El colombiano que rompe redes en las menores del Rayo Vallecano
Pablo Romero - redactor de eltiempo@PabloRomeroET
—¿Felipe, qué quieres para tu futuro? —preguntó Daniel, su padre, con la convicción de acompañarlo en cualquier decisión, la que fuera—
Pablo Romero - redactor de eltiempo@PabloRomeroET
—¿Felipe, qué quieres para tu futuro? —preguntó Daniel, su padre, con la convicción de acompañarlo en cualquier decisión, la que fuera—. ¿Acaso quieres ser profesor como yo? —No. —¿Ingeniero, matemático, arquitecto...? —No, papá. Lo que yo quiero ser es… ¡futbolista! —dijo Felipe, con la fuerza que tenía su voz a sus escasos 12 años. Como si la respuesta la tuviera ensayada desde más chico, desde los 6, cuando empezó con esto de querer jugar y hacer goles y soñar con ser profesional. —Si vas a ser futbolista, debes ser disciplinado, responsable, no serás como los demás chicos de tu edad, sacrificarás fiestas, licor, cigarrillo, nada de trasnochar, puro entrenamiento, gimnasio, lecturas, que también te ayudarán, y no comerás todo lo que comen los demás… —respondió su papá, como si ya estuviera preparado para la decisión que iba a tomar su hijo. —¡Sí. Es lo que yo quiero! Parece la historia de cualquier niño en cualquier familia: eso de soñar con ser futbolista profesional le pasa a muchos. La diferencia es que Daniel Felipe Buritacá, a sus 16 años, ya está viviendo parte de ese sueño: ya está en la cantera del Rayo Vallecano de España, es decir, está en el fútbol base del equipo obrero de Madrid, donde fue figura Falcao García y donde también jugó James. Estar en la cantera es un gran logro para este joven ibaguereño que solo piensa, cuando duerme y cuando entrena, en una cosa: hacer goles. Y es que los hace, y por montones. Daniel Felipe, delantero diestro, llegó a la cantera luego de dos temporadas especiales desde que ingresó a la Academia del Rayo: hizo 36 goles en 28 partidos en su primer año en cadetes, y 21 goles en 28 partidos en el segundo (con grupos más difíciles). Un montón de goles que su papá lleva de memoria y que empezaron a llamar la atención. No siempre aparece un goleador voraz desde tan pequeño y colombiano. Pero la historia, como toda historia, no ha sido sencilla. Pasó lo de siempre, tocar puertas, probarse, buscar opciones, que alguien lo mirara, que un DT se fijara en su capacidad goleadora y le creyera como le cree su padre. Se probó en Deportes Tolima, integró una selección tolimense, se fue a Bogotá a probarse en Fortaleza, nada resultaba, el panorama no era muy claro ni alentador, pero como la decisión ya estaba tomada y Felipe está hecho de certezas, su papá tuvo un acto más arriesgado. "Si quieres jugar al fútbol, nos tenemos que ir para otro país". Y así fue. Cerraron el restaurante de comida mexicana que tenían en Ibagué, el padre renunció a su trabajo como docente y se embarcaron juntos en ese sueño. Llegaron a Madrid, como se dice popularmente, con una mano adelante y otra atrás, sin saber a quién acudir o dónde ir a probar. Fueron al Rayo Vallecano porque vivían cerca de su ciudad deportiva, salieron de las oficinas sin respuesta positiva, pero alguien les dijo: "Contacten al coordinador de futbolistas internacionales". El papá de Felipe hizo la gestión, sin estar muy seguro, sin saber si le iban a responder, solo con una certeza: la confianza ciega en la capacidad de su hijo. Envió un correo electrónico con videos de los goles que hacía Felipe: esa es la carta de presentación de los goleadores. A los dos días, sorpresa. "Queremos hacerle una prueba a su hijo". La hizo y se quedó. Y así empezó la otra parte de esta historia. Daniel Felipe se adaptó muy rápido al Rayo y ha ido escalando categorías a punta de goles y títulos. Fue avanzando en los equipos de cadetes, fue a torneos en otras ciudades, jugó la Madrid Cup, la Pirineos Cup en Andorra, la Levante Cup en Valencia y la Torrevieja Cup en Alicante. Además, acaba de ser campeón de la Madrid Youth Cup, un torneo internacional de fútbol base sub-18, jugando con el Rayo Vallecano sub-17, siendo uno de los jugadores más pequeños de la competición. Y así, Felipe se ha ido dando a conocer, compartiendo con jugadores de tantos países que, como él, persiguen el mismo sueño: franceses, marroquíes, mexicanos, ingleses, argentinos... Su padre relata que Felipe tiene una ventaja física que le permite sobresalir y es que desde los 13 años hace mucho gimnasio