El Comercio, Perú
24 de agosto de 2026
El primer ministro Luis Galarreta se presentó la semana pasada ante la Cámara de Diputados para exponer su plan de gobierno
El primer ministro Luis Galarreta se presentó la semana pasada ante la Cámara de Diputados para exponer su plan de gobierno. El segundo eje del plan abordó un reto indispensable, por lo delicado y urgente de la situación: ?Reducir la vulnerabilidad de la población, de los ecosistemas y los medios de vida frente a desastres y el cambio climático?. Como era previsible y oportuno, abordó medidas urgentes vinculadas al FEN. En relación con la eventual ocurrencia de un posible sismo de fuerte magnitud, sus propuestas se redujeron a preparar (necesarias) respuestas para después del acontecimiento: ?Ese escenario obliga a fortalecer rutas de evacuación, comunicaciones de emergencia, capacidad hospitalaria, continuidad del agua y la energía y mecanismos para restablecer rápidamente los servicios públicos esenciales?. Las propuestas están bien y son indispensables. El problema es que todas son reactivas, en el sentido de fortalecer y anticipar ?de manera sustantiva nuestra capacidad especializada de búsqueda y rescate urbano frente a grandes sismos y colapsos estructurales?, teniendo como objetivo ampliar esta capacidad durante los próximos cinco años y ?cuadriplicando nuestra capacidad especializada de búsqueda y rescate ante desastres de gran magnitud?. No se anunciaron medidas preventivas, a pesar de que el propio jefe del Gabinete informó que ?en Lima Metropolitana y el Callao existe un escenario sísmico de referencia de magnitud 8,8 Mw elaborado por el Instituto Geofísico del Perú?. Ya que en el mensaje se anunció que ?la preparación del país será multipeligro?, el gobierno tendría que actuar de manera coherente con esta alerta y proceder tal como lo notificado frente a El Niño: ?Vamos tarde en la prevención del FEN 2026-2027 [?]. Pero será la última vez. En este Gobierno, la prevención se hará cuando corresponde, con anticipación y con responsabilidad. No más medidas de última hora cuando el riesgo ya está encima?. Prepararse para los efectos del desastre está muy bien, pero no basta. Si no se toman medidas preventivas frente al sismo y sus demoledores efectos, estaremos aceptando un desastre anticipado: pérdida de proporciones enormes en vidas, destrucción de viviendas y privación de múltiples servicios públicos. Una brutal derrota física y moral para el país. Actuar desde ahora con una instancia de coordinación interestatal que incluya municipios y convoque a ingenieros, arquitectos y urbanistas, permitiría el despliegue de una amplia e intensiva campaña de evaluación y fortalecimiento de millares de viviendas en riesgo, como un objetivo principal de prevención. El reto es complejo, pero aún es tiempo.