, creo que Colombia tiene una gran oportunidad para normalizar muchas cosas. Cada actor de la sociedad tiene un papel que cumplir: el Estado, las cortes, el Congreso, la academia, los ciudadanos, los medios de comunicación y también los empresarios. Nuestro papel es producir bienes y servicios, generar empleo, crear oportunidades y aportar los recursos que necesita el Estado para cumplir su función social. Lo que necesitamos ahora es un Estado que reconozca el valor del sector productivo y entienda que las empresas son un motor del desarrollo y del bienestar de los colombianos. Si tuviera que describir el estado en el que el nuevo gobierno encuentra hoy al país, ¿cuál sería ese diagnóstico? El nuevo gobierno recibe un paciente en estado crítico. Lo primero será estabilizarlo, y eso significa actuar simultáneamente sobre varios frentes: recuperar el equilibrio de las finanzas públicas, atender la crisis del sistema de salud, garantizar la seguridad energética, fortalecer las relaciones internacionales, combatir la corrupción y restablecer la confianza. Solo después de estabilizar ese paciente podremos pensar en devolverle una vida normal y, más adelante, en convertirlo en un país exitoso. Esa debería ser la hoja de ruta de los próximos cuatro años. ¿Cuál debería ser la primera señal que envíe el nuevo gobierno para recuperar la confianza y volver a atraer inversión? Lo primero es recuperar la confianza. Colombia sigue siendo la tercera economía de América Latina y conserva enormes oportunidades para desarrollar nuevos sectores productivos. Pero ese potencial solo se traducirá en inversión si existen reglas claras, estabilidad y un Estado que entienda que el sector productivo no es un adversario, sino un aliado del desarrollo. En los últimos años, el mayor obstáculo fue, precisamente, perder de vista el papel que cumplen las empresas como generadoras de empleo, inversión y bienestar. Sin un aparato productivo fuerte será imposible recuperar el crecimiento que el país necesita. Recuperar la confianza también implica reconstruir consensos. ¿Cuál considera que
es el principal reto político y económico que recibe el Gobierno? Recibe una sociedad con visiones distintas, pero con un mismo anhelo de progresar. La polarización terminó imponiéndose sobre la construcción de acuerdos y dejó profundas divisiones. El reto ahora es gobernar para los 52 millones de colombianos, entender dónde están las mayores necesidades de la población y construir políticas públicas que beneficien al conjunto de la sociedad. Eso exige diálogo, capacidad para escuchar y disposición para construir consensos alrededor de los grandes temas nacionales. Solo así podremos recuperar la confianza y volver a avanzar como país. La seguridad fue uno de los mayores reclamos del sector empresarial durante los últimos años. ¿Hasta qué punto volvió a convertirse en una condición para producir, invertir y generar empleo? La seguridad sigue siendo una condición indispensable para el desarrollo. Muchas de las mayores oportunidades de crecimiento que tiene Colombia están precisamente en regiones donde la presencia del Estado es insuficiente. Mientras el Estado no sea la única autoridad en esos territorios y no pueda garantizar tranquilidad a los ciudadanos y a quienes producen e invierten será muy difícil aprovechar ese potencial. Colombia solo alcanzará un desarrollo pleno cuando recupere el control efectivo de todo su territorio y ofrezca garantías a quienes generan empleo y bienestar. Usted ha sido crítico de la política de ‘paz total’. ¿Qué lección debería dejar esa experiencia? La principal lección es que el Estado debe recuperar plenamente su autoridad. La estrategia de ‘paz total’ terminó siendo un enorme fracaso porque fortaleció estructuras criminales sin resolver los problemas de seguridad de los ciudadanos. La historia de Colombia demuestra que los procesos de paz solo tienen posibilidades de éxito cuando el Estado cuenta con la fortaleza suficiente para hacer respetar la ley. Ese seguirá siendo uno de los grandes retos del país. El país también enfrenta un panorama fiscal complejo. ¿Llegó el momento de una verdadera reforma tributaria estructural? Colombia necesita, por fin, una estructura tributaria pensada para el largo plazo. Durante años hemos hecho reformas que resuelven problemas fiscales inmediatos, pero que no fortalecen la competitividad ni generan condiciones para atraer inversión. El país debe encontrar un equilibrio que permita financiar al Estado sin afectar la capacidad de las empresas para crecer, invertir y generar empleo. Si no entendemos que el desarrollo depende de la inversión, seguiremos aplazando una discusión que ya no admite más espera. Si el nuevo gobierno impulsara una reforma tributaria estructural, ¿el empresariado estaría dispuesto a respaldarla? Siempre encontrará en los empresarios la disposición de apoyar las decisiones que ayuden a construir un país más competitivo. Lo que no puede seguir ocurriendo es que cada reforma se limite a trasladar nuevas cargas a quienes producen, invierten y generan empleo. Colombia necesita reglas estables, menos trámites y mejores condiciones para desarrollar proyectos. Si logramos ese equilibrio, el sector productivo será el primero en respaldar una agenda que fortalezca el crecimiento económico y beneficie a toda la sociedad. En los próximos meses el país volverá a discutir el salario mínimo en un contexto de inflación elevada, tasas de interés altas y una economía que necesita generar más empleo formal. ¿Cómo encontrar ese equilibrio? Esa es precisamente la responsabilidad de quienes diseñan la política pública. Cada decisión tiene efectos sobre el resto de la economía y hay que medirlos con cuidado. Cuando aumentan de manera importante los costos laborales, esos mayores costos terminan reflejándose en los precios, alimentan la inflación y obligan a mantener tasas de interés altas durante más tiempo. Al final, quienes más terminan pagando esas consecuencias son los propios colombianos, especialmente los de menores ingresos. El desafío es proteger el ingreso de los trabajadores sin poner en riesgo la generación de empleo formal, entendiendo que toda decisión económica debe evaluarse con una visión de largo plazo y no por su efecto político inmediato. Usted ha insistido en la necesidad de fortalecer el aparato productivo. ¿Qué necesita hoy la industria para volver a ser uno de los motores del crecimiento? Lo primero es entender que fortalecer el aparato productivo beneficia a toda la sociedad. En los últimos años Colombia tomó muchas decisiones de espaldas a ese objetivo. Encontramos regulaciones que dificultan producir, trámites que retrasan las inversiones, decisiones ambientales que terminaron frenando proyectos sostenibles y políticas energéticas que debilitaron la competitividad. Si queremos crecer de manera sostenida, debemos volver a crear condiciones para producir más, invertir más y generar más empleo. Ese debería ser uno de los grandes propósitos del próximo gobierno.