Vacunación a lo largo de la
vida es la política pública más efectiva del sistema de salud
Líder médico del área
de vacunas del Clúster
Norte de Latino América de Pfizer
Líder médico del área
de vacunas del Clúster
Norte de Latino América de Pfizer.
Jorge
La Rotta
Más que una decisión normativa, la actualización del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) debe fundamentarse en la evidencia científica que oriente la inclusión, exclusión y modernización de las estrategias de inmunización. En un contexto demográfico dinámico, marcado por el envejecimiento poblacional, los cambios en la estructura etaria y sus crecientes repercusiones para la salud pública, resulta fundamental que los esquemas de vacunación evolucionen para responder a las necesidades reales de cada población. La Organización Mundial de la Salud promueve estrategias de inmunización desarrolladas con amplias contribuciones de países y organizaciones, adaptadas a los contextos nacionales y respaldadas por mecanismos de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas para maximizar su impacto en salud. Desde esta perspectiva, avanzar hacia un modelo de inmunización a lo largo del curso de vida es esencial para responder al envejecimiento poblacional y a la carga persistente de enfermedades respiratorias y otras enfermedades prevenibles por vacunación que afectan a niños, adultos mayores y personas con comorbilidades. La evidencia disponible en las Américas respalda la necesidad de integrar la vacunación pediátrica, del adolescente, del adulto y del adulto mayor, reconociendo que la inmunización no debe considerarse una intervención exclusiva de la infancia. En este marco, el desafío consiste en consolidar un sistema de inmunización capaz de traducir los avances científico-tecnológicos en una protección efectiva para toda la población, mediante la actualización permanente del PAI, el fortalecimiento de sus capacidades operativas y la reducción de barreras de acceso. A dos años de la sanción de la Ley 2406 de 2024, Colombia tiene la oportunidad de pasar de la intención a la implementación y consolidar un Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) moderno, sostenible y con mecanismos de actualización periódica que le permitan responder a la evolución de los desafíos sanitarios y a los avances de la ciencia. Esto supone asegurar un financiamiento sostenible que garantice la capacidad del sistema para responder a las necesidades de la población, fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la calidad de los datos, ampliar coberturas y garantizar que las decisiones sobre vacunación se sustenten en evidencia sólida. Por ello, resulta fundamental que la modernización del PAI sea priorizada en el marco del próximo Plan Nacional de Desarrollo. Se trata de una prioridad estratégica para la salud, la productividad y el bienestar del país. Alcanzar este objetivo requerirá también el compromiso y la participación activa de los diferentes actores del sistema. En ese esfuerzo, la comunidad médica debe ser reconocida como un aliado estratégico, no solo en la atención de los pacientes, sino también en la construcción de una visión compartida sobre el futuro de la salud pública en Colombia. El fortalecimiento de las capacidades de los profesionales de la salud y el desarrollo de estrategias efectivas de comunicación son elementos fundamentales para aumentar la cobertura de vacunación, mejorar el acceso a los servicios y fortalecer la confianza de la población en las vacunas. La inmunización a lo largo del curso de vida implica reconocer que la prevención no termina en la infancia. Los adultos mayores, las personas con comorbilidades, las gestantes y otros grupos vulnerables continúan enfrentando un riesgo significativo de enfermedades prevenibles por vacunación, particularmente infecciones respiratorias como influenza, enfermedad neumocócica y virus sincitial respiratorio, lo que hace necesaria una estrategia de protección continua a lo largo de todas las etapas de la vida. En este sentido, modernizar los programas de inmunización mediante un enfoque basado en evidencia y alineado con las necesidades de cada país permite fortalecer la toma de decisiones, mejorar la implementación de los programas y ampliar los beneficios de la vacunación para la población. Adoptar las estrategias y buenas prácticas promovidas por la OMS y la OPS, e integrarlas con las prioridades nacionales, contribuye al desarrollo de sistemas de salud más equitativos, resilientes y orientados a la salud universal.