Miércoles, 12 de Agosto de 2026

Prevenir para salvar vidas

PerúEl Comercio, Perú 12 de agosto de 2026

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia este lunes, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), ha dejado más de 200 fallecidos, miles de viviendas averiadas, 61 edificios colapsados y un país en desastre nacional

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia este lunes, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), ha dejado más de 200 fallecidos, miles de viviendas averiadas, 61 edificios colapsados y un país en desastre nacional. Las imágenes de las zonas afectadas de Cali, Pereira y Manizales no deberían leerse como una tragedia ajena, sino como un espejo incómodo. Como ya advertimos en estas páginas, el país no está ni de cerca preparado para un sismo de gran magnitud, y lo ocurrido en Venezuela hace mes y medio y ahora en Colombia debe tomarse como una advertencia y no como anécdota regional.El Perú vive sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y arrastra una deuda sísmica no saldada desde 1746, cuando un terremoto y un tsunami mataron a cerca del 8% de la población de Lima y el Callao. Doscientos ochenta años después, esa energía sigue acumulada frente a la costa central, y la vulnerabilidad urbana ha crecido. Esto sin dejar de mencionar que estamos a pocos días del aniversario del último gran terremoto que sufrió el país en Pisco. Con todo ello, el dato más elocuente lo dio un informe de Grade: de 6,6 millones de viviendas en el país, el 71% fueron autoconstruidas, y de ellas solo el 3% alcanza un nivel adecuado de calidad constructiva. Miles de hogares podrían no resistir un sismo como el de Colombia.Por eso el Estado no puede seguir postergando lo que ya sabe que debe hacer. Primero, dar asistencia técnica a las viviendas autoconstruidas que serían las más vulnerables ante un movimiento sísmico: ingenieros y municipios asesorando, materiales certificados y créditos blandos para reforzar lo ya construido sin licencia, plano o un material adecuado. Segundo, avanzar en la gestión de suelos, con microzonificación sísmica actualizada, catastros confiables y fiscalización que impida edificar sobre quebradas, taludes o rellenos, como ha ocurrido en tantas ciudades. Nada de esto es nuevo; falta la decisión política de ejecutarlo con presupuesto y plazos.A ello se suma la preparación ciudadana, hoy casi inexistente. La mayoría del país no tiene mochila de emergencia ni conoce el punto de encuentro de su edificio. Cambiar esto no exige gran inversión, sino voluntad comunicacional: una campaña nacional, sostenida, que convoque a influencers y medios para instalar la cultura de la mochila de emergencia con la misma insistencia con que se difunde cualquier tendencia viral. Una buena oportunidad para empezar a hacerlo es este viernes 14 en el simulacro nacional multipeligro ?Por un país preparado?, que se llevará a cabo en todo el territorio nacional a las 3:00 p.m.Colombia entierra hoy a sus muertos y el Perú sigue debiéndole una respuesta a su próximo gran sismo. La diferencia entre una desgracia y una catástrofe la marca la preparación. El Gobierno tiene la obligación de actuar antes, no después del remezón, para prevenir antes de lamentar una tragedia.

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