orientado a futbolistas, y eso le ayuda a abrirse campo en las batallas del área. Al final de la pasada temporada, sin embargo, tenían que decidir qué hacer para su etapa juvenil que ya empezaba, o volver a Colombia o buscar otro equipo, pero ya lo miraban desde otros clubes de Madrid, de ojeadores, representantes, agencias… Su padre cuenta que el Atlético de Madrid se cruzó en el camino, pero ahí fue cuando el Rayo se avivó para no dejarlo ir. "Queremos fichar a su hijo por tres temporadas para la cantera juvenil", le dijeron, y Felipe y su padre no iban a rechazar esa opción en el club que les abrió las puertas y donde son felices. Hoy Daniel Felipe está empezando una temporada más exigente en la juvenil primer año (esta etapa dura tres temporadas antes de la categoría sénior, aunque en cualquier momento un canterano puede saltar a una división profesional), donde tendrá que demostrar con goles para qué está hecho. En esta categoría se enfrentará a jugadores de los mejores equipos de todo Madrid: Real, Atlético, Leganés, Getafe… así que ya se irá fogueando con los mejores de su edad. "Me siento feliz de poder jugar en una de las mejores canteras de España. Mi sueño es debutar en unos años como profesional, para eso trabajo cada día con disciplina y compromiso", dice Felipe. El padre, que lo crio desde los 2 años de edad, va con sigilo. No quiere presionar. Al contrario, se ha convertido en su consejero. Cuando los goles escasean, es el primero en sentarse con él a analizar qué pasa. Asegura que no es presión de papá, de esos que quieren que su hijo le resuelva la vida a toda la familia con el fútbol. Lo que quiere es verlo jugar, verlo feliz haciendo lo que escogió. ¿Lo logrará? ¿Podrá seguir escalando categorías hasta llegar a la división profesional? Su papá está convencido de que al nivel que está y por el camino que va, Daniel Felipe lo logrará. Y como ya han recorrido el camino en España, su idea es que sea allí o en otro país europeo. Pero van con calma. Sin afán, eso le recalca su papá. Cuando dialogan, le hace entender que no todos los jugadores son Lamine Yamal, así que toca ir con paciencia, trabajo y disciplina, y así, quizá... —¿Cómo juega Felipe, por qué hace tantos goles? —Su estilo siempre fue de goleador —dice su papá—, en todas sus etapas fue lo mismo, no sé si es suerte, olfato, su condición física, pero en todos los partidos siempre hizo de a uno o dos goles, más pequeño hacia 3, 4, 5. Ahora es más dura la competencia, pero genera goles, pasó de 35 en su primer año en cadetes, algunos dirían que es más fácil, pero lo subieron con otros grupos más difíciles y también hizo goles. —¿Pero cual es ese estilo? —Tiene explosividad, cambio de ritmo, es rápido, es veloz, se puede quitar fácil a varios de encima alargando un balón y tiene frialdad para definir. Si tiene un volante que le filtre un balón, la probabilidad es alta de gol. Es veloz y fuerte. Daniel Felipe, que según su papá no es hincha de ningún equipo, aunque siente simpatía por el Barcelona, ya se identifica con el Rayo, con sus colores, de hecho, sus compañeros son hijos de fanáticos del club. Su papá dice que les gusta el equipo porque es "el del pueblo, de la comunidad". En su cuarto, Felipe tiene una foto suya enmarcada, viste el uniforme del Rayo, con el número 9 que lleva en la espalda, la mira todos los días al levantarse, para recordar dónde está y no olvidar sus objetivos. En las noches, antes de dormir, lo espera en la mesa un libro, Oliver Twist o El arte de la guerra, para seguir alimentado sueños, aventuras, desafíos. Este joven goleador aún no se acerca a los procesos de selecciones Colombia, ese es su reto actual. Él y su padre se trazaron como meta inmediata que a punta de goles lo volteen a mirar en el proceso para los nacidos en el año 2010, como él, y pueda tener un acercamiento en algún microciclo, a ver si sí o no o qué... Por ahora, disfruta de su presente goleador en el Rayo Vallecano, siguiendo los pasos de Falcao, aunque él es más seguidor de otros atacantes como Mbappé, Luis Díaz, Harry Kane, al que observa con mirada estudiosa, para analizar movimientos. Su papá es sincero y honesto, no considera que su hijo sea el más talentoso de todos los jugadores de su edad, con los que compite y entrena a diario, no nació con el arte de la gambeta, pero en cambio, tiene otro don: hace goles y con goles será más fácil cumplir todos sus sueños.