Adelaida Larraín y su exploración de agua, color y hebras
Destacada acuarelista, la artista chilena investigó el trabajo textil en comunidades andinas del Cusco y traspasó a sus lienzos los colores y patrones tradicionales de las tejedoras. La muestra "Warmi-Warmi: diálogos de manos y color" se exhibe en la Corporación Cultural de Las Condes.
Maestra en la técnica de la acuarela, Adelaida Larraín es licenciada en Artes Plásticas de la Universidad Católica y luego obtuvo un doctorado en Bellas Artes en la Universidad Complutense. A partir de su primera exposición, en 2007, ha realizado distintas muestras -una de ellas en la prestigiosa Casa de América en Madrid- en las que ha exhibido sus acuarelas, por lo general en formatos grandes con atmósferas acuosas (suele usar mucha agua en sus obras).
Chiloé y los parajes de Castilla-La Mancha, en España, han sido algunos de los lugares que han inspirado a la creadora, que hace algunos años volvió a Chile. "En 2022 me puse a pintar, a experimentar, a soltarme en materia de color, porque venía de una paleta muy tierra desde España", relata.
En esta exploración del color e impulsada por su marido, de nacionalidad peruana, le surge la inquietud de viajar a la "montaña de siete colores", situada a 70 kilómetros al sur de Cusco. Fue una experiencia marcadora. "Estar ahí, a 5 mil metros de altura y apreciar los colores que emanan de la geografía y de los minerales de la tierra, fue maravilloso. También me encontré con la belleza de los textiles de la zona".
En paralelo al cultivo del arte y la acuarela, la trayectoria de Larraín ha estado marcada por su inquietud por vincular el arte con la sociedad. "La docencia siempre me ha acompañado y me ha inspirado. Vas entregando tu intuición y tu arte, pero también los alumnos te entregan mucho, hay una reciprocidad importante". Fue una preocupación que la llevó a España, a estudiar un doctorado para relacionar el arte con el bienestar, la promoción y la prevención de la salud (distinto al arteterapia).
"Realicé prácticas en los centros de Madrid Salud, al servicio de los pacientes sanos que lo necesitaban. Niños, población gitana, inmigrantes, grupos de mujeres, muchos grupos en paralelo. Les hacía ver que pintar era como respirar, mirar, volver a ver con otros colores. Les ayudaba a plantear otra mirada ante la vida".
Esa inquietud la plasmó luego en Perú. Tras su experiencia en las montañas del Cusco, buscó conocer la historia, el concepto y valor de los textiles andinos, trabajando con tejedoras gracias a las gestiones de Alejandra Rivera, impulsora de Pallay, iniciativa que intenta rescatar, potenciar y comercializar el valioso trabajo textil de la zona. Con mujeres vinculadas a Pallay, Larraín aprendió la técnica del telar de cintura. Ella, a su vez, les enseñó la técnica de la acuarela. Entre todas realizaron una obra comunitaria, que se exhibe en la muestra en Las Condes. Dos de las tejedoras peruanas viajaron especialmente a la apertura de la exposición en Chile.
Inspirada en el trabajo de las mujeres andinas, Larraín decidió reemplazar en sus creaciones el papel (soporte usual de las acuarelas) por telas de lino, algo que parecía imposible. Finalmente, su experiencia y oficio le permitieron elaborar un proceso técnico que posibilitara la ejecución de la pintura al agua sobre tela. La artista crea y no reproduce el modelo de los textiles, reinterpretándolos desde la solución acuosa de la acuarela. Pinta manchas que, con gran control, remiten a la textura, el cromatismo y la estética de los textiles andinos.
"Esta muestra es un diálogo con el telar, fuente de inspiración, donde el cruce de las hebras se ve enriquecido por la vibración y fluidez de la acuarela", escribió sobre estas creaciones el académico Jorge Olaechea, vicerrector académico y de investigación de la Universidad para el Desarrollo Andino Lircay. Olaechea reflexiona que "al cruzar las líneas del soporte, el agua y el color se mimetizan con las fibras, exaltando la riqueza de la expresión andina (...). Quizás no exista un modo más preciso de describir una obra intercultural ".
Adelaida Larraín confiesa que está emprendiendo un camino con muchas posibilidades creativas. "Por primera vez no me siento vacía tras montar una exposición. En otras exhibiciones me pasaba que sentía que llegaba a un fin. Ahora siento que estoy en un recorrido que recién comienza. El lino, la acuarela, el tejido me abren infinitas posibilidades. Hay mucho por crear y compartir".
"Warmi-Warmi: diálogos de manos y color" se exhibe hasta el 30 de agosto en Nuestra Señora del Rosario 30. Con entrada liberada, la exposición abre de martes a domingo, de 10:30 a 19:00 horas.