Robo a un comerciante turco
Parece que los ladrones criollos se han fincado, de poco tiempo a la fecha, en la jurisdicción de la primera compañía del cuerpo de seguridad, pues todos los días procuran hacer de las suyas, lo que felizmente, con celo y actividad encomiables, lo impiden la sección de investigaciones y la policía de seguridad; sin embargo, siempre empeñados en sus fechorías, olvidan del adagio aquel de ?Gallina que come huevo
Parece que los ladrones criollos se han fincado, de poco tiempo a la fecha, en la jurisdicción de la primera compañía del cuerpo de seguridad, pues todos los días procuran hacer de las suyas, lo que felizmente, con celo y actividad encomiables, lo impiden la sección de investigaciones y la policía de seguridad; sin embargo, siempre empeñados en sus fechorías, olvidan del adagio aquel de ?Gallina que come huevo...?. En la calle del Pozuelo, que es solitaria, medio sombría y casi siempre a oscuras, el comerciante turco Jorge Manzure ha vuelto a ser víctima de los amigos de lo ajeno.