Medidas contra la informalidad que no recortan derechos
VICTOR
Por Apoyo Consultoría
Un documento de trabajo del Ejecutivo, que circula desde fines de julio, reúne propuestas para un eventual pedido de facultades, pero aún no constituye una posición definitiva. El componente laboral ha generado controversia, sobre todo, por algunas medidas percibidas como un posible recorte de derechos laborales, en particular las referidas al empleo juvenil y a la flexibilización laboral.Ante la presión, excluir el componente laboral sería un error para un país que enfrenta una crisis de informalidad. Evitar una disputa política no debería llevar al Gobierno a retirar todo el capítulo. Las medidas orientadas a reducir barreras concretas a la contratación formal pueden impulsarse desde ahora.El pedido de facultades no tiene que resolver toda la agenda laboral, pero sí habilitar al menos tres medidas contra la informalidad. Apoyo Consultoría propone que el texto final permita aprobar un régimen laboral único y progresivo, un incentivo tributario a la contratación formal de jóvenes y una definición semanal del trabajo a tiempo parcial. Ese debería ser el piso del componente laboral.Dos de estas medidas avanzan en direcciones que cuentan con amplio respaldo ciudadano. Ambas surgieron de los consensos alcanzados en EncontrarNos por el Perú, una iniciativa de Apoyo Consultoría y EsHoy.1. La primera medida busca eliminar el castigo regulatorio que aparece cuando una empresa crece. El documento de trabajo ya recoge el objetivo de un régimen proformalización; la delegación debería traducirlo en un régimen único y progresivo que permita a las mypes crecer en la formalidad. Las vacaciones y gratificaciones se equipararían desde el inicio con las del régimen general, mientras que los aportes a salud y pensiones aumentarían gradualmente con la remuneración hasta igualar los del régimen general cuando esta supere las 4 UIT anuales. El reparto de utilidades comenzaría con una tasa reducida desde el trabajador 15 y aumentaría hasta alcanzar la tasa general con el trabajador 25, en lugar de activarse abruptamente al superar los 20 trabajadores. Así, las obligaciones laborales aumentarían gradualmente conforme la empresa crezca, sin generar saltos abruptos ni afectar derechos adquiridos. 2. La segunda medida intenta reducir el costo de contratar formalmente a jóvenes sin experiencia. El objetivo del documento de trabajo de promover el empleo juvenil debería concretarse mediante una deducción adicional y temporal del Impuesto a la Renta por cada joven de 18 a 29 años contratado formalmente y sin empleo formal reciente. Además del sueldo, la empresa deduciría la diferencia entre este y dos salarios mínimos. Por ejemplo, por un joven que gana el salario mínimo (S/1.130), la empresa deduciría S/2.260. Para una empresa sujeta a la tasa general del Impuesto a la Renta, esto representaría un ahorro de unos S/5.000 al año, cerca del 30% del costo salarial. El incentivo disminuiría conforme aumenta el sueldo y desaparecería al alcanzar dos salarios mínimos, sin recortar derechos. Para reducir el riesgo de reemplazos, el beneficio aplicaría solo a empresas cuya planilla supera el promedio del año anterior. Estimamos que la medida generaría 35 mil empleos formales juveniles, con un costo fiscal directo equivalente al 0,15% de la recaudación actual del IR.3. La tercera medida busca definir el trabajo a tiempo parcial con un criterio semanal y no diario. Hoy se exige una jornada menor de cuatro horas diarias. En su lugar, debería considerarse como tiempo parcial toda jornada de hasta 24 horas semanales, sin importar su distribución. Así, una persona podría trabajar ocho horas por tres días y disponer de tiempo para estudiar, cuidar a un familiar o tener otra ocupación. La regla actual restringe estas opciones y puede dejar fuera del empleo formal a quienes necesitan compatibilizar el trabajo con otras responsabilidades.