Lunes, 24 de Agosto de 2026

Pequeñas prácticas buscan fortalecer las habilidades socioemocionales dentro de las salas de clases

ChileEl Mercurio, Chile 24 de agosto de 2026

Respiraciones, juegos de concentración, círculos de conversación y ejercicios para anticipar consecuencias son parte de las actividades que se promueven. La idea es integrarlas a la rutina escolar sin que estas signifiquen grandes disrupciones.

Como una oportunidad para "compartir y escuchar" describe Thelma Ramírez al círculo de los sentimientos, una actividad donde niños se sientan uno al lado de otro y por turnos van contando qué piensan y cómo se sienten.
Investigadora del Ecological Approaches to Social Emotional Learning (EASEL) Lab de la U. de Harvard, Ramírez cuenta que a nivel de párvulos, incluso se puede comenzar con una pregunta sencilla, como cuál es su color favorito. Lo importante -continúa- es que todos tengan un turno para hablar, que aprendan a escuchar y que tengan la oportunidad de conocerse entre sí.
El círculo de los sentimientos es uno de los llamados "kernels" , pequeñas prácticas diseñadas para desarrollar habilidades sociales y emocionales, cuya base es no tomar demasiado tiempo ni alterar mucho la rutina del día a día. Así, las prácticas incluyen actividades muy distintas entre sí: a veces los estudiantes practican respiraciones lentas y profundas para aprender a regularse, en otras ocasiones se les invita a seguir una secuencia de palabras y movimientos que exigen concentración, mientras que un tercer escenario es pedirles imaginar qué podría ocurrir después de una determinada acción, para luego anticipar sus consecuencias, entre otros.
Hacer un check-in
La idea de los "kernels" surgió de mirar qué tenían en común distintos programas de aprendizaje socioemocional, "refinándolos hasta identificar sus elementos esenciales", explica Lily Massaro, también investigadora de EASEL Lab, quien, junto a Ramírez, estuvo de visita en Chile hace unas semanas para ver cómo avanza su implementación a nivel local, luego de que Fundación Kiri los adaptara y comenzara a aplicar en distintos establecimientos del país.
En conversación con "El Mercurio", las investigadoras de Harvard comentan que el objetivo final es ayudar a los niños a desenvolverse social, emocional y cognitivamente a través de "los ingredientes fundamentales" de herramientas que han mostrado ser exitosas. 'Kernel' significa 'semilla' y la metáfora busca representar una pequeña unidad de la que puede crecer algo mayor.
Aunque el trabajo de EASEL se ha centrado especialmente en educación inicial y básica, las académicas aclaran que no se trata de una herramienta pensada exclusivamente para una edad y que también puede aplicarse con adolescentes y adultos si se mantienen ciertas características, como su brevedad.
"Están pensados para tomar alrededor de 10 minutos", explica Massaro. La idea es que puedan incorporarse a las rutinas que ya existen en la sala de clases, o incluso transformarse en una nueva rutina, como comenzar cada día con un breve check-in en el que todos puedan decir cómo se están sintiendo.
"Apostamos a que sean de bajo esfuerzo y accesibles", señala Ramírez, quien celebra que a pesar de su efectividad para desarrollar habilidades sociales y emocionales, la sencillez de los "kernels" permite aplicarlos sin que para los docentes signifique largas capacitaciones, como ocurre con otros programas.
Para Florencia Álamos, directora ejecutiva de Fundación Kiri, justamente ahí está una de sus fortalezas. "Cuando das una herramienta que dura 15 minutos, se vuelve mucho más factible".
La experiencia chilena comenzó con trabajo en escuelas públicas de La Araucanía y la Región Metropolitana y ahora entra en una nueva etapa, también con establecimientos de la capital, buscando estudiar cambios en el comportamiento de los menores. "Al mismo tiempo, queremos conocer los mecanismos y el impacto que los 'kernels' tienen en el neurodesarrollo", indica.
Para llevar cualquiera de estas pequeñas prácticas al aula, se requieren tres pasos, explican las especialistas estadounidenses. Primero, la tarea del profesor es explicar qué harán los estudiantes y qué habilidad se busca desarrollar con ello. Luego, se debe realizar la actividad, y finalmente, conversar sobre lo ocurrido y trasladar eso que se aprendió a otras situaciones.
Por ejemplo, después de hacer un círculo de los sentimientos, se les puede preguntar cómo se sintieron al compartir algo personal, si fue fácil o difícil y en qué otras instancias es importante escuchar a los demás compañeros.
Para las investigadoras, ese último paso es clave: en los "kernels" , más allá de hacer un juego o una actividad, se debe hacer explícita la habilidad que se está practicando. "Enseñar habilidades socioemocionales es aprendizaje en la escuela", dice Thelma Ramírez.
Escuchar, prestar atención, concentrarse, construir relaciones de confianza y pedir ayuda, plantea, no son capacidades separadas de lo académico, sino condiciones que también permiten ir aprendiendo. Para conocer más sobre los " kernels" , los interesados pueden visitar https://easel.gse.harvard.edu/news-and-resources/kernels.
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