La planificación había incluido la llegada de dos brasileños para ejecutar el ataque en el que murieron dos personas y una mujer embarazada resultó gravemente herida.
La
Fiscalía Departamental de Treinta y Tres de 1er. Turno logró la condena de una
pareja que planificó el asesinato de dos personas a raíz de una presunta disputa por la
venta de drogas en el barrio 25 de Agosto de la capital departamental.
Según el relato de Fiscalía, la planificación habría incluido la llegada de dos brasileños para ejecutar el ataque en el que murieron dos personas y una mujer embarazada resultó gravemente herida. Pero si bien la Justicia logró reconstruir la ruta de llegada de los brasileños, no logró probar que ellos hayan sido los autores materiales de los asesinatos.
El hombre y la mujer que organizaron los asesinatos, sin embargo, fueron condenados como coautores de dos delitos de homicidio especialmente agravados por premeditación y un delito de lesiones graves especialmente agravadas.
Al hombre se le impuso una pena de 20 años de penitenciaría, mientras que la mujer fue condenada a 18 años de cárcel.
La sentencia, a la que accedió El País, muestra una reconstrucción detallada de cómo la pareja planificó el homicidio, organizando la llegada de los presuntos sicarios, consiguiéndoles alojamiento y, luego, intentando eliminar evidencias incriminatorias. La secuencia cronológica de los hechos se logró mediante el análisis de cámaras, geolocalización de celulares, declaración de testigos y pericias a los mensajes de los celulares incautados.
Por territorio
De acuerdo a la sentencia, el hombre ideó y determinó la venida de los sicarios con el propósito de "limpiar la cancha" en el barrio.
Según aseguró Fiscalía a partir de audios interceptados, el móvil de los homicidios habría sido "una competencia de territorios", con presuntos narcotraficantes llegados de otro lugar.
"Un par de temas para arreglar en el pueblucho; hay un par de pintitas ahí que quieren andar de chetos y de vivos, viste que vienen de otro lado (...) el que quiera venir a desafinar lo voy a torcer", se escucha decir a la mujer en una de las conversaciones analizadas por la Policía.
En alguna de las charlas periciadas, incluso se sugiere que los recién llegados estarían "colaborando" con la Policía.
En un principio, el hombre realizó gestiones para llevar a cabo los homicidios utilizando dos motos.
Pero en conversaciones posteriores, que involucran, entre otros, a un recluso de la cárcel de Las Rosas, en Maldonado, se escucha al hombre relatar que consiguió a dos personas que llegarían desde Brasil para ejecutar los asesinatos en auto. Las pruebas recolectadas por la justicia, sin embargo, no permiten identificar con quién hizo las gestiones, ni si habría pagado una suma de dinero por ello.
Motel Skorpions
El 11 de enero de 2025, la mujer reserva y seña la habitación 7 del Motel Skorpions de Treinta y Tres para cuatro personas. El hombre a su vez retira $ 3.000 en Abitab y se los entrega a la mujer para el pago del alojamiento. También, según el relato fiscal, consigue cuatro pasamontañas para ocultar la cara de los que iban a perpetrar los homicidios.
Dos días después llegan desde el Chuy dos brasileños, un hombre y una mujer uruguaya. Se transportan en una Renault Sandero gris (que luego fue utilizada en el ataque) y una camioneta Oroch roja a la que luego se le pierde el rastro. Los dos condenados esperan en moto, cerca de una garita a las afueras del departamento, y cuando los otros cuatro llegan, los guían hasta el motel donde todos se registran con cédula, salvo el hombre uruguayo.
A las 21:20 de ese día, la Policía logró rastrear la Renault Sandero en el Barrio 25 de agosto pero no con cuatro, sino con tres ocupantes prontos para ejecutar los homicidios.
El Ataque
Según reconstruyó la Policía, en ese momento dos personas con pasamontañas descienden de la camioneta y efectúan varios disparos contra un almacén donde se encontraban las víctimas. Producto de la balacera, murieron dos hombres, que recibieron más de 16 disparos, y resultó herida la pareja de uno de ellos, que estando embarazada sufrió una fractura expuesta en la pierna.
Una tercera persona conducía el vehículo y ayudó en el escape. Mediante las huellas dactilares en el volante se logró identificar al conductor e imputarlo en otra causa. Allí se comprobó que no había estado hospedado en el motel con los otros.
Luego del ataque, el vehículo es divisado escapando por la ruta 17. A partir de ahí se pierde el rastro de los encapuchados. Ningún testigo pudo identificar el rostro de los tiradores. De ahí que la Justicia no pudo determinar quién de los cuatro huéspedes del motel se subió a la camioneta, se puso un pasamontañas y posteriormente efectuó los disparos. De hecho, la sentencia afirma que la autoría de los homicidios es "indeterminada".
Tras la balacera, la camioneta fue ocultada bajo una lona en una casa proporcionada por la mujer condenada. El hombre desatornilló la matricula y ordenó varios días después deshacerse del vehículo. Posteriormente, en un allanamiento realizado por la Policía, la camioneta fue encontrada desguazada.
Estos intentos de ocultar evidencia sumaron a la condena de la pareja por la coautoría del homicidio.
La Fiscalía también pretendió condenarlos por suministro de sustancias estupefacientes, ya que en varias conversaciones se los escucha hablar en clave sobre presuntas sustancias ilícitas.
Además, en los celulares periciados aparecen fotos de balanzas y pierdas blancas.
Sin embargo, la Justicia concluyó que no hay elementos suficientes para determinar a quién pertenece ese instrumento de medición y si las piedras corresponden a estupefacientes.
Por ende, los magistrados consideraron que hace falta una investigación más profunda para imputarle esos nuevos ilícitos.