Sábado, 15 de Agosto de 2026

Experiencia sin límites

ChileEl Mercurio, Chile 15 de agosto de 2026

La sala "Chile Astronómico", síntesis del desarrollo y la tradición nacional en esa área, y la reactivación de la "Rueda de Larmahue", monumental escultura audiocinética creada por Francisco Gazitúa, son parte de las novedades del Centro Interactivo de los Conocimientos, que reúne al Museo Interactivo Mirador (MIM), la Plaza Solar y el Bosque Adriana Hoffmann, entre otros espacios e iniciativas que dan cuenta de la vitalidad cultural de este proyecto emplazado en el Parque Brasil, en La Granja.

L as últimas semanas han sido intensas y muy positivas para el Centro Interactivo de los Conocimientos, uno de los espacios culturales y educativos más vibrantes del país que, a través de distintos programas, módulos y propuestas, amplía la experiencia de conocer, sentir y tocar el arte, la ciencia, la naturaleza y la tecnología en un mismo lugar. Ubicado en 16 hectáreas del Parque Brasil, en la comuna de La Granja, este complejo acaba de reinaugurar la "Rueda de Larmahue", monumental escultura audiocinética de 45 metros de largo y 12 de altura, hecha por el artista Francisco Gazitúa. Fue una pieza clave de la oferta de contenidos del Museo Interactivo Mirador (MIM) cuando abrió sus puertas a público el 4 de marzo de 2000, incorporando una serie de objetos e instalaciones que, de manera práctica, lúdica y directa, facilitan la compresión de fenómenos naturales, físicos, biológicos o atmosféricos.
Inspirada en el tradicional método de regadío de las azudas o ruedas de Larmahue -propio de la Región de O'Higgins-, esta es una tremenda estructura de acero forjado y soldado, con una espiral y tubos metálicos que evocan dos zampoñas andinas; reinterpreta el sistema de elevación del agua y transforma su movimiento en energía, sonido y experiencia estética. Tras funcionar dos meses, fallas mecánicas concentradas en su motor, el reductor y el sistema de transmisión de la rueda mayor causaron que permaneciera detenida durante 26 años. Felizmente, luego de un proceso de restauración de cuatro años impulsado por el equipo del museo, esta escultura logró ser recuperada; no solo su movimiento y sonido, sino que además se reparó el espejo de agua que la rodea, potenciando el resultado del trabajo.
-Esta reactivación es muy significativa; es una de las mejores que he realizado, vinculando elementos como paisaje, identidad, territorio, música y ruralidad. Marcó mi camino en el hacer obras en el espacio público como se debe, a una escala considerable, siguiendo la línea de los maestros Samuel Román y Lily Garafulic. Me retrotrae a mis raíces culturales más profundas, que son la cosa campesina y la pasión por el trabajo de la forja -comenta Gazitúa. Su refacción se enmarca en el plan de recuperación patrimonial que el MIM viene impulsando desde 2022, cuyo eje central es devolver a los visitantes las obras y experiencias que definieron su espíritu fundacional, en el marco del plan maestro que lideró el arquitecto Gonzalo Mardones, bajo el alero de la Fundación Tiempos Nuevos.
-Esto va mucho más allá de que están por cumplirse 30 años desde el punto de origen del proyecto MIM o de pensar en mantenerlo vigente, actualizando su infraestructura y contenidos. Se trata de entender cuáles son los procesos de aceleración tecnológica que estamos viviendo. Analizar, por ejemplo, qué pasa con la inteligencia artificial o la mecánica cuántica; a la par de visualizar las problemáticas sociales, culturales y ambientales del hoy. Todo eso involucra una nueva relectura del complejo, de esta ciudadela -plantea Enrique Rivera, director ejecutivo de la institución.
Por ello, entre los hitos recientes, además de la apertura de una nueva tienda y de la mediateca Hipatia, destaca la restauración de seis hectáreas que conforman el Bosque Adriana Hoffmann, donde en los últimos años se cambió el sustrato y se plantaron más de veinte mil árboles nativos del centro y norte de Chile. Enfocado en la protección y sostenibilidad del medioambiente natural, permite a los visitantes potenciar su conexión con la naturaleza y entrega otra narrativa al Centro Interactivo de los Conocimientos. Cuenta con invernaderos, huertos comunitarios, frutales, módulos interactivos, un túnel con hierbas aromáticas y un humedal con cerca de 50 especies, que actúa como reservorio y espacio de investigación, conservación y reproducción.
Por si fuera poco, el Museo Interactivo de la Astronomía (MIA) recién estrenó "Chile Astronómico", una muestra permanente que invita a niños, jóvenes y adultos a recorrer la historia de los observatorios entre 1840 y 1960, que dieron origen al desarrollo de la astronomía a nivel local. A través modelos tridimensionales, maquetas y gráficas, da a conocer sitios emblemáticos, como los observatorios de Valparaíso, del cerro Santa Lucía y Lo Espejo, entre otros lugares modernos que han convertido a Chile en una potencia mundial para la observación del universo. Asimismo, presenta contenidos sobre el crecimiento de la infraestructura asociada, la evolución de los telescopios y desafíos contemporáneos como la contaminación lumínica (@centro.interactivo y @mim.museo).
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