La catedral de Notre Dame sigue bajo polémica
Una serie de seis nuevos vitrales que reemplazarán unos del siglo XIX tiene en pie de batalla a la sociedad francesa.
El incendio del 15 de abril de 2019 fue devastador para todos los admiradores de la catedral de Notre Dame, una joya gótica en el corazón de París, construida entre 1163 y 1345.
Su reapertura, el 8 de diciembre de 2024, con su interior resplandeciente y la emblemática aguja, de 96 metros de altura, emplazada sobre el crucero, fue un momento de regocijo mundial.
Pero las controversias en este proceso de recuperación, que se iniciaron en cuanto se apagó el fuego, no han cesado. Si al principio fue el cómo se iba a restaurar -dejarla como era o modernizarla-, y luego, la forma que tendría la aguja -que la instaló el arquitecto decimonónico Eugene Viollet Le Duc-, hoy, a año y medio de la apertura, la polémica sigue con la decisión del cambio de unos vitrales.
El 8 de diciembre de 2023, Macron anunció un encargo para la instalación de vitrales contemporáneos en seis capillas del lado sur de la nave en sustitución de algunas de las vidrieras del siglo XIX. La idea era compartida por el arzobispo de París, Laurent Ulrich, quien consideraba que la catedral tenía que tener algún elemento que recordara lo ocurrido.
La idea fue mal recibida de entrada por grupos como Sites et Monuments y SOS Paris, además de cartas públicas en contra de la idea. Pero el concurso siguió su camino y lo ganó la artista Claire Tabouret, que presentó diseños de la fiesta de Pentecostés. Las vidrieras ya están casi listas.
El punto más controversial es que los vitrales en Notre Dame no sufrieron daño por el incendio. Fueron limpiados y están en buenas condiciones. Los seis que están en proceso de retiro son los conocidos como vidrieras en grisalla, instalados en el siglo XIX por la restauración de Viollet Le Duc, que se componen principalmente de vidrio transparente o ligeramente tintado, pintados con motivos geométricos o vegetales en tonos monocromáticos. Estos vitrales serán exhibidos posteriormente en lugares públicos del país.
Un requerimiento judicial presentado por Sites et Monuments y SOS Paris para impedir que fueran retirados fue rechazado, por lo que la fecha de diciembre para inaugurar los nuevos de Tabouret sigue en pie.
La arquitecta Macarena Cortés, directora del Centro del Patrimonio Cultural UC, señala que en general las transformaciones sobre el patrimonio arquitectónico deberían permitir al monumento preservarse a largo plazo. Bajo esa premisa, agrega, los nuevos vitrales en Notre Dame eran una oportunidad para dar vitalidad, pero como las vidrieras que serán sustituidas están en perfecto estado de conservación, "la decisión del gobierno francés no responde a una necesidad funcional, estructural o de habitabilidad. Se trata de una renovación estética, que no tiene que ver con los criterios de restauración técnica que debiesen primar en un monumento de carácter mundial".
Agrega que "lo más conflictivo de este caso es el no respetar las disposiciones legales internas de Francia y los tratados internacionales, sentando un precedente muy negativo de transgresión normativa de reglas de preservación que debilita los marcos regulatorios globales. Esta acción resulta especialmente nociva para naciones como la nuestra, donde existe una escasez de recursos públicos destinados a la cultura y al patrimonio, y acciones como esta desmantelan los argumentos de rigor técnico y seguridad jurídica para la conservación del patrimonio".