Estudio proyecta que Chile podría eliminar el cáncer cervicouterino antes de 2040
Expertos destacan el avance debido a "políticas públicas bien pensadas", pero advierten que será necesario ampliar estrategias, como la vacunación contra VPH y llegar a la población rural y migrante.
Chile podría convertirse en uno de los primeros países del mundo en eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública. Así lo proyecta un estudio publicado en The Lancet Global Health que sitúa al país entre aquellos con más probabilidades de alcanzar esa meta antes de 2040.
Esta enfermedad, que se origina en las células del cuello del útero, registra más de 600 mil nuevos casos al año a nivel global y cerca de 280 mil muertes.
En Chile, entre 2021 y 2025 fallecieron 3.319 mujeres por esta causa, según el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS).
Los resultados del nuevo estudio "son una buena noticia" y "reflejan décadas de políticas públicas bien pensadas y aplicadas", pero "aún hay trabajo por hacer para llegar a la meta", señala Fernán Gómez, investigador del Centro de Oncología de Precisión de la Universidad Mayor y coautor del estudio, realizado en conjunto con investigadores UC y de la Universidad de Stanford.
El equipo analizó a 175 países y evaluó qué tan preparados están de acuerdo a 270 indicadores -como infraestructura sanitaria y estabilidad institucional- para reducir los nuevos casos de esta enfermedad por debajo del umbral fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS): menos de cuatro casos por cada 100 mil mujeres.
Actualmente, este indicador en Chile se mantiene en torno a 11 casos por cada 100 mil mujeres.
El estudio concluye que Australia y Nueva Zelandia podrían alcanzar la meta antes de 2030. Francia, Suecia y Chile, en tanto, aparecen entre los países que podrían conseguirlo antes de 2040.
En el otro extremo, países como Bolivia, Bangladesh y Nigeria, tendrían una posibilidad casi nula de cumplir con las metas en 2050.
El cáncer cervicouterino es uno de los pocos tumores que pueden prevenirse. La mayoría de los casos se relaciona con una infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH), frente al cual existen vacunas. En Chile está garantizada desde el 2014 para niños y niñas.
"El país se encuentra en un contexto favorable porque la vacunación contra el VPH forma parte de las políticas públicas, pero también cuenta con una atención primaria sólida, centros hospitalarios de referencia y una estructura sanitaria que permite responder frente a esta enfermedad", explica Gómez.
Concuerda Francisco Larsen, oncólogo radioterapeuta de Clínica Iram, quien no es parte del estudio. "Chile cuenta con un programa de vacunación de amplio alcance", además de "buena infraestructura sanitaria" y "políticas que se han mantenido en distintos gobiernos".
Dania Acuña, gineco-oncóloga, asesora del Observatorio del Cáncer y directora médica de la Agrupación de Mujeres con Enfermedades Ginecológicas Oncológicas, quién tampoco participó en el trabajo, dice que los datos "hablan bien de nuestro sistema sanitario, pero nos falta mucho, principalmente en equidad regional" (ver recuadro).
Para prevenir este cáncer, la vacunación se complementa con la posibilidad de detectar precozmente lesiones que pueden evolucionar hacia cáncer mediante exámenes como el Papanicolaou y otros test. Estos métodos han llevado a numerosos países a impulsar estrategias para eliminar la enfermedad.
Inglaterra, por ejemplo, informó el mes pasado que entre 2020 y 2024 no registró muertes por este cáncer en mujeres veinteañeras.
En el caso de Chile, los expertos plantean que alcanzar la erradicación antes de 2040 dependerá de fortalecer estrategias. Un desafío clave es "avanzar hacia otras políticas que no solamente se centren en la vacunación", advierte Gómez.
Entre ellas menciona ampliar el uso del test molecular para detectar el VPH, facilitar estrategias como la autotoma y asegurar que el sistema pueda procesar todas las muestras y darle continuidad a la atención.
El investigador agrega: "También tenemos que asegurar que las decisiones basadas en evidencia sean sostenibles y se mantengan durante los próximos años".
Para Larsen, una tarea pendiente tiene que ver con ampliar la búsqueda activa de la enfermedad. "Hay grupos de mujeres a los que no se está llegando, principalmente en el mundo rural y entre la población migrante", asegura.
Para Acuña, otro desafío será "aumentar los grupos etarios cubiertos por la vacunación" contra VPH, es decir, adolescentes y adultos. "Quienes quedan fuera del programa escolar deben acceder de manera particular, lo que introduce una barrera económica", comenta.
En adultos, la vacuna se aplica en tres dosis que rondan cada una los 150 mil pesos.
La especialista también advierte sobre la necesidad de "reducir el estigma que todavía rodea al VPH y fortalecer la educación sexual, lo que contribuirá a que más personas consulten precozmente y participen de los programas de prevención".
Para Larsen, "más que una noticia para celebrar, este estudio es una señal de que vamos por buen camino". Y concluye: "Chile tiene todo para eliminar este cáncer como problema de salud pública, pero no basta con mantener lo hecho; hay que redoblar los esfuerzos".
''Chile está en un contexto favorable, pero tiene que avanzar hacia otras políticas que no solamente se centren en la vacunación". FERNÁN GÓMEZ INVESTIGADOR DE LA U. MAYOR
Equidad regionalAcuña opina que la posición de Chile frente a la posibilidad de eliminar la patología, refleja "una esperanza", pero es enfática en que el abordaje de este y otros tipos de cáncer también exige "reducir las brechas regionales en el manejo de la enfermedad". La especialista, quien trabaja en el Hospital de La Serena, sostiene que todavía "hay pacientes en Chile a las que les avanza la enfermedad mientras esperan radioterapia o porque tienen que trasladarse a otra región para ser atendidas, debido a las listas de espera. Muchas deben dejar a sus hijos por semanas porque deben irse fuera de su casa para tratarse", asegura.
La vacunaAunque en Chile la vacuna contra el VPH está garantizada en edad escolar a través del Programa Nacional de Inmunizaciones, los expertos recalcan que también es útil en adultos. "Su beneficio está validado hasta los 45 años", afirma Larsen, quien señala que quienes deseen recibirla pueden hacerlo de manera particular, previa evaluación médica. En adultos, el esquema contempla tres dosis. "La segunda dosis se administra a los tres meses y la tercera a los seis meses", precisa el médico.