El Comercio, Perú
15 de agosto de 2026
El titular del Minjus plantea que el Perú impulse una reforma del SIDH. Además, aborda sus primeras medidas, la crisis penitenciaria y el pedido de facultades al Congreso que aún se alista.
Varios de sus colegas han denunciado irregularidades detectadas durante el proceso de transferencia. ¿Ha identificado alguna en el Minjus?Los conductos legales ya están siendo articulados. Pero se puede mencionar, por ejemplo, que el anterior gobierno no nos ha dejado dinero ni para limpieza ni para seguridad. El dinero que se había presupuestado se acabó el 30 de junio. Es una situación absolutamente anómala que, obviamente, se refiere a una exacerbación de la provisionalidad.?¿La crisis política ha afectado operativamente a los ministerios?Y no solamente a los ministerios. Al INPE, por ejemplo. Tiene graves problemas de financiamiento y de sentido del deber, muchas veces, porque han cambiado directores y autoridades dentro de los penales prácticamente a discreción, muchas veces, de bandas criminales. [?] No tenemos dinero para cosas elementales. Y eso habla de mal manejo. Si la gente que estaba ha hecho desaparecer el dinero de limpieza, no quiero pensar qué ha sucedido con la cooperación internacional o con fondos de otras entidades. Todas estas cosas van a ir saliendo.?¿Cuál será la prioridad de su gestión?Un ministerio eficiente. Segundo, cumplir con los objetivos que tienen las dos ramas: Justicia y Derechos Humanos. Tenemos pendiente el posicionamiento del Perú prorreforma del Sistema Interamericano de Derechos Humanos [SIDH]. La reforma de todo el sistema penitenciario, con todo lo que eso significa. [?] Establecer una especie de conciliación entre la PNP y el Ministerio Público, para que exista un solo protocolo para el inicio y desarrollo de la investigación preliminar. El tema de la flagrancia. Un subsistema dedicado exclusivamente a lo que está agobiando en este momento a muchos ciudadanos, pero que este fenómeno delictivo no encaja en flagrancia y, si se lleva al sistema regular, va a pasar muchos años. [?] El sistema penal se ha pervertido de tal forma que el garantismo es entendido como que el delincuente, sus derechos y sus garantías son mucho más importantes.?¿El gobierno va a pedir la salida del Perú del SIDH, de la Corte IDH?Entendemos de que esa no ha sido una promesa de campaña ni una decisión del actual gobierno. No se ha discutido todavía en el gabinete. Pero, personalmente, entendemos de que lo que se tiene que hacer es, ante una administración de justicia como la nuestra, que es incierta ?en realidad, todo depende de la calidad o de la ideología del juez que a uno le toque?, necesitamos un sistema que garantice los derechos fundamentales de los ciudadanos. Pero, obviamente, en el contexto político hemisférico, estamos en la oportunidad de oro para poder negociar con los otros representantes ante la OEA de los países que ahora son democráticos, que ahora creen en la democracia y creen en los derechos, pero también en la libertad, negociar la reforma profunda del Sistema Interamericano, incluyendo el cambio de funcionarios, que son los más ideologizados. El problema muchas veces no está en los comisionados y en los jueces, sino en los funcionarios que responden a intereses y a las agendas financiadas por ONG determinadas de carácter internacional.?¿Va a proponerle a la presidenta la reforma del SIDH?Sí. Esa es una de las banderas no solamente del Minjus, sino, en realidad, de la mayor parte de la comunidad jurídica peruana.?¿Cómo se va a implementar la propuesta de incorporar a las FF.AA. en el resguardo de los penales?Ya hemos procedido a declarar en estado de emergencia al sistema penitenciario y, vía legislativa [por decretos], vamos a propiciar que las FF.AA. hagan control perimétrico de los penales, por lo menos para evitar el ingreso de artefactos indebidos y la presencia de antenas en los alrededores que sirven para la organización criminal.?¿Cuándo se verá su ejecución?El proyecto de ley autorizativa de legislación delegada debe ser entregado a fin de esta semana o, en el peor de los casos, a mediados de la próxima semana, con un cálculo pesimista. El Congreso va a tener que aprobarlo, pero eso también tiene su procedimiento. [?] Por eso estamos hablando [de] no más de dos meses, en que podamos tener ya aprobados los decretos pertinentes en materia de seguridad y podamos comenzar a ordenar el tema penitenciario.?Según la última encuesta de Datum, el gobierno se inicia con un 60% de aprobación. ¿Cómo interpreta esta cifra el Ejecutivo? La ciudadanía está pidiendo resultados inmediatos.Pide resultados inmediatos que, obviamente, por sentido común, no se van a dar. Se puede empezar a combatir el crimen, pero, así como Ecuador, no se va a lograr de la noche a la mañana. Lo de El Salvador demoró mucho tiempo. Es una tarea de mediano aliento. Hay que interpretarlo como confianza y esperanza. Del 2000 hasta el 2026, la historia del Perú habla de antifujimorismo militante como forma de gobernar al país. Y se le dijo en esta candidatura a la presidenta de que hasta un panetón le iba a ganar… pues bien, ganó, y empieza una nueva etapa. El antifujimorismo ya no tiene sentido. Ahora, hay que ver los resultados y hay que someterse al juzgamiento del electorado.