Burke y la crisis con las colonias
A diferencia de otros personajes de la época, Burke tenía un conocimiento importante de la situación norteamericana.
Burke ha sido descripto algunas veces como un partidario de la independencia norteamericana, lo que no es exacto, fue un firme defensor de la integridad del imperio británico, pero es cierto que tuvo un enfoque pragmático y conciliatorio hacia el tema que lo distinguió de las posiciones predominantes en su tiempo.
A diferencia de otros personajes públicos de la época, Burke tenía un conocimiento importante de la situación norteamericana, lo que se evidencia desde la temprana obra que escribió junto a su "primo" William Burke An Account of the European Settlements in America (1757) o en su rol de agente colonial para la Asamblea de New York entre 1770 y 1775. Como expresó él mismo: "Creo que conozco América. Y si no la conozco, mi ignorancia es incurable, pues no he escatimado esfuerzos por comprenderla". Aunque crítico de algunos aspectos como el trato dado a los nativos, los esclavos africanos o la intolerancia hacia algunas religiones, en términos generales Burke destaca el espíritu de libertad del pueblo norteamericano.
Como comenta Harry Dickinson: "Lo que debe notarse particularmente en el Account son los frecuentes comentarios sobre la libertad civil y religiosa de que gozaban los colonos americanos, y el grado en que ya manejaban sus propios asuntos, sin las trabas de la interferencia del gobierno o el parlamento británico". Analizando la visión de los Burke en esta obra señala Richard Bourke: "Las colonias británicas eran un producto del amor a la libertad más que el resultado de una planificación ministerial, y su administración debía respetar los términos de su fundación original".
El proceso independentista de Estados Unidos es largo, pero sin dudas las consecuencias de la guerra de los siete años (1753-1763) ganada por Inglaterra a un costo fiscal muy alto, a lo que se sumaba la necesidad de sostener un ejército en Norteamérica determinó una serie de leyes que deterioraron gravemente la relación a ambos lados del Atlántico. La aprobación de un impuesto directo bajo la Ley de Sellos en 1765 -el mismo año en que Burke ingresó al Parlamento- desató una ola de protestas bajo el célebre lema de "no taxation without representation".
Con la caída del gobierno de George Grenville, que había aprobado la Ley de Sellos, advino el gobierno del Marqués de Rockingham, del que Burke era secretario privado y pronto principal pluma. La nueva administración resolvió la derogación el impuesto en 1766, acompañada de otra ley, la Declaratory Act, que reafirmaba en abstracto la autoridad del Parlamento sobre las colonias "en todos los casos, cualesquiera que fueren". Burke promovió tanto la derogación de la Ley de Sellos como la aprobación de la Ley de Declaración, pensando que sería un camino sensato para equilibrar los distintos intereses en juego. Sin embargo, el gobierno de Rockingham tuvo vida efímera y los posteriores, especialmente el de Lord North, siguieron pésimas políticas a los ojos de Burke, que volvieron el conflicto inevitable.
Como comenta Bailyn: "Los colonos creyeron ver emerger, del cúmulo de acontecimientos ocurridos durante la década posterior a la Ley de Sellos, un patrón cuyo sentido era inconfundible. [.] un ataque deliberado, lanzado de manera subrepticia por conspiradores contra la libertad tanto en Inglaterra como en América".