No solo perros y gatos: agrupaciones les dan otra oportunidad a cabras, conejos y patos
Gracias al apoyo de personas y empresas, alimentan, cuidan y, en algunos casos, les buscan un hogar a distintos animales. En Chile, diversas iniciativas realizan esta labor, que también se ve en el extranjero.
Martín Aguilera ha rescatado a centenares de animales. Pero no se trata de perros o gatos. En su lista hay faisanes, gallinas, palomas, loros, liebres, ovejas y cabras.
Todo comenzó cuando tenía 17 años y, motivado por el amor que siempre había tenido por los animales, empezó a rescatar conejos y gallinas de campos cercanos. Recibía rumores de maltrato y se acercaba a conversar con los dueños. Rescató animales incluso de su propio colegio y a fines de ese primer año como rescatista ya había relocalizado a más de 100. "Todos los animales son iguales y todos merecen una oportunidad", dice.
Hoy, a sus 22 años, estudia Veterinaria y lidera @martin_al_rescate, que se sostiene con el apoyo económico de una veintena de suscriptores, entre ellos grandes empresas. En su propia casa en Río Pescado, Puerto Varas, mantiene más de 50 animales variopintos.
"Partimos con mucho apoyo de la comunidad y la municipalidad. Con los años decidimos ser más selectivos con los casos que acogemos, priorizando los que están gravemente heridos", explica.
Aunque son el único grupo de rescate de la zona dedicado a este tipo de animales y tienen lista de espera, se dan el tiempo para escoger cuidadosamente a las familias que los recibirán.
También analizan los casos que serán rescatados. "No es llegar y creer cualquier denuncia de maltrato", apunta Aguilera, por lo que en cada caso él se acerca personalmente a los dueños y conversa con vecinos: "Nosotros cuando llegamos siempre intentamos educar primero, porque no es que todos sean malas personas, es que sus animales son de trabajo, entonces no creen que están haciendo mal".
Aguilera todavía está construyendo su refugio con el apoyo de sus padres. Cuando la iniciativa comenzó a crecer, los tres se mudaron al campo y, además de derivar animales a otras familias, decidieron quedarse con algunos. Ese fue el caso de Vincent, el primer chivo que vivió en su casa.
A él se sumó Guadalupe, una gallina. "Ellos dormían y jugaban juntos", recuerda Aguilera sobre la amistad que creció entre esos animales.
Aguilera recuerda con cariño el caso de una pareja de adultos mayores que adoptó al primer cerdo que le llegó: "Creemos que iba para el descarte porque tenía una malformación en su pata". Se había caído de un camión y "ahora está gigante y vive como hijo único".
El equipo de Aguilera está compuesto por su familia, la veterinaria Paz Paniate y las familias de acogida. Algunas reciben animales de manera constante.
Montserrat Rearte, por ejemplo, ha recibido más de 32 animales en su campo. Aguilera explica que, en algunos casos, para que las personas inscritas puedan adoptar tienen que pagar un monto impuesto por el dueño original, "ya que muchas veces ellos ven a sus animales como una inversión y la quieren recuperar antes de entregarlos".
Para visitar a los animales Aguilera señala que se coordinan visitas puntuales y exclusivas para los que colaboran con el proyecto, pero que una vez que el centro esté terminado, planean abrir las visitas.
Pero Aguilera no está solo: Ariel Maluenda y su pareja, Marisol de la Reguera, también llevan años dedicados al rescate de animales de granja. Hoy, en Fundación Santuario Igualdad (@santuarioigualdad, con 217 mil seguidores en Instagram) viven cerca de 70 animales, entre ellos alpacas, burros, ovejas, cabras, gallos, gallinas, patos y pavos, que llegan para quedarse hasta el final de sus vidas.
Trabajo tiempo completo
La historia comenzó en Santiago, cuando rescataron dos cerdos bebés, Oliver y Gary, de una granja, y una pata que vivía en una caja en la terraza de una casa.
Con el tiempo, los cerditos y la cantidad de animales crecieron, por lo que tuvieron que dejar su casa en Quinta Normal y se trasladaron a un campo en El Monte para dedicarse por completo al santuario.
Por ellos dejaron sus trabajos de diseño y fotografía, por lo que, en los primeros años, hubo momentos difíciles económicamente: "Pero a los animales nunca les faltó comida".
En la actualidad cuentan con 426 madrinas y padrinos que aportan mensualmente a la causa. Ellos son los únicos permitidos en el santuario. "Así pueden conectar con los animales que ayudan", dice Maluenda y explica que la entrada es restringida porque se prioriza "no estresar a los animales con exceso de presencia humana".
Una de las historias que mejor refleja el vínculo que se forma en el santuario es la de Alma, una oveja que llegó recién nacida tras ser encontrada en la carretera en San Bernardo. Durante sus primeros meses vivió dentro de la casa junto a los hijos de la pareja de dos y cinco años. Al principio, los niños la perseguían y sus padres temían que la asustaran, pero pronto descubrieron que la oveja también disfrutaba del juego. "Entre ellos tres, mis dos hijos y la ovejita, tienen una relación que nosotros no habíamos anticipado", cuenta Maluenda.
La mayoría de los animales del santuario llegan como Alma, a partir de correos o llamados telefónicos de las personas que siguen a la fundación.
En Chile hay más agrupaciones como estas. Santuario Empatía, ubicado en Colina y liderado por la actriz Eliana Albasetti, es uno de ellos. También en Limache está Santuario Clarifa, que declara ser hogar de más de 180 animales rescatados, que además se pueden visitar.
Estados Unidos es pionero en este tipo de rescates. Farm Sanctuary lleva cuarenta años en Nueva York y Animal Place, ubicado en California, se considera uno de los más grandes del mundo.