Lunes, 10 de Agosto de 2026

"En el mundo popular, las mujeres mayores siguen activas, con los nietos, haciéndose cargo"

ChileEl Mercurio, Chile 10 de agosto de 2026

Sigue activa y promueve una reflexión para recuperar formas de hacer política que se han perdido. Valora el empoderamiento femenino y, en su reciente viudez, invita a vivir la felicidad cotidiana de un modo más consciente y pleno.

H a pasado un año desde la partida de su marido, Mario Vidal, y Fanny Pollarolo dice que aún no se acostumbra, que su ausencia le está costando más de lo que esperaba. Seis meses antes habían cumplido 70 años de casados. Se conocieron cuando ella estaba en segundo año de Medicina en la Universidad de Chile y él era un joven psiquiatra. La primera invitación que él le hizo fue ir a pisar las hojas secas del Parque Forestal. "Él tenía algo sencillo y a la vez profundo. Una profundidad sin ninguna apariencia. Era la autenticidad misma".
A sus 91 años, la psiquiatra Fanny Pollarolo -exdiputada y militante del Partido Socialista- nos recibe una mañana lluviosa en el living de su casa. Tiene una risa amplia y fácil, que aflora sobre todo cuando recuerda momentos con Mario Vidal. Por ejemplo, cuando se casaron en el registro civil que quedaba en la Plaza Ñuñoa: "Yo tenía 19 años y andaba con mi libro de neurofisiología porque después tenía que ir a dar un examen. Las dos familias no se conocían y mis cuñadas no podían creer que esta lola chascona, que andaba con sus libros, era la señora de su hermano. Después nos hemos reído muchas veces de ese momento".
Hoy, Fanny vive con su hija mayor, Paulina, socióloga. En la entrada de su casa está el retrato de su hija menor, Carla, psicóloga y terapeuta familiar, quien falleció en 2012 por un cáncer. Su hijo Daniel, es músico oboísta. Seis nietos y tres bisnietos completan el núcleo familiar.
"Sé que soy una privilegiada. Pero me cuesta tanto que no esté Mario. Teníamos un vínculo muy fuerte. Caminábamos, conversábamos, !éramos tan cercanos¡". Cuenta que después del aniversario 70, su hija Paulina los llevó al Cajón del Maipo a recorrer los lugares de su luna de miel. "Fue precioso: llevamos libros, leímos y paseamos. Teníamos un árbol... Por lo menos le quedaba el tronco", recuerda riendo.
En sus vivencias de niña, la naturaleza también ocupa un lugar importante. Su primera infancia transcurrió en Linares. Su familia materna vivía allá. Y su papá, Carlos Pollarolo Maggi, llegó destinado como militar. Su mamá, Ángela, era hija de Arturo Villa, dueño de un gran almacén y fundador de El Heraldo de Linares, periódico que aún existe.
"Soy de la generación que más diferencias asumió con sus madres y sus abuelas, sin todavía decirse feministas, porque ese término no era parte de la cultura de mi familia. Pero yo sabía que dedicarme solo al hogar no iba a ser mi destino".
Se fueron a vivir a Santiago, a la calle Manuel Montt, y Fanny entró al Liceo 7 de Providencia. Ella era la segunda de cinco hermanos. Iban a todos los veranos a la casa que su abuelo materno tenía en el campo, cerca de Linares. "Yo sentía que mi abuela se había frustrado por haberse dedicado solo a lo doméstico. Ella pintaba y tenía cuadros bastante buenos. Su padre la llevó a Italia a conocer museos. Pero se casó muy joven, se dedicó a su casa, que era grande y bonita, y se clausuró su desarrollo artístico".
Fanny cuenta que de adolescente era reflexiva y pensaba mucho en lo que iba a hacer cuando grande. También era muy católica y le inquietaba el tema social: "No me gustaba que hubiera tanta desigualdad". Pero tuvo una crisis religiosa. Estaban viviendo en Traiguén, porque a su padre lo habían destinado allá. "Yo debo haber tenido unos 14 o 15 años, y llegaba muy temprano a misa de 9:00. Entonces me eligieron presidenta de la Acción Católica. Yo propuse que fuéramos a ver a unos ancianos abandonados y el cura decidió clausurar la Acción Católica porque consideró que yo era comunista".
Esa situación, así como la inconsecuencia que veía en algunos católicos, la alejó de la Iglesia por un tiempo. Y, cuando llegó a la Universidad de Chile a estudiar medicina, estuvo en el lado de los jóvenes de izquierda y no de los democratacristianos.
-¿Qué la hizo decidir estudiar medicina?
"Yo tenía dos elementos en el desarrollo de mi identidad. Uno era lo social, la relación con el otro. Y lo segundo era el deseo de saber, de investigar, de aprender. Además, en esos años estuvimos marcados por el tema de la salud pública, por el desarrollo de una salud que permitiera vivir en condiciones de bienestar".
-¿Y por qué optó por la psiquiatría?
"Por ese deseo de conocer, de abrir camino. De entender cómo funcionamos los seres humanos".
Cuenta que nunca dejó de creer en el alma humana y que volvió a acercarse a la Iglesia Católica en los tiempos de la dictadura. Trabajó en Villa Francia con el sacerdote Mariano Puga y colaboró con la Vicaría de la Solidaridad, al alero del cardenal Raúl Silva Henríquez. El día en que la tomaron detenida, ella alcanzó a gritar en la calle: "!Soy Fanny Pollarolo, avisen a la Vicaría...¡". "Y cuando íbamos llegando al lugar de detención, escuché que un tipo que estaba ahí, gritó: '!Ah, ya llegó¡ Nos están llamando de todas partes, nos tienen aburridos'".
