Codelco
En el Día del Minero, el Gobierno anunció que por primera vez en medio siglo no retirará las utilidades de Codelco: US$ 2
En el Día del Minero, el Gobierno anunció que por primera vez en medio siglo no retirará las utilidades de Codelco: US$ 2.422 millones se capitalizarán en la empresa. Se habló de un hito histórico, pero conviene leer la letra chica. Codelco ya pagó US$ 1.778 millones al fisco, incluido el impuesto de 40% especial que solo pagan las empresas del Estado y el 10% de las ventas de cobre que aún financia a las FF.AA. De la utilidad neta, más de dos millones corresponden a la valorización contable de la participación en el negocio del litio, ya que la utilidad real del cobre fue de solo US$ 416 millones.
La capitalización, además, no mete un peso nuevo a caja, solamente evita que Codelco se endeude -otra vez- para distribuir utilidades. Porque entre 2022 y 2025 la empresa transfirió al fisco US$ 7.039 millones, mientras su deuda subía US$ 8.734 millones. Un controlador privado que retira dividendos y los financia con deuda enfrentaría cuestionamientos de los minoritarios. Codelco no tiene accionistas minoritarios; tiene ciudadanos. Nadie reclama.
La decisión del Gobierno es, entonces, correcta. El problema es el mecanismo. Durante 50 años el dueño exigió hasta el 100% de las utilidades por decisión anual y unilateral. Hoy capitaliza 100% por decisión anual y unilateral. Cambia el signo, pero es el mismo sistema. En una empresa estatal bien gobernada, la estrategia financiera la conduce el directorio dentro de un marco que el Estado fija con reglas conocidas y estables. Cuando Hacienda decide año a año las distribuciones, el directorio apenas administra contingencias.
Codelco corre, además, con otra gran desventaja. Sus directores promedian, hoy, poco más de un año en el cargo. Cuatro de nueve llevan menos de tres meses. Freeport-McMoRan reporta 8,7 años de antigüedad promedio de su directorio. Jean-Paul Luksic lleva 22 presidiendo Antofagasta Plc. Desde 2010, Codelco ha tenido cinco presidentes del directorio porque ninguno ha sobrevivido a un cambio de mando. Los proyectos que hoy el directorio de Codelco aprueba -o congela- tienen impacto en 10 años más, cuando ninguno de quienes deciden estará ahí. Sus competidores no operan con semejante asimetría entre la vida de sus activos y la de su gobierno corporativo. Mientras ellos avanzan, Codelco se mueve en zigzag, de izquierda a derecha.
Si el hito quiere ser de verdad histórico, la manera de armarlo es fortalecer la ley de Codelco con una política de dividendos reglada, con rendición de cuentas reforzada y un directorio realmente despolitizado y estable, que pueda poner el interés de largo plazo del país por sobre el del gobierno de turno. La generosidad del dueño transitorio no es buen gobierno corporativo, codificar las buenas prácticas sí lo es.