Filantropía 2.0: el avance desde la donación puntual hacia una inversión estratégica
Icare y las fundaciones Luksic y Teletón promueven una nueva mirada que "mida resultados sin perder el propósito".
Chile enfrenta el desafío impostergable de acelerar el tránsito desde la donación puntual hacia un modelo de inversión social inteligente, medible y sostenido en el tiempo, afirma una iniciativa impulsada por Icare y las fundaciones Luksic y Teletón.
En un encuentro en Icare que reunirá a representantes del mundo empresarial, la academia y la sociedad civil, se estrenará hoy la Mesa de Inversión Social y presentará el informe "De la intención a los resultados: El giro hacia la inversión social", un documento que plantea cómo, durante décadas, la filantropía en el país puso el foco en cuánto se daba y que ahora debe evolucionar para centrarse en los efectos que produce.
"Estamos en ese momento en el que podemos decidir cómo será la próxima etapa del desarrollo de Chile. En el que podemos crear y difundir un modelo pensando en los desafíos del futuro. Un modelo que mida resultados sin perder el propósito, que combine evidencia con calidez en el servicio. Que ponga a las personas en el centro y confíe en sus capacidades para salir adelante", describe Isabella Luksic, vicepresidenta de la fundación de su familia.
De acuerdo con el reporte, a partir de las modificaciones a la legislación sobre donaciones, el número de fundaciones creció un 8% entre 2005 y 2023, mientras que los montos aportados aumentaron un 57,8% real entre 2018 y 2023. Sin embargo, esta cifra récord proviene casi de la misma base corporativa, cercana a las 6.800 empresas donantes. El análisis señala que la evidencia demuestra que la clave ya no reside en sumar más incentivos ni más organizaciones, sino en transformar el enfoque con el que se invierten estos recursos: donar más dinero no equivale automáticamente a lograr mayor impacto real.
Macarena Cea, gerente general de Fundación Luksic, detalla que el objetivo es impulsar un nuevo modelo donde los recursos no sean simplemente una donación, sino que se destinen a cambiarles la vida a las personas. "De hecho, con los mismos recursos que hoy se invierten podríamos lograr más y mejores resultados si nos enfocamos en la implementación", argumenta.
Los cuatro pilares de la estrategia
Para superar la mirada centrada en "cuánto se dona" y avanzar hacia "cómo se invierte", el modelo aconseja abandonar la lógica que trata a las personas como beneficiarias pasivas de la filantropía. En su lugar, promueve una lógica de derechos que las reconoce como agentes activos de su propio cambio.
Según el documento, esta inversión social de calidad se sostiene en cuatro pilares fundamentales: diseño basado en evidencia científica; cocreación enfocada en las necesidades reales de las comunidades; excelencia en la implementación técnica, y medición rigurosa de resultados que transite progresivamente hacia evaluaciones de impacto.
Dos casos de éxito
Casos emblemáticos en el país ilustran la viabilidad de este giro. Uno de ellos es la Fundación Teletón -que pasó de una casona con 14 profesionales en 1978 a una red de 15 institutos en 2026- que aplica herramientas validadas como Kidscreen para evaluar la calidad de vida directamente desde la percepción de niños y jóvenes. Otro ejemplo, el programa Aspiraciones de la Fundación Luksic aborda brechas informativas en la educación técnico-profesional, en el que se hace un monitoreo continuo y una evaluación de resultados.
El tamaño de la organización no es un obstáculo para implementar este modelo, explica Renzo Corona, presidente de Icare. "Una fundación más pequeña puede partir por definir bien el problema que quiere resolver, buscar aliados en la empresa, en la sociedad civil o en la academia, y comprometerse a evaluar lo que va logrando aunque sea en menor escala", ejemplifica. También remarca que "Chile necesita que cada peso destinado a impacto social esté bien diseñado, bien implementado y medido".
Guillermo Tagle, presidente del directorio de Teletón Chile y del grupo de Economía Plateada de Icare, asegura que "la inversión social no solo genera un impacto positivo en las personas, sino que también contribuye al desarrollo y crecimiento del país y las empresas". Expone que es necesario "seguir mejorando en simplificación de procesos y certeza jurídica para que los donantes no tengan incertidumbre respecto de potenciales cuestionamientos o fiscalización respecto de lo donado y también, que las fundaciones y las organizaciones de la sociedad civil, en general, sigan progresando en su capacidad de medir, reportar y cuantificar los resultados y el impacto de lo que logran, con los recursos que reciben en donación, para la realización de sus proyectos y desafíos".