En los años 80, participó en el movimiento Mujeres por la Vida, en el que un grupo de mujeres de distintas edades y orígenes se manifestaron pacíficamente en favor de los derechos humanos y de la recuperación de la democracia: "Hicimos un llamado a que, para detener la barbarie, teníamos que estar todos juntos y dejar de lado las diferencias. Es un llamado que le hicimos también a los políticos varones, porque en las directivas de los partidos había casi puros hombres".
En 1990, ya en democracia, Fanny Pollarolo renunció a la mesa central del Partido Comunista, argumentando que no estaban las condiciones para debatir con libertad las distintas posiciones al interior de la colectividad. Con otros disidentes del PC, en 1993 fundó el Partido Democrático de Izquierda (PDI), que ella presidió. En diciembre de ese año salió elegida diputada por el Distrito 3 (Tocopilla y Calama) con la más alta votación para una candidata mujer: 43,3%.
Antes de ser reelegida para un segundo período, a fines de 1997, dejó el PDI y pasó a integrar el Partido Socialista, donde milita hasta hoy. Es miembro de la comisión política y está en la Secretaría de Derechos Humanos de esa colectividad. Dos o tres veces a la semana, va a la sede del partido, en calle París, donde tiene una oficina. Fue elegida Líder Mayor en 2025, por Conecta Mayor UC, "El Mercurio" y la U. Católica. Y este año integra el jurado que elegirá a los 100 Líderes Mayores 2026.
-¿Cómo ve la situación política del país?
"Difícil, difícil para Chile y difícil para el mundo. Con este fenómeno mundial de la ultraderecha, se pone en riesgo la democracia. Es una nueva cultura, donde se debilita el bien común, el convivir".
-¿Cuál es su actividad hoy en el PS?
"Seguimos muy de cerca los temas que tienen que ver con derechos humanos y con la memoria. Y el diálogo político existe. Hoy día, el PS está realizando una conferencia bien interesante porque se trata de empujar a que, desde los comunales, desde la militancia de base, se reflexione sobre esta etapa histórica, que es muy compleja. Se está viviendo un riesgo de retrocesos muy grave. Un mundo no puede ser solamente producir. Mi foco está en los derechos humanos, en los grandes valores que han ordenado el sentido de la democracia".
-¿El socialismo democrático ha perdido relevancia en el debate hoy?
"Yo creo que... (reflexiona unos segundos). Sí, es una de las preguntas que nos estamos haciendo en esta conferencia. ¿Qué es ser socialista hoy? Creo que no le estamos planteando a la gente que reflexione cuál es la calidad de la sociedad. Está esta cosa 'practicista' de la política, del actuar en la minucia o en el conflicto, cómo cada cosa te está presentando la pérdida de los grandes valores".
-¿La política chilena está abierta a que las personas mayores participen?
"Se esperaría, incluso, que participara más un adulto mayor, que tiene una historia de trabajo y de pensamiento, que está lúcido, que tiene más tiempo y puede dedicarse más".
-¿Y se le da el espacio, la oportunidad?
"No creo que se le prive. No siento que haya un prejuicio".
-Entonces, ¿lo que falta es que las personas mayores se animen a participar más?
"Sí, y que organicen su tiempo para hacerlo".
-¿Usted se siente recibida y escuchada en su partido?
"Sí. Ha sido un tiempo en que todavía no estoy bien repuesta de la partida de Mario, y me llaman para preguntarme cómo estoy. Me echan de menos".
-¿Cómo ve el rol que han tenido las mujeres en este cambio de mirada respecto de los mayores?
"Yo creo que las mujeres la han llevado siempre, exigidas por la realidad. Sobre todo en el mundo popular, las mujeres mayores siguen activas, con los nietos, haciéndose cargo".
-Pero además de hacerse cargo, están haciendo cosas que antes no hacían.
"Sí, y se han impulsado políticas para ello. Está el programa de viajes para los mayores. Y en los consultorios, te mandan a talleres. En los sectores con más recursos, van al gimnasio, a talleres y aprenden a manejarse con la tecnología. Me da la impresión de que lo hacen más que los hombres".
-¿En qué se debe dar más participación a las personas mayores?
"Los mayores podemos desplegar más el cuidado de lo que tenemos. Cuidar nuestra ciudad y nuestro planeta. Cuidarnos nosotros. Ver cómo ponemos bellas las calles y cómo aprendemos a disfrutarlo. A veces, pensando en Mario, me pregunto, ¿cómo no estuve más consciente de lo feliz que era? Es la toma de conciencia, es vivir la vida más profundamente".
-A la luz de su experiencia, ¿qué les está faltando a los actuales dirigentes políticos?
"A ver, ¿cómo podría llamarlo? (Reflexiona unos segundos). Reducir al máximo el interés personal".
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